Sam Ferris es un maestro contemporáneo del juego de luces y sombras, de las composiciones geométricas y las fugas, de perspectivas arquitectónicas y personas en una especie de ensueño que asombra, que asoma por entre las calles de Sídney.

Ferris (Australia) nos descubre el incesante movimiento de una metrópoli lejana, con momentos ordinarios convertidos en cuadros cinematográficos, estampas de personas desconocidas en espacios de ensueño, todo envuelto durante el crepúsculo en la belleza melancólica de una luz dorada.   

“(Busco) la posibilidad de que algo extraordinario pueda surgir de un momento ordinario. Un gesto, una expresión, un rayo de luz, dos desconocidos que se cruzan. Cosas que existen por una fracción de segundo y luego desaparecen para siempre”, resume Ferris sobre su arte que deslumbra.

Ruleta Rusa te sugiere escuchar, mientras observas las imágenes y lees, la envolvente sonoridad de Gramatik y la poesía siempre viva de Paul Verlaine.

Mi sueño

Sueño a menudo el sueño sencillo y penetrante
de una mujer ignota que adoro y que me adora,
que, siendo igual, es siempre distinta a cada hora
y que las huellas sigue de mi existencia errante.

Se vuelve transparente mi corazón sangrante
para ella, que comprende lo que mi mente añora;
ella me enjuga el llanto del alma cuando llora
y lo perdona todo con su sonrisa amante.

¿Es morena ardorosa? ¿Frágil rubia? Lo ignoro.
¿Su nombre? Lo imagino por lo blando y sonoro,
el de virgen de aquellas que adorando murieron.

Como el de las estatuas es su mirar de suave
y tienen los acordes de su voz, lenta y grave,
un eco de las voces queridas que se fueron…

Paul Verlaine

Versión de Nicolás Bayona Posada