La relación directa entre el impacto de la humanidad en el medio ambiente y nuestras posibilidades de supervivencia no es un descubrimiento reciente.

Las preocupaciones ambientales existen desde hace mucho tiempo y las mujeres han utilizado diferentes maneras para compartir este conocimiento y trabajar para lograr cambios positivos. Conozcamos a algunas de ellas.

Hildegarda de Bingen

Hildegarda de Bingen, que vivió en la actual Alemania entre 1098 y 1179, puede considerarse una de las primeras ecologistas. Su comprensión de la importancia de respetar el medio ambiente y toda la creación se forjó desde una perspectiva religiosa.

“En cada criatura que proviene de Dios, incluso en la que parece más inútil, hay alguna utilidad, aunque los humanos no lo sepan”, decía Hidelgarda.

Para ella, la palabra “criaturas” abarcaba la flora, la fauna, los elementos, los metales y todas las cosas naturales existentes.

Hildegarda sostenía que el cuerpo, el espíritu, el alma y el medio ambiente son los cuatro pilares de la salud y están estrechamente interconectados. Comprendía que los seres humanos estamos hechos de la misma materia que los demás seres y que destruir la naturaleza equivalía a destruir la humanidad. Afirmaba que la naturaleza nos cuida y que, a su vez, debemos cuidarla.

Anna Botsford Comstock

Anna Bostford Comstock compartió la importancia de comprender nuestro entorno natural a través de sus textos educativos para niños. Mediante sus libros, fomentó el amor y la apreciación por la naturaleza y quiso que la gente comprendiera el papel fundamental que desempeña en ella.

Trabajó con otros educadores ambientales en la Universidad de Cornell y recopiló su trabajo y publicaciones en el libro Manual de Estudio de la Naturaleza (1911). El libro aún se publica y se utiliza en todo el mundo. En él, escribió sobre diversos temas, desde piedras y minerales hasta las estaciones, el clima y la astronomía.

El libro incluye lecciones sobre mamíferos, peces, aves y sus hábitats. Sus enseñanzas trascienden el tiempo y siguen siendo relevantes e inspiradoras para las personas de hoy.

“El estudio de la naturaleza proporciona al niño un sentimiento de conexión con la vida al aire libre y un amor duradero por la naturaleza”, exponía Botsford,

Anna Bostford Comstock fue una de las primeras educadoras en llevar a estudiantes y profesores al aire libre para estudiar la naturaleza. Fue una defensora del conservacionismo, inculcando amor y respeto por nuestro medio ambiente a través de sus herramientas educativas.

Octavia Hill

La reformadora social inglesa Octavia Hill estaba firmemente comprometida con la lucha contra la pobreza y la mejora del bienestar de los habitantes de las ciudades. Consideraba que los espacios naturales debían ser accesibles y esenciales para el bienestar de todos, especialmente de aquellos que no tenían recursos para viajar lejos y disfrutar de la naturaleza. Luchó contra la urbanización de los bosques suburbanos y contribuyó a salvar Hampstead Heath y Parliament Hill Fields de Londres de la construcción.

Octavia apoyó los esfuerzos de la Common Preservation Society para salvaguardar los espacios abiertos alrededor de Londres frente a la expansión descontrolada. Habló de los peligros de reproducir los problemas del centro de Londres en las afueras. En un artículo de 1888, señaló el desequilibrio entre los espacios abiertos al oeste y al este de Londres, y utilizó sus pruebas para abogar por una rápida redistribución.

Fue una de las tres fundadoras del Natural Trust, una organización creada para preservar lugares de belleza natural e interés histórico para el público, que aún hoy desempeña un papel importante en el mantenimiento de parques, paisajes y casas señoriales en el Reino Unido.

“El derecho de acceso a la belleza y la naturaleza es un elemento esencial para el bienestar de todos los hombres, mujeres y niños”, pronunciaba Hill.

Rachel Carson

La bióloga marina y escritora estadounidense Rachel Carson cuestionó la creencia de que los humanos pudieran dominar la naturaleza mediante el uso de productos químicos, por ejemplo, en la agricultura. Cuestionó el alcance y la dirección de la ciencia moderna e impulsó el movimiento ambientalista contemporáneo.

Su libro Primavera silenciosa , que ponía de relieve los problemas causados ​​por los pesticidas sintéticos, se topó con una feroz oposición por parte de las empresas químicas, pero poco a poco condujo a la prohibición del insecticida DDT y otros pesticidas.

“Pero el hombre forma parte de la naturaleza, y su guerra contra la naturaleza es inevitablemente una guerra contra sí mismo”, sostenía Carson.

Ruleta Rusa utiliza este texto bajo licencia CC BY-SA de Europeana, revista con artículos divulgativos y análisis escritos por la comunidad académica e investigadora internacional, la cual recomendamos ampliamente por la alta calidad de su contenido.

  • Pintura: William Affleck