Plazuelas abrió al público en marzo de 2006; Arroyo seco fue la última en abrirse.
Las cinco zonas arqueológicas que tiene Guanajuato ostentan un sitio destacado en la región centro occidente del país.
De todas ellas se han realizado investigaciones continuas, publicación de libros, hay un buen nivel de conservación y rescate, a la par del aumento en sus visitantes.
En marzo de 2024, Plazuelas, que fue la primera zona abierta al público, cumplirá 18 años de operación.
Prácticamente en todo el país existen zonas arqueológicas y el último dato que consigna el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), es que hay 193 áreas a su resguardo y abiertas al público, además de una zona paleontológica.
Fue en 2001 cuando se firmó el acuerdo de colaboración entre el INAH y el gobierno estatal a través del Instituto Estatal de la Cultura, para que, en conjunto con los municipios, se apoyara la investigación, conservación, difusión y preservación del patrimonio arqueológico en el estado de Guanajuato.
Ya en 2008 a propuesta de Guanajuato, se inició un modelo de gestión único en el país, mediante el cual, los ingresos por el pago de servicios, se integran al patrimonio del fideicomiso de administración de los sitios abiertos a público, con lo que se logra una sustentabilidad del 50 por ciento en promedio en cada zona. Esta cantidad sirve para la operación, investigación y parte de la conservación y mantenimiento, de acuerdo con la información proporcionada por el propio IEC.
En la actual administración ha sido decisivo el impulso que se le ha dado a las zonas arqueológicas de Guanajuato como parte de sus ejes estratégicos de preservación del patrimonio.
Las cinco áreas con las que cuenta el estado son: Plazuelas, en el municipio de Pénjamo; Peralta, en Abasolo; Cañada de la Virgen, en San Miguel de Allende; El Cóporo, en Ocampo; y Arroyo Seco, en Victoria
Arroyo Seco (2018)

La zona arqueológica de Arroyo Seco, en el municipio de Victoria, es la última que ha abierto al público y en marzo de este año celebró su primer lustro con un concierto de música mexicana a cargo de la Banda de Música del Estado.
Arroyo Seco es considerado el asentamiento más importante de pinturas rupestres en el centro del país. El primer complejo abrió a los visitantes el 24 de marzo de 2018 y el segundo, el 14 de julio de 2021.
Guillermina Gutiérrez Lara, directora de Conservación del Patrimonio del Instituto Estatal de la Cultura, declaró en ese entonces que esta zona ha contribuido, junto con las otras cuatro zonas arqueológicas de la entidad, a ampliar el conocimiento que se tenía sobre el pasado prehispánico de Guanajuato, “pero sobre todo a una nueva manera de colaborar y sumar voluntades de los tres niveles de gobierno para la conservación de este patrimonio”.
“Hoy celebramos cinco años de la apertura al público de Arroyo Seco con un enorme sentimiento de gratitud a los investigadores Luz María Flores Morales y Carlos Viramontes Anzures, quienes a la cabeza de un equipo de profesionales asumieron el gran compromiso de investigar no sólo esta zona, sino toda la región que se extiende a los estados vecinos”, recalcó.
Ubicado en el municipio de Victoria, en el noreste de Guanajuato, a unos 90 kilómetros de la capital de Querétaro y una distancia similar de San Miguel de Allende, Arroyo Seco es considerado el sitio con manifestaciones gráfico-rupestres más significativo del centro del país y uno de los pocos de su tipo que están abiertos al público.
Cuenta con 42 conjuntos pictóricos distribuidos entre dos cerros conocidos como la Zorra y la Tortuga (o Complejo A y Complejo B) y realizados en distintas épocas. Los más antiguos son de la llegada a la región de grupos de cazadores y recolectores, hacia el año 1100 de nuestra era, aunque también hay imágenes realizadas ya durante la época colonial y los primeros años del México independiente.
Las pinturas en estos dos conjuntos tienen una motivación profundamente ritual, que dota al paisaje natural de una dimensión sagrada. Mientras que la mayoría de las imágenes plasmadas en el Complejo A miran al sol en el atardecer, los del Complejo B se orientan al amanecer.
El Cóporo (2012) y Cañada de la Virgen (2011)

A una hora de León, entre la sierra se erige un antiguo centro ceremonial de más de mil años de antigüedad; abierto al público en 2012 como una de las cinco zonas arqueológicas de Guanajuato.
Localizada en el municipio de Ocampo, en el extremo noroeste de Guanajuato, la zona arqueológica de El Cóporo es un antiguo asentamiento agrícola que formó parte de la frontera norte de Mesoamérica, cuyo desarrollo ocurrió entre el período Clásico (200 a.C. a 600 d.C.) y el Epiclásico (600 a 900 d.C.).
El Cóporo fue un centro de poder identificado como señorío, que controlaba 29 asentamientos menores distribuidos por el valle de Ocampo, donde además se encontraban las tierras de cultivo.
Esta antigua ciudad mesoamericana es un centro ceremonial complejo, que integra edificios cívicos, plazas públicas, un probable juego de pelota y cientos de unidades habitacionales, que se perciben jerarquizadas, pero son parte de un solo asentamiento.
La zona destaca por mostrar una adaptación a su entorno, así como una destacada planeación de sus distintos espacios, en función de su antigua cosmovisión. Es por ello que en la parte baja se concentraron los espacios públicos y habitacionales, los cuales eran considerados como la parte terrestre.
En cambio, a medida que se asciende a la cima, los espacios se reducen; ingresando a un ambiente íntimo y ceremonial considerado como la región celestial, más aún cuando es aquí donde se localiza el basamento piramidal, residencia del dios tutelar del sitio.
Cañada de la Virgen

A Cañada de la Virgen se le considera la zona más imponente de Guanajuato. Se abrió en 2011, después de diez años de trabajos de investigación, rescate y consolidación.
El sitio se ubica a 30 kilómetros de la cabecera municipal de San Miguel de Allende, sobre una loma asociada a un conjunto de profundas cañadas.
La disposición de los edificios en Cañada de la Virgen refleja que sus antiguos habitantes la construyeron a partir de la contemplación de la ruta del sol. Sus templos presentan una alineación simétrica con los astros, característica que la hace una ciudad única entre los centros ceremoniales mesoamericanos.
Cañada de la Virgen, según las investigaciones, funcionó como un observatorio astronómico cuyo propósito fue reflejar los ciclos estelares a los que se vinculaba la vida de los grupos de agricultores que también practicaron la recolección y la cacería en las regiones semidesérticas aledañas.
Al sitio se accede por una calzada ceremonial de casi un kilómetro de longitud, cuyo diseño está asociado a la salida del sol y al camino que recorre el astro a través de la bóveda celeste. Este espacio fue seguramente un lugar de peregrinar y camino de entrada en procesión al santuario para los devotos visitantes al templo ubicado en lo más alto: la llamada Casa de los Trece Cielos.
Peralta (2008)

La arquitectura de Peralta, que se distingue por su abundante uso de cantera negra, constituye una de las mejores expresiones constructivas de la población que vivió en el Bajío. Dentro de ella se pueden apreciar seis de los ochos distintos trazos de la arquitectura de montículo y patio hundido, con la que sus habitantes dieron forma a un centro cívico y ceremonial.
Peralta pertenece al municipio de Abasolo, a unos 30 minutos de la ciudad de Irapuato.
Las notables similitudes en la arquitectura y en la cerámica de casi 200 asentamientos prehispánicos del estado de Guanajuato que conforman la tradición del Bajío, se explica no sólo por la presencia de un sistema de intercambio regional, sino porque se construyeron determinados espacios bajo un mismo patrón arquitectónico, ya que realizaban en ellos prácticas culturales y rituales similares.
La zona destaca por su monumentalidad constructiva, que la ubica entre los seis asentamientos más importantes de la tradición del Bajío y entre los mayores centros cívicos ceremoniales del centro-norte de Mesoamérica.
Su núcleo abarca 75 hectáreas del total de 300 que cubre la extensión total del sitio. Entre las construcciones de este asentamiento destaca el edificio ceremonial denominado Doble Templo, así como el Recinto de los Gobernantes, que cuenta con uno de los mayores patios hundidos y plataforma de la región.
Plazuelas: la primera zona arqueológica de Guanajuato (2006)

En 2021 se cumplen 15 años de la apertura al público de la zona arqueológica de Plazuelas. Se trata del primer sitio prehispánico del estado de Guanajuato restaurado y habilitado para recibir visitantes.
Plazuelas se ubica en el municipio de Pénjamo, específicamente en la comunidad de San Juan el Alto Plazuelas. Los vestigios se distribuyen a lo largo de 34 hectáreas, en las estribaciones sureñas de la Sierra de Pénjamo. Después de nueve años de trabajos de estudio, investigación y consolidación, la zona arqueológica fue abierta el 10 de marzo de 2006.
Este es uno de los asentamientos más complejos de la región y que sobresale por su armónica integración al paisaje, ya que fue edificado cuidadosamente para no romper el orden de su entorno. Su ocupación se dio entre los años 600 y 900 d.C., periodo en el que el territorio del actual estado de Guanajuato alcanzó su mayor densidad de población.
Los vestigios abiertos al público comprenden cinco edificios de lo que debió ser la parte central de una ciudad emplazada entre las laderas que separan dos barrancas: la de los Cüijes, al oeste y la del Agua Nacida, al este, en donde surge un manantial del mismo nombre. Las distintas edificaciones se comunican entre sí a través de largas calzadas y veredas que suben y bajan entre los cerros.
En la ladera central, la más explorada de Plazuelas, sobresalen dos complejos edificios que resaltan la importancia del sitio: una cancha para el juego de pelota y un conjunto de plazas y basamentos piramidales al que se ha nombrado Casas Tapadas.
Otra particularidad de Plazuelas son los miles de petrograbados encontrados en las orillas de las barrancas. Estos elementos otorgan al sitio una capa adicional de complejidad, pues los grabados se aprecian plenamente sólo a ciertas horas del día.
Visitar cada una de las zonas en estas fechas es una experiencia reconfortante para constatar el bello patrimonio arqueológico de Guanajuato.
- Fotos: Gobierno del Estado