Los paisajes que construye la élite (o la fijación de imaginarse viviendo en un mundo en el que se evaporan los desastres sociales producto de la desigualdad y la pésima distribución de los recursos), en Guatemala tiene el nombre de Paseo Cayalá.

Estuve en un complejo residencial y comercial en la Ciudad de Guatemala, al que el gran Jorge Ibargüengoitia, célebre escritor guanajuatense, podría definir como una confusión “entre lo grandote con lo grandioso”, expresión que el autor usó para especificar el comportamiento de los de Pedronesalter ego de León, Guanajuato —, en el mundo que construyó en su literatura. Por eso ese lugar me recordó a mi ciudad, León, e imaginé lo contentos que estaríamos con una construcción de estas características, amantes al fin de los centros comerciales, las tarjetas de crédito,  las apariencias y el consumo.

El gigante de Cayalá es una escultura de 18 m de largo y 3 m de alto, tallada de 25 metros cúbicos de mármol beige, realizada por el escultor Walter Peter Brenne.

Durante la tarde del último día de 2017, visité este centro comercial gigantesco que también es un fraccionamiento para los millonarios de la capital de este país centroamericano. Se llama Paseo Cayalá, y en más de 14 hectáreas, con una especie de estilo poscolonial, simula un pueblo inmaculado, todo en blanco, en el que hay una iglesia (Santa María Reina de la Familia, la han nombrado), un bloque enorme al centro que pretende ser un Partenón griego, un Marriot de gran turismo y una escultura de un personaje que se parece a Zeus, monumental, incrustado en la tierra, de 18 metros de largo por tres de alto hecho en mármol beige, entre las varias estatuas que hay. Representa a un hombre que está saliendo de la tierra y sujeta una llave de bronce en la mano derecha. Es la escultura tallada más grande de Guatemala. Fue inaugurada el 31 de mayo de 2014, según da cuenta la Wikipedia en 2017.

Todo lo anterior rodeado por tiendas y restaurantes de empresarios locales y las marcas trasnacionales de siempre

En un blog de arquitectura leo que explica puntual mi impresión:

Los edificios en Cayalá son esquizofrenia construida. El todo no se parece a las partes, y las partes entre sí jalan cada una en su propia dirección. Algunos diseños parecen hechos barajando opciones al azar, como este endeble portal de palillos sostenido por una arcada ciclópea con claves exageradas y el obligatorio vano con frontón”[arquitectopana].

II

El megacomplejo es una especie de ciudad de élite dentro de la ciudad.

La experiencia arquitectónica de los tiempos en la hipermodernidad”, me dice un amigo arquitecto citando a Lipovesky, en Whatsapp, “recurre a la simulación y a la nostalgia histórica”, un apunte que suelta luego de revisar la página web del impresionante lugar guatemalteco prefabricado que visité. (No quisiera que quedáramos como ‘los ilustrados’, mis amigos y yo, así que debo precisar que luego de esta anotación, mi amigo arquitecto envió al grupo un soez, pero divertido meme y cambiamos el tema, y hablamos un rato más de la Liga MX).

III

 

La villa de los guatemaltecos ricos contrasta con la pobreza que asola al país. Algo similar a lo que ocurre en México.

León Krier, uno de los máximos exponentes del nuevo urbanismo, fue el responsable del proyecto y la construcción del Paseo Cayalá, que comenzó en 2011 y abrió al público en 2013. Nada es de tabla roca o de falsa madera. Todo en el lugar tiene acabados de primera calidad.

La villa de los ricos de Guatemala cumple también la función de ‘protegerlos’ de la inseguridad

 

Es una construcción que materializa lo que el Banco Mundial reporta en impalpables cifras: Guatemala es el noveno país a nivel mundial con mayor desigualdad; casi 60 por ciento de su población vive en pobreza y en los municipios rurales 8 de 10 son pobres.

Dentro de las narrativas ideológicas que nuestras élites se han creado, destaca la fijación de imaginarse viviendo en un mundo en el que se evaporan los desastres sociales que sus acciones provocan en la sociedad que los alberga. Del mismo modo en que se solaza en enclaves como el Paseo Cayalá o en su tiempo el bulevar 30 de junio (Avenida Reforma),  la oligarquía manufactura paisajes intelectuales que les hacen vivir la ilusión de que se encuentran en la vanguardia de una construcción nebulosa a la que llaman con admiración aldeana: Occidente”, señala en una columna de opinión publicada en Plaza Pública de Guatemala, Jorge Mario Rodríguez Martínez, doctor guatemalteco por la Universidad de York, en Canadá.

Pasé el año nuevo de 2018 en ese hermoso país, Guatemala, y pedí a mi gran amigo que me recibió, que me llevara – dos veces -,  al monumental Paseo Cayalá. Por la temporada, el lugar era una Villa Coca-Cola en escala 1:1. Crecí en Pedrones y lo grandote me deslumbra. Y también las inmensas diferencia me cautivan, las estudio por estos días; los nuevos muros (en forma de centros comerciales y privadas) que construimos para dividirnos, populares en toda América, pero con gran arraigo en mi ciudad.

IV

Antes que termine 2019, dicen los constructores a los diarios locales, en León habrá tres imponentes centros comerciales que se suman a los que ya existen en la ciudad. Uno de ellos, construido por el Grupo Sordo Madaleno, tendrá un área comercial de 57 mil 500 metros y 10 mil metros para oficinas. Lo llamarán Centro Comercial León. Otro será el City Center, desarrollo que se construirá en 60 mil metros cuadrados con un valor estimado, reporta el diario a.m., de 400 millones de dólares.

Recordando nuestro paso por el ‘Partenón’ guatemalteco de Cayalá.

Habrá en la ciudad más ‘no lugares’, como los nombró Marc Auge, reconocido antropólogo francés

Puntos que pretenden ser ‘de encuentro’, en los que en realidad la gente converge sin ninguna significación, en donde se reúnen, señala Auge, “seres sin identidad que sólo la adquieren cuando sacan un boleto o exhiben una tarjeta de crédito”.

Pienso en un bar del Cayalá, debajo de una imponente torre hectagonal (en donde un shot cuesta 220 pesos mexicanos) que tal vez en algún momento León, en donde 42 por ciento de su población vive en polígonos de pobreza (2010), comience a definir con mayor severidad sus polígonos de riqueza, como ocurre hoy de manera velada. Tal vez algún día lleguemos al punto al que llegó Guatemala con su fortaleza Cayalá, en donde nuestras élites puedan sentirse libres y seguros sin tener que pasar por la molesta e incómoda realidad.

  • Fotos: Especial