Bajo la dirección de Iván López Reynoso, la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) abrió la programación 2020; vienen más conciertos celebratorios por los 250 años del compositor alemán.

Van las palmas para Iván López Reynoso, el guanajuatense que se puso al frente de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), una de las más destacadas del país, para abrir con bombo y platillo la programación 2020 del Teatro del Bicentenario.

¡Y qué maravilla de apertura!, con un programa para celebrar a Beethoven, en un concierto gozoso de cabo a rabo.

El público respondió con un lleno pletórico en la sala principal del Bicentenario que se dejó arropar por la primera pieza, Obertura Coriolano, de Heinrich Joseph von Collin, compuesta en 1807 por el genio de Bonn.

Reynoso, a sus 30 años, la vida le ha puesto opciones de lujo. La más reciente: ser el director asociado de la Orquesta Filarmónica de la Universidad Nacional Autónoma de México (OFUNAM) y con esta visita a su tierra, demostró con creces su adjetivo de ser considerado entre los mejores directores jóvenes de orquesta.

La interpretación de la OSN, impecable, con esos tintes de embrujo y depurada técnica de sus integrantes, cuya exigencia y calidad interpretativa los ha hecho girar por las mejores salas de concierto del mundo

La Orquesta Sinfónica Nacional se ha convertido en una de las más prestigiosas en el munedo gracias a la dirección del guanajuatense Iván López Reynoso.

Continuaría la delicia con otro genio, Mozart, en el estupendo Concierto para Corno No. 4, uno de los cuatro que el compositor escribiera para Leitgeb, cornista austriaco fuera de serie.

La pieza le vino a la medida a la solista Nury Guarnaschelli, que se ganó las ovaciones de los asistentes desde las primeras notas.

Enfundada en un vestido azul rey, la nacida en Argentina tocó y trastocó las posibilidades sonoras del instrumento hasta hacerlo brillar, rabiar en un tú a tú formidable.

Esta músico que lleva a cuestas cuanto galardón se le ocurra, fue la Corno principal de la Orquesta de la Radio y Televisión de Viena por más de quince años.

Para gusto de todos, la Guarnaschelli se plantó para anunciar fuera de programa, “un estreno mundial”, dijo, al tiempo que invitó a tres cornistas para interpretar Bésame mucho, versión atípica para corno, que deleitó de maravilla.

La dupla, Reynoso-Guarnaschelli fue memorable pero aún había más para homenajear y bien a Ludwig van Beethoven con la Sinfonía no. 6 en Fa mayor, Op. 68 Pastoral

La argentina Nury Guarnaschelli , una diva del corno, durante su presentación donde sorprendió con ‘su interpretación del clásico ‘Bésame Mucho’

Compuesta entre 1807 y 1808, estrenada en Viena, la obra, monumental como todas las de Beethoven, rememora la vida en el campo y es una clara influencia  del rol que tuvo la naturaleza en varios de los compositores románticos de la época.

Sus cinco movimientos, llenos de variantes, repeticiones, evocaciones a los sonidos de insectos, tabernas, tempestades, sonoridades múltiples de la naturaleza y calma después de la tormenta, fue aplaudido contundentemente para terminar así la velada.

Reynoso cumplió y bien; a este enfant terrible que lo avala también su versatilidad en la dirección musical  tanto de ópera, ballet, danza contemporánea, música antigua y contemporánea, había declarado en una entrevista anterior a este periodista sobre la orquesta ideal que le gustaría dirigir.

Una orquesta con músicos que lo único que quieran hacer es música. Entregados, disciplinados, estudiosos y conscientes del enorme trabajo en equipo que significa tocar en una orquesta”.

Y de otros géneros musicales, afirmó: “Me da poco tiempo de escuchar otras cosas, pero me gusta mucho el jazz. Un buen vino con Fitzgerald y Armstrong, quién no lo va a disfrutar”.

  • Fotos: Teatro del Bicentenario Roberto Plasencia Saldaña. 

BICI