Alexey Bednij es un joven fotógrafo ruso que recurre al blanco y negro para manifestarse ajeno a lo fugaz del tiempo.

Bednij (Moscú, 1985) tiene acendrada la nostalgia, el gesto geométrico a la manera cinematográfica de Lilia Brik o los estallidos de fuego que Mayakovski lanzó al mundo como el ‘trueno rojo’ de la Revolución Rusa. En sus imágenes la poesía se manifiesta soterrada.

La vida simple atrapada en un momento irrepetible. El avance de la vida ante lo irremediable. Lo perfecto de los trazos ante la incertidumbre. El gozo del ensueño. Lo lúdico como elemento del asombro. Un acercamiento a la sombra y a la luz de inocente manera.

*Ruleta Rusa te sugiere escuchar el sonoro arrebato de la diva Kaia Urb y la poesía incendiaria de Vladímir Mayakovski.

¡A Lilita!

En vez de una carta

 

En vez de una carta.
El humo del cigarrillo consumía el aire,
El cuarto parecía un capítulo
del “Infierno” de Kruchonia.
¿Recuerdas,
detrás de esta ventana,
por primera vez,
acaricié tus manos extasiado?
Hoy, sentado estoy,
y tengo el corazón aprisionado.
Pasarán los días,
y tal vez,
me echarás, insultándome.
Ya no entraré en el oscuro pasillo de tu casa,
con las manos temblando.
Saldré por fin,
y arrojaré mi cuerpo a la calle,
salvaje,
enloquecido,
desgarrándome desesperado.
No hace falta eso, querida,
mi buena amiga,
mejor despidámonos ahora.
Igual mi amor,
será una cadena que colgará siempre de ti, adonde vayas.
Déjame llorar en un último grito,
la amargura de mis quejas ofendidas.
Si a un buey lo matan de trabajo,
se echará a descansar sobre la hierba fresca.
Para mí,
más que tu amor, no me consuela nada.
Y tu amor ni con el llanto me otorga algún descanso.
Si el elefante busca reposo
se acostará solemne sobre la arena ardiente.
Para mí,
No hay otro sol más que tu amor,
aunque no sepa dónde estás, ni con quién.
Si así viviese atormentado el poeta,
cambiaría el dinero y la gloria por su amada,
mas para mí,
no hay sonido más alegre,
que el sonido de tu nombre amado.
Y no me arrojaré al abismo,
y no tomaré veneno,
y no podré apretar el gatillo en las sienes.
Para mí,
tu mirada,
tiene más fuerza y poder,
que el filo de cualquier navaja.
Mañana olvidarás,
que yo te he coronado,
que el alma florecida la he consumido de amor.
Días de trajín barrearán el carnaval desordenado,
y las cuartillas de mis versos se perderán.
..
Acaso alguna vez mis páginas, cual hojas secas
te obligarán a detenerte,
a respirar con avidez.
Déjame,
aunque más no sea,
alfombrar con mi última amargura,
tu paso que se aleja.

Vladímir Mayakovski

Versión de Lila Guerrero