Esta imagen satelital de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) -en la parte superior- muestra los dramáticos efectos del calentamiento global en la isla Eagle de la Antártida. La imagen izquierda es del 4 de febrero y la de la derecha del 13 de febrero de 2020.

Una investigación de casi 100 científicos polares, agrupados en el equipo IMBIE (Ejercicio de comparación comparativa del balance de masa de la capa de hielo), publicada por la revista Nature alerta sobre el acelerado deshielo en la Antártida.

Si la Antártida y Groenlandia continúan alienadas con el peor escenario de calentamiento climático causarán un aumento adicional de 17 centímetros en el nivel del mar al final del siglo”, asegura Andrew Shepherd, de la Universidad de Leeds.

A finales del silgo XXI se estima que 400 millones de personas de ciudades costeras estarían en riesgo de ver como el mar ‘ahoga’ literalmente su hábitat por efectos del deshielo que está produciendo el calentamiento global

La temperatura en la Antártida alcanzó un máximo histórico de 20 grados centígrados en febrero de 2020, acelerando el deshielo de la isla Eagle.

El equipo del IMBIE ha calculado que la perdida de hielo en Groenlandia y la Antártida alcanza ya medio billón de toneladas al año, a un ritmo que se ha multiplicado seis veces en apenas 30 años. Desde los años 70 el nivel del mar ha subido 1.78 centímetros a causa de los efectos del cambio climático.

El trabajo del IMBIE se coordina con el trabajo de la NASA y la ESA -la agencia espacial europea- que aportan, a partir de 11 satélites. Información e imágenes que ayudan a entender mejor el cambio climático para combatir sus efectos negativos.

La gravedad del deshielo registrado en febrero en la isla Eagle de la Antártida tiene detrás un aumento en la temperatura histórica en esta zona. La media anual en el área central de la Antártida es de 57° C, con un promedio de alrededor de -10 ° C en las periferias del casquete polar.

En febrero la temperatura alcanzó los 20 ° C, según registros de la estación meteorológica en la Base Esperanza en la Península Antártica.