Rulfo es el padre del ‘realismo mágico’ con su retrato descarnado y alucinante sobre el México post-revolucionario lleno de sangre aún, ecos violentos de los ‘cristeros’ y los ‘pelones’ -a cuan más salvajes ambos-, la muerte como ‘leimotiv’ de su obra, los pueblos olvidados entre las tolvaneras y el llano en llamas.

rulfo-01El 16 de mayo se cumplen 100 años del natalicio de una de las plumas más sucintas, bellas y universales. Juan Rulfo (Sayula, Jalisco, 16 de mayo de 1917 – Ciudad de México, 7 de enero de 1986) decidió escribir poco pero bastó para ganarse una posición de suma trascendencia en las letras universales.

Su obra brevísima ha inspirado a miles de personas y también al selecto ‘limbo literario’ que conformaba ‘el boom latinoamericano’. Y esa es posiblemente una de sus máximas proezas.

Existen más libros dedicados a la obra de Juan Rulfo que los propios libros que él escribió: la colección de cuentos El llano en llamas, 1953; la novela Pedro Páramo (1955) y el relato largo El gallo de oro (1980). A él le gustaba la fotografía. Y sufría (como suele ser) la escritura.

Primero reuní unas trescientas páginas. Llegué a hacer cuatro versiones, y conforme pasaba a máquina un nuevo original, iba destruyendo hojas, iba eliminando divagaciones… me borré completamente. Primero la había escrito en secuencia, pero advertí que la vida no es una secuencia; pueden pasar los años sin que nada ocurra y de pronto se desencadenan los hechos muy espaciados, roto el esquema del tiempo y el espacio, por eso los personajes están muertos, no están dentro del tiempo o el espacio. Lo que ignoro es de dónde salieron las intuiciones a las que debo su forma: fue como si alguien me dictara”.

Juan Rulfo sobre Pedro Páramo

En Ruleta Rusa mx te presentamos algunas anécdotas que hilvanaron la vida de Rulfo con los ‘magos‘ de la literatura latinoamericana:  Julio Cortázar, Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes.

 

I
Rulfo y Cortázar

Rulfo y Cortazar en una charla.
Rulfo y Cortázar en una charla.

La obra brevísima de Rulfo fue tan poderosa como la de cualquier escritor del llamado ‘boom latinoamericano’, sólo que predecesora a éste movimiento literario que por primera vez provocaba la atención del mundo hacía el ‘nuevo continente’.

Julio Cortázar manifestó en múltiples ocasiones la admiración que tenía por el trabajo de Juan Rulfo y en alguna ocasión, en la década de los setenta, compartieron una charla pública en la UNAM y trabaron una duradera amistad.
Un día Rulfo le dedicó estas hermosas líneas al creador de Rayuela:

¿Por qué queremos a Julio (Cortázar)?
“Lo queremos tanto porque es bondadoso. Es bondadoso como ser humano y muy humano como escritor. Tiene un corazón tan grande que Dios necesitó fabricar un cuerpo también grande para acomodar ese corazón suyo. Luego mezcló los sentimientos con el espíritu de Julio. De allí resultó que Julio o sólo fuera un hombre bueno, sino justo. Todos sabemos cuánto se ha sacrificado por la justicia. Por las causas justas y porque haya concordia entre todos los seres humanos.

“Así que Julio es triplemente bueno. Por eso lo queremos. Lo queremos tanto sus amigos, sus admiradores y sus hermanos. En realidad, él es nuestro hermano mayor. Nos ha enseñado con sus consejos y a través de los libros que escribió para nosotros lo hermoso de la vida, a pesar de su sufrimiento, a pesar del agobio de la desesperanza. Él no desea esas calamidades para nadie. Menos para quienes saben que sus prójimos somos sus hermanos. Por eso queremos tanto a Julio”.

 

II
Rulfo y Gabo

Rulfo y Gabo en México.
Rulfo y Gabo en México.

La anécdota ha sido contada una y otra vez: Álvaro Mutis, poeta colombiano, un día le entrega Pedro Páramo a García Márquez y le dice: “¡Lea esa vaina, carajo, para que aprenda!”.

Gabo lo lee de un tirón esa noche. Se impacta con la obra de Juan Rulfo y lo lee cinco veces más. Desde que leyó a Kafka, nada lo había impresionado tanto, al grado que años después, el nobel colombiano declararía: “La obra de Juan Rulfo me dio, por fin, el camino que buscaba para continuar mis libros“.

En 2003, Gabo dirige un discurso al celebrarse los cincuenta años de El llano en llamas. En el asegura que podía recitar párrafos completos de Pedro Paramo y cierra con una sentencia tan bella como potente sobre la obra de Rulfo:
No son más de 300 páginas, pero son casi tantas y creo que tan perdurables como las que conocemos de Sófocles”.

 

III
Rulfo y Fuentes

Carlos Fuentes y Juan Rulfo, dos grandes de la literatura mexicana.
Carlos Fuentes y Juan Rulfo, dos grandes de la literatura mexicana.

Antes de que Juan Rulfo impactara al mundo, Carlos Fuentes, un escritor estupendo con la vida resuelta y en consecuencia, con tiempo de sobra para leer, leería en 1955 Pedro Páramo. Inmediatamente construyó un breve ensayo que fue publicado en la revista francesa Espirit des Lettres.

Fuentes ya adelantaba que se trataba de una obra sin precedentes y que tenía que ser sacada de las categorías de “realista”, “naturalista”, “costumbrista”, “documental” con las que se le etiquetaba.

Sobre Pedro Paramo, Fuentes señala: “Es considerada una de las mayores (obras), en cualquier lengua, de la pasada centuria y, para mí, la mejor novela mexicana de todos los tiempos”.

 

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