Si Tony Zenet, un cantante maravilloso de Málaga, es el ‘Sinatra del Sur’, León de Marco es nuestro ‘Steve Vai del flamenco’, del bonito León, Guanajuato. La ciudad de los cueros y el padrenuestro. La ciudad que ha dado vida a un leonés de vanguardia.

Leon PORTADADigita los dedos como si fuesen agua en ebullición, como si caballos galopantes corriesen por entre los acordes que le definen como la tonalidad perfecta de un Re, como si los pulsos se le desbordasen al momento de rasgar con maestría el encordado que contiene la guitarra. Alma femenina atrapada en maderas preciosas y sonidos que embrujan.

Marco Antonio Almaguer García es versado en Kant, porque su padre, un filósofo que carga más de ocho décadas y un largo historial de cátedra en la Universidad de Guanajuato (UG), le entregó desde pequeño el regalo más hermoso que un hombre que piensa puede dar a los que ama profundamente: libros.

A los seis años Marco Antonio, como el general romano que partió un día a Egipto, también partió a un viaje sin retorno. A la fatalidad y el gozo de comenzar a soñarse despierto. Algo que a los quince años de vida ya no era posible contener. Entonces se desbordó en acordes.

Elegí tocar  flamenco porque tengo una mezcla de sangres árabe y española. De parte de mi padre es lo árabe y de mi madre lo españolísimo. Desde muy chavito escuchaba cantantes españolas, guitarristas. Crezco con los sonidos del flamenco. Ese estímulo de la guitarra siempre lo traje presente”, confía sobre cómo fue la elección de un sonido ajeno a una ciudad industrial como León, con habitantes más preocupados por hacer dinero que por el arte.

La bulería, el festejo, el cajón que vibra, los ‘palmeadores’ que reproducen el sonido de las castañuelas y una bellísima guitarra –elaborada por la casa Salvador Castillo- que trae los ecos de Andalucía, tienen hiptnotizadas a las personas que abarrotan el primer patio de la Casa Luis Long, la Escuela de Música de León.

Zapatos de charol negros, fino traje de azul rey seda, camisa blanca y pajarita, una arracada de plata en el lóbulo izquierdo, peinado a raya lateral izquierda. León de Marco tiene imagen de dandy contemporáneo

Los músicos que le acompañan visten camisa blanca o plumbago arremangada hasta medio brazo, pantalón negro y tirantes rojos y tienen un ritmo verdaderamente digno de escucharse. El conjunto evoca los aires de una España de sangre caliente, como la poesía de García Lorca.

El flamenco no se toca, se transmite”, dice León de Marco, en una pausa del concierto, para entregar luego una muestra de su talento como compositor. Ceiba es una canción donde se mezclan con acierto los ritmos flamencos de la bulería, el funk y el rock. Una pieza iconoclasta.

Quizá por ello ejercita lo que dice, pues para ser contemporáneo asegura que se debe de experimentar. En un instante el músico leonés pasa de la guitarra flamenca a la eléctrica, una LTD azul rey –del tipo Kirk Hammet- que tiene las cuerdas en rojo, verde y magenta neón. Un símbolo de su otra pasión: el rock.

Mientras desliza los dedos con una digitación rapidísima sobre las cuerdas, a León de Marco le surge de pronto el Steve Vai al que adora y con quien tomó un curso en Barcelona. La pieza es poderosa y hace estallar los aplausos con pasión de cerca de 180 personas apiñonadas para disfrutar el concierto donde se presentará 38.

Primero creía que tenía una misión, después se enfrentó a la desesperanza y luego se fortaleció cuando descubrió que el artista no tiene más propósito que transformar las cosas, que no es sino un ciudadano del mundo, un hombre sin fronteras. Aunque siempre ha llevado en su corazón a su bonito León, Guanajuato.

Claro que no ha sido fácil. Pero más allá de querer ser inmortal por mi música, quiero dejar constancia de la belleza. Si creo y he crecido con esta conciencia de que por la tierras que pasas, por la tierra que habitas tiene que quedar màs florida que cuando llegaste (…) soy afortunado y me siento más grande como persona ahora que puedo transmitir mi obra”, confía León de Marco mientras recuerda con nostalgia la formación de su primer tablao con gente especial que le acompañó en sus inicios.

El guitarrista leonés ha hecho del flamenco su vida.
El guitarrista leonés ha hecho del flamenco su vida.

Pero no fue sencillo abrirse paso. Tuvo que insistir y persistir desde los 15 años. Tocando en todos los sitios posibles. Llevando el flamenco y experimentando con nuevos ritmos. Lo mismo ha tocado en pueblos polvorientos que en el espacio más chic para la música fusión y el jazz durante el Festival Internacional Cervantino (FIC), en la hermosa Ex Hacienda de San Gabriel.

Su audacia y la curiosidad permanente lo llevaron al Conservatorio de Granada a una audición para medirse frente a otros músicos flamencos de renombre, de destreza incuestionable, artistas que han crecido con este ritmo de manera natural.

Sintió miedo, porque en León no es una ciudad donde el flamenco haya florecido como en Granada. Córdoba o Sevilla, por ejemplo, porque ir desde aquí a una ciudad a más de 10 mil kilómetros para mostrar su talento es algo que impone. Y eso fue lo que hizo. Imponerse por la calidad y la manera de fusionar, como Paco de Lucía, el flamenco con nuevos ritmos y tonalidades.

Lo ecléctico lo tiene por ascendencia materna, pues la figura de su madre fue fundamental para crecer artísticamente

En el Conservatorio de Granada el derecho de audición era de 15 minutos para exponer. Terminé tocando 40 minutos”, recuerda con orgullo León de Marco, quien luego de sorprender a los sinodales que se quedaron asombrados de escuchar la mezcla del flamenco con el bossa nova y otros ritmos.

De ahí partió a Barcelona a un curso con Steve Vai, una de las leyendas vivas de la guitarra eléctrica. De Vai no sólo aprendería a perfeccionar su técnica de digitación, sino también a enfrentar la vida artística de una forma más pragmática.

Vai nos dijo: ‘No importa cuán talentoso seas, si no sales al mundo no te van a conocer’. Eso me causó un impacto (…) soy un hombre que le gusta arriesgarse, por eso mi obra ‘38’ es una forma de reflexionar y transmitir que ya no importa que corra el tiempo, que hay algo más importante que estar midiendo el tiempo”, expresa con satisfacción el músico que ahora prepara una Misa Flamenca con orquesta. Sólo le faltan las ‘cantaoras’ gitanas para cerrar el círculo.

León de Marco ha madurado una interesante fusión del flamenco y diversos ritmos latinos,
León de Marco ha madurado una interesante fusión del flamenco y diversos ritmos latinos,

León de Marco también se está arriesgando a fusionar el flamenco con el tango, de hecho su composición Tiempo Tango podría ser parte de una grabación especial en Buenos Aires, cuna del ritmo porteño que hizo mundialmente famoso a Carlos Gardel y viceversa.

Dentro de la Casa Luis Long las farrucas, sevillanas y bulerías se van intercalando con las composiciones del músico leonés que ha seguido una ruta complicada, en la cual avanza pero también se pregunta a dónde lo está llevando ese camino, si podrá lograr lo que desea: embellecer con su música el entorno.

Hace muchos años Paco de Lucía acudió a una fiesta que ofrecía el Consulado de España en el Perú. Esa noche tocaba y cantaba Chabuca Granda. Había en el conjunto un instrumento cuyo ritmo a Paco de Lucía le pareció asombroso. La fiesta se prolongó hasta la madrugada, y cuando el guitarrista -que hizo universal el flamenco y su fusión- regresó a España, llevaba consigo el regalo de Chabuca y del Perú: el cajón. Algo que proveería de nuevos ritmos a la música del cante jondo.

Quizá en esta búsqueda y experimentación de ritmos, León de Marco bien podría ser también parte de una historia donde se recuerde la inventiva de este músico talentoso que está madurando y tiene un talento que bien podría ser nuestro “Steve Vai del flamenco”.

La música es el alimento del alma, el alimento nutricio de una madre, que no se agota. Un manantial infinito”, dice León de Marco mientras le brillan los ojos.

  • Fotos: Cortesía de León de Marco.

 

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