Daikichi Amano tiene la obsesión del cuerpo a flor de piel, comparte la mitología del mar y sus monstruos, es un transgresor devoto de sirenas que devoran y dramáticos temblores.

Nacido en Tokio (1973), Amano amplifica en su trabajo fotográfico la perfecta estampa japonesa: el shunga. Fetichista y provocador, bucea en las profundidades de la condición humana para entregar un carnaval de cuerpos violentados por el poder del pensamiento.

En la obra de Amano se fusiona la naturaleza con lo humano de forma oscura. Re-evoluciona el reflejo de los ecos del pasado – tomando como eje la obra de Katsushika Hokusai –para entregarnos  lo contemporáneo. El mundo líquido e hipermoderno se convierte, a través de su ojo orbital, en apocalipsis.

*Ruleta Rusa mx te sugiere escuchar la electroconvulsión de Disfunción Orgánica y leer al oscuro poeta Leopoldo María Panero como parte de este estallido glocal.

Amanecer sobre la tumba

En la playa de la noche
mostraba mis ojos a las sirenas
que jugaban impunemente con mi pene
con el falo que en el lecho maloliente
deshacen los sueños y cae la piedra
del pensamiento al suelo.

Leopoldo María Panero