Slavoj Žižek  ‘El barba’, uno de los filósofos contemporáneos más influyentes en la actualidad, entrega un compendio de reflexiones sobre cómo será la vida en un mundo pospandemia.

Žižek propone en su ensayo Pandemia una serie de claves para tratar de entender lo que ha cambiado, lo que nos toca cambiar y lo que no cambia en un mundo globalizado que enfrenta la caída de un modelo socioeconómico soportado en el capitalismo salvaje.

Hegel escribió que lo único que podemos aprender de la historia es que no aprendemos nada de la historia, así que dudo que la epidemia nos haga más sabios. Lo único que está claro es que el virus destruirá los cimientos de nuestras vidas, provocando no sólo una enorme cantidad de sufrimiento, sino un desastre económico posiblemente peor que la Gran Recesión. No habrá ningún regreso a la normalidad, la nueva normalidad tendrá que construirse sobre las ruinas de nuestras antiguas vidas”, vaticina Žižek, un rock star intelectual esloveno que además es sociólogo, psicoanalista y crítico cultural.

Aunque no todo es fatalidad en Pandemia, pues El Barba considera que dentro de la catástrofe se pudo observar una recuperación de la naturaleza pues al reducirse las actividades industriales, turísticas y otras se ha podido ver cómo bajan los niveles de contaminación. Algo que debe alentar a una forma de vida más sustentable.

Y aún más, replantearse sobre las condiciones sociales que nos muestran que el modelo capitalista ha llevado al ser humano a un colapso donde la desigualdad se ha mostrado descarnada con la crisis sanitaria. Sin contar con que el populismo, ahora en boga, pude representar un nuevo revés en la búsqueda de respuestas al modelo socioeconómico que para Žižek ya está agotado. 

Pandemia’ (Anagrama 2020) es el libro más reciente de Slavoj Žižek y está disponible en versiones digital e impresa

Imagen promocional del ebook publicado por Anagrama.

Frente a las restricciones provocadas por la pandemia de Covid-19 y en especial la falta de contacto, Žižek reflexiona sobre el significado de la prohibición del no me toques que ha llevado al mundo a un aislamiento que se torna insoportable.

También mete el dedo en la llaga respecto a la falta de solidaridad, al abandono de los ancianos y los más débiles, a la locura colectiva provocada por el miedo y alerta sobre los peligros de sostener este nuevo orden donde la falta de contacto con los otros puede derivar en un mundo distópico.

E incluso se atreve a cuestionar, lejos de todo modelo conspiracionista, si esta pandemia no es un mero pretexto para que se imponga una nueva forma de gobierno autoritario y un ‘capitalismo bàrbaro’.

La solución no será el aislamiento ni la construcción de nuevos muros y posteriores cuarentenas. Hace falta una plena solidaridad incondicional y una respuesta coordinada a nivel global, una nueva forma de lo que antaño se llamó comunismo. Si no orientamos nuestros esfuerzos en esa dirección, entonces el Wuhan de hoy puede acabar siendo lo habitual en las ciudades futuras”, expone Žižek.

La reflexión más profunda del filósofo esloveno parece un cliché, pero retumba como un gran memento mori, alejado de todo positivismo new age y espiritualidades de bolsillo:

Tendremos que aprender a sobrellevar una vida mucho más frágil y comprender que no somos más que seres vivos entre otras formas de vida”.

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