Romualdo García fue retratista de una costumbre acendrada en su época, una que murió como todos los que habitaron hacia finales del siglo XIX y principios del XX, logrando, sin embargo, su permanencia suspendida en el tiempo.

García (Silao, Guanajuato. 1852), ha sido llamado ‘el fotógrafo de los muertos’ por hacer del evento doloroso una especie de catarsis y liberación para los familiares que acostumbraban retratarse con los que habían perdido, especialmente bebés y niños.

Romualdo García no recuerda que la muerte termina por tocarlo todo, que es efímero el tránsito por este mundo. Y nos lleva a la reflexión sobre ¿cómo y para qué queremos estar vivos?, sobre todo cuando viene por los más pequeños, esa muerte niña que se lleva a los impolutos.

Ruleta Rusa te sugiere escuchar, mientras observas las imágenes y lees, la belleza sonora de la diva aérea Jaramar y la poesía luminosa de Rabindranath Tagore.

El principio


‘¿De dónde vine yo? ¿Dónde me encontraste?’, pregunta el niño a su madre.
Ella llora y ríe al mismo tiempo, y estrechándolo contra su pecho le responde: ‘Tú estabas escondido
en mi corazón, amor mío, tú eras su deseo.
Estabas en las muñecas de mi infancia; y cuando, cada mañana, yo modelaba con arcilla la imagen de
mi dios, en verdad te hacía y deshacía a ti.
Estabas en el altar junto a la divinidad de nuestro hogar; al adorarla, a ti te adoraba.
Has vivido en todas mis esperanzas, en todos mis amores, en toda mi vida y en la vida de mi madre.
El Espíritu inmortal que preside nuestro hogar te ha albergado en su seno desde el principio de los
tiempos.
En mi adolescencia, cuando mi corazón abría sus pétalos, tú lo envolvías como un flotante perfume.
Tu delicada suavidad aterciopelaba mis carnes juveniles, como el reflejo rosado que precede a la
aurora.
Tú, el predilecto del cielo; tú, que tienes por hermana gemela la prima luz del alba has sido traído por
la corriente de la vida universal, que al fin te ha depositado sobre mi corazón.
Mientras contemplo tu rostro, me siento sumergida en una ola de misterio: tú, que a todos perteneces,
te has echo mío.
Te estrecho contra mi corazón, temerosa de que escapes. ¿Qué magia ha entregado el tesoro del mundo
a mis frágiles brazos?

Rabindranath Tagore

Predial 2021