Poco o nada se conoce sobre las adivinanzas que creó Gabriel García Márquez (1927-2014) el más grande novelista de América Latina. Aunque la información al respecto es mínima, existe una colección de inocentes y bellos acertijos de su autoría sobre frutas.

I

El Harry Ransom Center, un hermoso museo y biblioteca de la Universidad de Texas ubicado en Austin, ha digitalizado para su consulta en línea, parte del archivo personal del Premio Nobel colombiano.

En 2015, por 2.2 millones de dólares, este recinto académico compró todos los documentos de García Márquez: sus fotos, manuscritos, borradores, tres computadoras, entre muchos otros objetos relacionados con su creación literaria.

Entre esos documentos, hoy al alcance de cualquiera desde hace una semana, están las poco difundidas adivinanzas de Gabo. Una de ellas, que implícita lleva la respuesta y en tono de sorna la revela, dice esto sobre la naranja:

“Roja es octubre la pone la tierra es redonda por ser como ella llorando se pela cantando se come naranja se llama ¡ay, perdonen!”

II

Fidel Castro (izquierda), Roberto Matta (centro) y Gabo (izquierda).

Estos acertijos de Gabriel García Márquez acompañaron un calendario ilustrado por el pintor chileno Roberto Matta, considerado el último gran surrealista. No se precisa el año en que se publicó, pero el investigador Ilan Stavans en su libro Gabriel García Márquez: años de formación, apunta que ya cuando el escritor colombiano tenía fama internacional, “colaboró para un calendario impreso en Cuba del que existe poca evidencia adicional”. En los textos disponibles en el archivo digital de Gabo, se pueden leer las adivinanzas de su puño y letra y también a máquina de escribir, sobre hojas ya membretadas en la parte superior con su nombre.

“Piel de tigre maduro con cuatro solapas andaba de enero a diciembre con su sable de miel de nácar de Brasil a Jamaica de Cuba a Venezuela abanicando el año entero con sus enormes alas iluminando todo el ámbito del Caribe con su fragancia rara de salón de belleza y casa recién pintada”.

(El plátano)

Otra de las pocas referencias digitales que existen sobre estas adivinanzas la hace Eduardo Soler Fiérrez, doctor en filosofía y en ciencias de la educación, en su ensayo La función didáctica de las adivinanzas: “(…) hasta las escuelas cubanas decoran sus aulas con carteles del pintor chileno Roberto Matta, con adivinanzas como esta del escritor García Márquez:

Coraza de oro corona de espinas fragancia de lunas dormidas en el fondo del patio y doce soles de marzo despiertos en el fondo del plato”.

En la hemeroteca digital de la Fundación Dianet, de la Universidad de La Rioja, un archivo no disponible señala que en la edición abril-mayo 1992, de la revista Guadalimar (editada en España por 27 años) en las páginas 16 y 17 apareció algún artículo con el título “Seis adivinanzas: Gabriel García Márquez-Roberto Matta

III

Gabriel García Márquez declaró que “toda buena novela es una adivinanza del mundo”, y su relación con este género, que une ingenio y belleza generalmente en rima, lo acompañó desde sus primeros años.

Una adivinanza escrita de puño y letra por el genio colombiano.

En su libro autobiográfico Vivir para contarla, relata cómo un día, cuando era niño, le dio a una niña la respuesta ganadora de una adivinanza que lanzaba por la radio la emisora Atlántico:

“¿Cuál es el animal que al voltearse cambia de nombre? Por un raro milagro yo había leído la respuesta aquella misma tarde en la última edición del Almanaque Bristol y me pareció un mal chiste: el único animal que cambia de nombre es el escarabajo, porque al voltearse se convierte en escararriba. Se lo dije en secreto a una de las niñas de la casa, y la mayor se precipitó al teléfono y dio la respuesta a la emisora Atlántico. Ganó el primer premio, que habría alcanzado para pagar tres meses del alquiler de la casa: cien pesos”.

Nadie reconoció a Gabito en ese momento. Muchos años después, en el cenit de su gloria, él haría sus propias adivinanzas, con sus propias respuestas, tal vez solo para demostrar lo que entonces, y hoy, muchos ya sabemos: Gabito podía escribirlo todo.

 

IV

Mi favorito de esta colección disponible en goo.gl/MQSMbR

“Adivina adivinador quién soy de dónde vengo y para dónde voy que yo mismo no sé por qué te alumbran los ojos
con mi sabor y se te aniega la boca con mi color si no soy más que un huérfano de padre y madre con forma de corazón que no quiero ser querido por hambre sino por amor”.

(El mango)

Sirva este pequeño compendio para ilustrar el genio de Gabo. Quien encontró en toda palabra una veta infinita para manifestar su profundo amor por el lenguaje. Además de hacernos pensar de forma lúdica con estas adivinanzas.

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