SOS, Ida Börjel llegó a México con ‘Ma‘ bajo el brazo, ‘Ma’, un libro de poesía mutilado, que es un canto que desgarra, eriza el cuerpo, donde cada palabra se vuelve adictiva como una droga potente.

SOS, el libro tiene una traducción espléndida de Petronella Zetterlund y la cuidada edición de la editorial Filodecaballos no tiene desperdicio.

Durante la epifanía/presentación que se dispuso en Guanajuato para escuchar a la escritora, se convocó al silencio, la imposibilidad del lenguaje… SOS, atisbos de Beckett  en jirones de frases.

Lectura performática a dos voces: autora y traductora en una sola lengua pero en dos idiomas que abrieron la entrada a uno de los círculos, como en la Divina Comedia de Dante.

Y esa casa del centro histórico de Guanajuato ardió frío, muy frío…

Poesía y confesiones. SOS, Ida Börjel cosió un libro cuya estructura sigue el orden del alfabeto, de la A a la Z,  donde cada una de las letras es el preludio para entrar a un concierto de la desolación y el abandono

Ella, dijo, había pasado un año sin poder escribir y leer, solo acompañada de la música del piano y así, de a poco, los poemas se fueron revelando/develando hasta lograr esta columna de dolor, este canto negro.

Ma son dos letras que no llegan a formar la palabra Mamá, Ma, ese corte, esa mutilación se percibe en la traducción del sueco al español de los poemas, donde no se pierde la atmósfera ni la musicalidad de ambos idiomas.

tiempo vivido, lugar vivido

que la memoria impulsa hacia el presente

dibujado en la luz de la luna a través de la puerta

en la calima a través de las puertas

había una madre; el eco de una madre

el universo se expande

el universo se expande

probando, obligando, verbalizando

a través de las puertas en el signo japonés

para una superficie de uso pasivo, espacio negativo

que el vacío condicional

no está vaciado; que alguien, que a través de

la calima deletrear Ma

Ida afirma que la mirada del libro tiene que ver con el uso del pasado y del pasado también en los verbos, es la mirada de alguien deprimido, que no tiene acaso la entereza para mirar adelante.

Y de ese río de debilidad viene entonces la fuerza, la esperanza de esa mujer menuda, cuyo frágil y esbelto semblante contiene, se contiene en cantos para soltar una última tanda de lectura a dos voces. Hay esperanza, el estoicismo de una madre, diría en el intercambio de preguntas/inquisiciones.

La Börjel, a la mitad de la vida, la nacida en Lund, Suecia, había abrevado principalmente de Inger Christensen y su Alfabeto, pero no para extender un tambor de esperanza, sino por el contrario, forzar el cuero de este tambor poético para que resonaran los desplazados, el hambre, las guerras, el capitalismo salvaje, la imposibilidad del ser

Galardonada con los principales premios literarios de su país, Ida Börjel parió  Ma en 2014, y es una joyita literaria, una rareza poética, un arrojo de traducción de Petronella, cuyo libro ya osó encaramarse también en otros idiomas donde se cocina su salida: el inglés, el ruso, el holandés, cual mancha de Babel.

la adrenalina, la adrenalina estaba

remolinos, remolinos

la forma en espiral

de la vía láctea, los remolinos de veneno estaban

los círculos viciosos, la luz de patrones

que pasó, pasaba y pasaba

de las bandas de moebius, claros y resplandecientes como rejas

donde la luz del ojo se refractó en un prisma

donde el perro sanguinario

cuyo ojo se había roto  insomnia

Hay ecos de Beckett, pero también de Jon Fosse, de Elfriede Jelinek y un eco más, el eco profundamente humano, profundamente oscuro de los bosques interiores del alma y del pensamiento.

SOS para arrojarse a las últimas presentaciones del libro de Ida Börjel en México. SOS y tener un salto al vacío sin red de protección.

  • Foto: Dirk Skiba.