Con el sabor y la atmósfera del Siglo de Oro español, Volver a Fuenteovejuna es una relectura gozosa del drama clásico de Lope de Vega.

En la pluma de Mariana Hartasánchez, la obra que tuvo dos funciones en el Teatro del Bicentenario Roberto Plasencia Saldaña es un viaje que toca las aristas del poder, la sumisión, el sentido del arte, la libertad y la memoria.

Revisitar a un clásico no es tarea fácil, mas el oficio de Emma Dib, Gabriela Betancourt y Ginés Cruz sale a flote con la puesta en escena que nos mete a la intimidad y los entresijos de un universo ficcional que opera bien sus mecanismos.

La obra cuenta cómo mientras Lope de Vega ensaya y escribe su inmortal Fuenteovejuna, un muchacho intenta memorizarla para venderla a un productor. Ese muchacho es en realidad Elena Osorio, quien fuera amante real de Lope en su juventud.

Un golpe con una piedra hace perder la memoria al escritor y entonces se van sucediendo los acontecimientos donde Pifia y Elena, las protagonistas, interpretan a varios personajes para establecer algunos paralelismos entre la situación descrita en el siglo XV y la época actual en cómo puede sublevarse un pueblo ante la tiranía del poder y el papel del abuso a las mujeres.

En Volver a Fuenteovejuna hay cantos, música, poesía y retazos de la obra original de Lope, particularmente el monólogo de Laurencia que increpa a los hombres del pueblo por su cobardía

Una de las escenas de la obra de teatro ‘Volver a Fuenteovejuna’ de Mariana Hartasánchez.

Emma Dib y Gabriela Betancourt asumen con soltura y enjundia el texto de Hartasánchez para significarlo en su complejidad sin perder el tono de la comedia y sostener en 75 minutos la puesta.

Ginés Cruz traza una puesta limpia, precisa, que se sostiene y llega a puntos álgidos por el entendimiento y el tiempo de maduración que ya ha alcanzado la obra desde su estreno en 2021.

Mauricio Ascencio, quien firma la escenografía, la iluminación y el vestuario, equilibra y pone en su sitio cada uno de los elementos con los que recrea la época con un par de sillas, utilería y plataforma de madera provista de ligeros desniveles que potencian y multiplican los diversos espacios escénicos.

Volver a Fuenteovejuna es también y, sobre todo, una celebración del teatro, del lenguaje, del oficio teatral donde habita la verdad ya que la realidad no se sabe si exista o alcance a contener los miles de universos que la ficción crea.

Esta obra formará parte del Festival Iberoamericano del Siglo de Oro, que se realizará en Alcalá de Henares en junio próximo.

  • Fotos: Teatro del Bicentenario