Hace unos días, un hombre entra a una tienda de baratijas y encuentra lo que al parecer es una de las 350 copias de la ‘Mujer con cabeza de rosas’, escultura realizada en bronce entre 1980 y 1981 por el ‘divino’ Salvador Dalí.

En la escultura encontrada en Ensenada se observa la firma del ‘divino’ Salvador Dalí.

I

La compra porque es bella, sin saber que se trata de una obra del genio del surrealismo y paga una cantidad de dinero ínfima que le da un toque único de realismo mágico a esta compra surrealista.

II

Todo comenzó el viernes cuatro de agosto en Ensenada, Baja California.

El fotógrafo Enrique Botello encontró en una tienda de baratijas, una obra de Dalí.

La nota aunque sea un lugar común, corrió como pólvora tras el cerillazo que lanzó Benjamín Pacheco reportero del periódico El Vigía que contó por primera vez la surreal compra que realizó Enrique Botello, un maestro de fotografía muy conocido en Ensenada, fanático de los bazares y las tiendas de antigüedades.

III

Benjamín es mi amigo. Lo conocí en Guanajuato y siempre hablábamos de lo mismo: historias y cómo contarlas. Él, aunque éste sea otro lugar común, tiene un olfato depurado para detectar grandes cuentos de la vida real.

Cuando trabajábamos en el mismo diario hace masomenos una década, Benjas coló una nota exclusiva en la portada de un gran periódico nacional al relatar sobre la medalla de oro que la maestra Elba Esther Gordillo mandó a hacer con su rostro y que entregó a los maestros de SU sindicato como reconocimiento.

Benjas huele esas cosas y también es capaz de ver que “los aguacates en la sección de frutas y verduras parecían una manada dormida de ovejas negras” o que los carritos de supermercado “siempre tienen un aire de esqueleto de búfalo desafiante”.

Le pedí que me contara de su nota del Dalí en el bazar de Ensenada y amable como siempre, nos permitió publicar  su historia en Ruleta Rusa mx.

No sé si sea real pero la fui a ver y es realmente bella, es pesada y estaba montada sobre una base que al parecer es un mecanismo que emite luz”, me cuenta por messenger.

 

La escultura conserva su belleza íntegra, pese al paso del tiempo.

IV

Nadie sabe aún si la pieza es un Dalí  auténtico pero ésta es una de esas historias que a todos nos gustaría que fueran verdad.

Botello la compró en 345 pesos en Los Globos, una zona muy conocida por ofrecer antigüedades en Ensenada. Se dice que podría costar miles de dólares aunque su dueño ha declarado en redes sociales que desea que más personas tengan la oportunidad de verla. El propietario del bazar le hizo un descuento de cinco pesos y Botello, que ya ha ofrecido entrevistas a una gran cantidad de medios, podría haber realizado el negocio de su vida.

Pero, qué más da el dinero en esta historia que involucra a una obra de Salvador Dalí, el artista más brillante del siglo XX.  ¿Cómo esa pieza fue abandonada a su suerte hasta desembarcar maltratada, aventada, lastimada y hasta llegar a su nuevo dueño? ¿Quién la tuvo en su colección y la perdió?.

 

V

En un hombro, el Dalí de Ensenada tiene lo que aparentemente es la firma del genio Salvador Domingo Felipe Jacinto Dalí i Domènech, el hombre al que el rey Juan Carlos I de España le ‘inventó’ un título nobiliario:  Marquesado de Dalí de Púbol.

La escultura que subasta en Mónaco, la casa Artcurial.

 

También en la parte inferior se ve la fecha de fundición, 1981, y se lee en mayúsculas en letra paloseco DALI.

En la base de la escultura aparece el nombre de Dalí.

Busco imágenes en internet de la obra y veo que estuvo expuesta en el MAMBO goo.gl/zPa2Zd (Museo de Arte Moderno de Bogotá) en Bogotá, Colombia .

La encuentro también en el catálogo de la casa de subastas francesa Artcurial y veo que mide 42 centímetros y que formó parte del lote 169. goo.gl/xTsphi

Incluso en la web de subastas Etsy la misma escultura aparece en venta a un precio de 22 mil euros, poco más de 440 mil pesos.

Obviamente no logro acreditar o desacreditar la autenticidad del Dalí de Ensenada solo comparándolo con las fotos que Benjas me envió y las que están publicadas.

Pero, insisto, qué más da eso si alguien, en un lugar de baratijas de Ensenada, encontró un fragmento de la obra eterna del ‘gran masturbador’.

 

*Con información de Benjamín Pacheco del diario El Vigía.