La metrópolis revuelta y fagocitante es lo que Chevrine nos ofrece en un cruce simple de miradas. Un golpe al corazón.

Chevrine (Irán) muere y vive al manifestar la simpleza de la tarde que cae, ese arrobado gesto de nostalgia e intrascendencia a un mismo tiempo, una ansiedad ante la soledad que devora todo, como lo declinación de la luz.

¿Quiénes son los protagonistas de la vida, quiénes son lo que manifiestan ante el letargo de la existencia, los que imaginan vidas posibles, siendo anónimos, ante el vacío total?

Ruleta Rusa te sugiere escuchar, mientras observas las imágenes y lees, el poder sonoro de Lakiko y la poesía recalcitrante de Marge Piercy.

Conflictos de la fortuna

Como una invisible ciudad de gorriones

he crecido. Relojes mis pechos se tornaron.

Y hallé ceremonias en mis sueños.

Tal vez vivíamos durante el sol de octubre.

Las calles, pausadamente, hervían como

retortas de laboratorio. Tú me tomaste

de la mano. Era una tarde-calabaza

con cáscara brillante y una sonrisa recortada.

Corrimos por las escalinatas.

Me tocaste y volé.

Plumas color índigo y naranja

cayeron de mi piel. Rodé sobre

tu rústico cabello de muñeca de trapo.

Te chupé, maduro albaricoque,

hasta el corazón. Y sentados

de piernas cruzadas en la cama,

con burdos pespuntes, hilvanamos

en charlas nuestras vidas.

Todo ese encanto se rompió, es cierto,

pero mis brazos ardieron

con las chispas de aquella sidra sol.

Ahora sueño alas de bronce

y leopardos afelpados.

No nos unió el verdadero tacto

sino la química falsa de palabras.

El reflejo de un frío sol me quema ahora

y, el día entero, mi energía musita

como un té que hierve en la tetera.

Marge Piercy

Traducción de Sandra Toro