Ulises Torres es un insomne que escribe a mano y en un rincón habitual de su casa, “un silloncito frente a la ventana”; lo confiesa así, sin tapujos.

Tampoco viaja en automóvil, pero sí con un cuaderno donde anota retazos de imágenes que quizá después usará en su escritura.

Hace veinte años ya que Ulises escribe y su último libro obtuvo a finales de 2024 el premio del XVI Concurso Nacional de Poesía Desiderio Macías Silva por Travesía nocturna.

Habla sobre un personaje que ha venido atravesando ciudades, es una migrante que se dedica al arte urbano.

Los artistas y urbanos y el insomnio son los temas que hay en este libro, que es corto, una plaquette de 30 páginas”, suelta el leonés que se aventuró a estudiar en línea la carrera de Derecho sin dejar de lado la escritura, quizá de ahí el insomnio permanente.

Revela que lo que más le motiva a escribir es leer, leer mucho. “Cuando quiero escribir, leo a Eduardo Lizalde, eso me pone como en cierto ánimo y creo que siempre a (Efraín) Huerta”.

De su último libro, quien es también coordinador de Casa de Cultura Efrén Hernández en León y profesor de literatura en reclusorios y Tutelar de menores, afirma que éste se fraguó en divesos viajes por los municipios guanajuetenses.

Estuve leyendo una antología de Octavio Paz, Pasado en claro y varios ensayos sobre migración, además de Rosario Castellanos, eso me empezó a generar varias ideas”.

No obstante el premio, el autor considera que Travesía nocturna es un libro que ha sido sobrevalorado.

No creo que tenga una propuesta arriesgada o diferente a lo que he estado haciendo, probablemente siento esto porque es el libro más cercano”, confiesa.

En 2022, el poeta publicó en la misma semana dos libros: Crónicas del fracaso de la cacería (Fondo para las Letras Guanajuatenses) y La fe de las ballenas (Sindicato Sentimental). Este último le valió el Premio Nacional de Poesía José Emilio Pacheco, en su edición 2020

La fe de las ballenas cuestiona los límites del lenguaje y está compuesto por breves poemas narrativos que ilustran la tranformación de un hombre al encontrarse con una ballena.

Surgió a través de un documental que decía que las ballenas emiten sonidos en cierta frecuencia entre ellas, pero si una ballena emite frecuencias diferentes las demás no la podían escuchar; a partir de ahí encontré una similitud con lo que pasa con nosotros, no importa que vivamos, inclusive, en la misma casa, si hablamos en idiomas diferentes no nos entendemos”, le dijo a Reporte índigo en una entrevista de entonces.

Sí, los dos se publicaron en 2022 porque en pandemia no se pudieron publicar y me gustó el efecto que se logró en La fe de las ballenas, porque estaba leyendo a Charles Simic en relación a que hay que soltar lo escrito y que pase lo que tenga que pasar”, dice ahora.

Autocrítico, Ulises dice que ha tirado libros completos por no estar satisfecho con el resultado y, aun así, tiene una disciplina de escritura diaria. Crónicas del fracaso de la cacería tardó tres años en escribirlo y casi un año en correcciones hasta su publicación.

De la actividad literaria en el estado, el escritor afirma que hay una efervescencia de escritoras y escritores de todo tipo, muchos muy jóvenes.

 “Al día de hoy en Guanajuato hay más poetas que policías, todo mundo escribe poesía a partir desde la pandemia. Hace años te hubiera dicho que era tierra de narradores”.

Con varios libros pendientes de lectura y que se van acumulando, Ulises Torres comenta que recientemente conoció la poesía del Nobel noruego Jon Fosse.

Apenas lo empecé a leer. Es una poesía como tajante, de cierta contundencia, que de momento no te impresiona mucho. Hay ciertos poetas que escriben para la memoria. Siento que me pasa eso con él”, zanja.

Su peor poema (para él):

Relatividad

(2012)

La oscuridad no existe

es un término que usamos

para definir la falta de la luz

las estrellas orificios

que revelan la ausencia de la noche

los mares son carencia

liquida de hormigas y caminos

 y lo nuestro

más que amor

es una falta de odio

que no puede definirse de tan grande.

Su mejor poema (para él):

IV.

(2024)

El escritor es un ser sin rostro.

El poeta fue engullido por los buitres. Se convirtió en ornitólogo

y se especializó en grandes aves rapaces necrófagas.

La aves necrófagas o carroñeras se alimentan de animales muertos:

buitre leonado, buitre negro, quebrantahuesos.

El quebrantahuesos es un fantasma que muerde

una navaja que afila los aires helados de los Pirineos

con su imponente belleza.

Belleza: aves: perfección

¿Qué olor desprende el aire helado de los Pirineos?

  • Foto: Especial