Una ficha de la Dirección Federal de Seguridad revela que El Rey Pelé apareció en un expediente junto a la palabra secuestro antes de levantar la Jules Rimet; Netflix estrena Brasil 70: A Saga do Tri, y revela parte de ese momento en las sombras de una ficha amarrillenta ahora resguardada en Lecumberri.
A 66 días de México 70, la policía secreta registró que un estudiante de Economía de la Universidad Nacional Autonóma de México (UNAM) propuso secuestrar durante dos o tres días a O Rei para provocar un escándalo internacional.
Esta historia de Pelé no es sobre su magia en la cancha. Es el relato de un plan para secuestrarlo durante su pretemporada en Guanajuato que la Dirección Federal de Seguridad (DFS), la policía secreta mexicana, supo antes del Mundial de 1970.
Nuestra historia empieza en una ficha de inteligencia. Un rectángulo amarillento, escrito a máquina, con letras golpeadas sobre el papel como si alguien hubiera querido encerrar el miedo en renglones breves. Arriba dice: “MONTANO, William”. A un lado, un número de expediente. Más abajo, una fecha: 26 de marzo de 1970.
Faltaban 69 para que Brasil debutara en Guadalajara. Pelé y el resto del equipo hacían pretemporada en Guanajuato entre la belleza de sus callejones y las miradas incrédulas de los habitantes que veían en sus calles, en la sierra de Santa Rosa, a la máxima leyenda del fútbol. Aún no había saltado en el Estadio Azteca, ni había levantado la Jules Rimet, la copa que Brasil ganaría por tercera vez y conservaría para siempre (antes de su célebre hurto, otra historia increíble de ladrones y el balón).
Pero su nombre ya estaba ahí escrito. En la ficha de la DFS, Pelé no aparece como rey, ni como ídolo, ni como el hombre que cambiaría la memoria del fútbol. Aparece como objetivo posible de un secuestro

La Dirección Federal de Seguridad no era una policía cualquiera. Fue el aparato de inteligencia política del régimen priista durante buena parte del siglo XX: una oficina creada para vigilar enemigos internos, infiltrar movimientos sociales, seguir estudiantes, registrar extranjeros y convertir rumores, sospechas o delaciones en documentos oficiales. En el México de la Guerra Fría, la DFS no sólo miraba el delito: miraba la disidencia. Es el abuelo del venido a menos CISEN, y el ancestro más arcáico de Pegasus.
Pero a días del Mundial en nuestro país se abre la puerta para contar sobre este hecho que nos pone a imaginar ¿qué pasaría si?…
Netflix lanzó este 29 de mayo Brasil 70: A Saga do Tri, o La saga del tricampeonato, serie sobre la selección brasileña que llegó a México para convertirse en el primer equipo tricampeón del mundo. En el segundo capítulo, la producción dramatiza la tensión: Pelé no puede entrar con el resto del equipo por razones de seguridad. Hay una amenaza de secuestro.

Imagen de la serie de Netflix ‘Brasil 70: A Saga do Tri’, donde se muestra a Pelé en la ciudad de Guanajuato, de donde es rescatado para evitar su secuestro.
La escena muestra a Pelé negándose a resguardarse y a dejar de entrenar como le indica la policía mexicana. Se escapa del hotel, rompe el protocolo de seguridad y alcanza a sus compañeros en plena carrera. La ruta los lleva hasta la Alhóndiga de Granaditas, monumento de la Independencia mexicana convertido, en la ficción, en el fondo inesperado de otra fuga: la de un futbolista que no quería vivir su último Mundial como rehén del miedo.
La serie muestra el efecto visible de la amenaza y la ficha de inteligencia, localizada por casualidad por el reportero de Ruleta Rusa mientras investigaba sobre otras formas de violencia, muestra su reverso documental.
Según ese papel, William Montaño, estudiante de Economía en la UNAM, fue presentado por el colombiano Hernán Sánchez al venezolano Vicente Alfonso Madrid Zambrano, definido por la inteligencia mexicana como “comunista internacional”. Montaño habría propuesto organizar un foco de agitación para boicotear y sabotear las elecciones presidenciales del 5 de julio

Pero esas elecciones no prometían sorpresa. No eran una disputa abierta por el poder, sino la ceremonia sucesoria del régimen: Gustavo Díaz Ordaz entregaría el país a Luis Echeverría Álvarez. La boleta sólo confirmaría lo que el sistema ya había decidido.
Quizá por eso el sabotaje necesitaba algo más grande que una consigna.
La ficha habla de propaganda, de un periódico, de focos regionales y de una Comisión Política piramidal. Todo cabe en el lenguaje seco de la vigilancia: estudiantes, extranjeros, guerrilla, elecciones, sospecha.
Y entonces aparece la frase: secuestrar durante dos o tres días al brasileño Pelé para hacer un escándalo internacional.
Eso es todo. No hay operativo cinematográfico. No hay persecución. Sólo una línea mecanografiada, suficiente para abrir otra grieta en la postal más feliz del futbol.
En las fotos, Pelé firma autógrafos en Guanajuato.
En la ficha, Pelé puede desaparecer dos o tres días.
No sabemos si aquello fue plan, alarde, rumor infiltrado o imaginación persecutoria. La ficha no prueba que la DFS evitó un secuestro. Prueba algo más extraño: que alguien puso a Pelé en el centro de una hipótesis de escándalo mundial.
Meses después, ya campeón, Pelé volvió a México. Otra ficha registró su llegada con su esposa. Ante reporteros dijo que venía como embajador deportivo de Brasil. También dijo que de política no sabía nada.
Tal vez era cierto.
Tal vez nunca supo que, antes de levantar la copa, su nombre ya había sido escrito por la policía secreta mexicana.
No en una crónica deportiva. En un reporte de inteligencia de la DFS “la temida policía secreta mexicana”.
Ilustración: Diseño con IA