El próximo 13 de abril concluiría el aislamiento obligatorio en la capital de Colombia, sin embargo, no solo se ha extendido hasta el 27 de abril por decreto presidencial anunciado el lunes, sino que en Bogotá entra en vigor la cuarentena por género.

I

Para enrarecer más el ambiente de una paralizada urbe de casi 8 millones de personas, en Bogotá, a partir de este lunes 13 de abril, no podrán circular mujeres y hombres el mismo día. Los días pares lo harán las mujeres. Los impares los hombres. Las personas transgénero de acuerdo a su identidad. Un hombre circulando en día par será multado. Y viceversa.

Claudia López, alcaldesa de la capital colombiana, anunció el miércoles 8 de abril la medida como una estrategia para facilitar a la policía la verificación del cumplimiento de la cuarentena obligatoria. Está medida ya aplica desde el 1 de abril en Perú y Panamá, países que fueron los primeros en instaurarla.

Del 25 de marzo al 7 de abril en Bogotá 200 mil personas han sido multadas por tratar de eludir las medidas de aislamiento

Vamos a tener este control por sexo”, dijo en su streaming la funcionaria, y más adelante enfatizó que todos los días, con estas disposiciones “estamos conteniendo un riesgo de muerte masiva”.


Hoy en Bogotá existen excepciones que permiten el tránsito restringido para realizar actividades de primera necesidad como surtir insumos básicos y retirar efectivo entre otras.

II

Intercambio, o intercambié, lecturas con la señora que vende dulces y cigarrillos sueltos en una caseta niquelada en el ala norte del parque de los periodistas, en el centro de Bogotá. Cuando me tardé de más con su Perdido en el Amazona de Germán Caicedo, pasó a la casa a preguntarme cómo iba.

Aceleré el ritmo. Me levanté más temprano para sumergirme en esa parte de Colombia tan de raíz a la que nunca tendré acceso y que describió tan bien Caicedo

Me quedé con ganas de prestarle mi El oro y la oscuridad: la
vida gloriosa y trágica de Kid Pambelé
, perfil escrito sin una sola palabra extra por Alberto Salcedo Ramos, sobre el JC Chávez colombiano.

El último libro que compartí con la señora de la casetita de los dulces y los cigarrillos sueltos (unos 53 o 54 o 55, mona, o güera en mexicano, figura sedentaria, chapitas rosadas, saludable, de Tolima) fue mi Ensayo sobre la ceguera de Saramago.

Como una premonición. No la he vuelto a saludar. Comienzo a sentir saudade por la vida real.

III

Intentamos cinco amigos bogotanos y yo hacer una reunión por Zoom en viernes. Entre que, tal como en la vida real, nos atropellamos las ideas, y entre que, el internet de mi barrio es el peor de la capital, la tertulia transcurrió por casi dos horas con relativo éxito.

Uno de los invitados a la videoconferencia, a quien llamaremos ‘Pelusa‘, nos dice que acaba de hablar con una paisana suya radicada en México. Me cuenta que le dijo: “Eh, che, ustedes se lo están tomando muy exagerado

Veo las redes sociales y los perfiles de algunos de mis amigos en México y los signos son evidentes: aún pueden salir, en auto, por algo de comer. Veo que algunos en pequeñas ciudades se reúnen en cafés a charlar.

Pero más allá de la cifra, del dato duro que siempre lo aporta alguien a la charla, hoy se siente añoranza por ese viejo mundo 15 días atrás aún practicado en Colombia, en el que a través de los abrazos y los besos y los pasos y sobre todo, los libros, hombres y mujeres por igual, el día que fuese, nos transmitíamos nuestra amistad.