Este recital fue el plato más fuerte por las celebraciones de los 15 años del Forum Cultural Guanajuato

Las imágenes que dejó Javier Camarena en el concierto celebratorio son de una altura poética. Su primera parada de la gira en México, Tiempo de cantar, se agolpará como uno de los conciertos más memorables del Teatro del Bicentenario Roberto Plasencia Saldaña, este recinto que recibió por primera vez al tenor, catalogado como uno de los mejores del mundo.

Y será el mejor por esa impecable voz, la enjundia en la interpretación de cada pieza, una presencia arrolladora que es pura energía y atrae cual imán implacable todas, literalmente todas las miradas.

En el concierto celebratorio más esperado del Forum Cultural Guanajuato, Camarena, en su tierra mexicana, no defraudó ni un segundo y de inmediato llevó a la cúspide al auditorio en un foro a tope

De un impecable y enfático negro, sin ningún otro asomo de color en su vestimenta, Camarena hizo despertar a Apolo y Euterpe en un asomo de brillantez e interpretación exquisitas donde acogió las arias de ópera, romanzas de zarzuela y la canción mexicana.

Al piano, su cómplice (así lo dijo) de hace una década, Ángel Rodríguez, lo secundó en sendas piezas de las óperas de Romeo y Julieta y El rey de Is.

El público asistente al recital de Javier Camarena en el Teatro del Bicentenario, se volcó en aplausos y ovaciones para reconocerle su gran talento.

Acaso esas dos interpretaciones robaron de inmediato los corazones de la audiencia que se deshizo en aplausos, más el clímax llegaría cuando de la garganta del veracruzano salieron en torrente La donna é mobile e impecablemente ejecutada, la conocida aria Ah, mes amis, de la ópera La hija del Regimiento y que es una de las más difíciles del repertorio del bel canto; mas Camarena empujó tan fuerte la pieza que la elevó a la luna. Entonces, la locura ya no paró…

Desde ese momento, el público se puso de pie en cada interpretación de la segunda parte, donde el tenor recibió cuanta ovación se recuerde en este teatro

Vinieron Mujer de ojos negros, No puede ser, Mis noches sin ti y un delicioso popurrí de José Alfredo Jiménez que amenazaba con coronar la velada.

El público, en entrega total, vitoreó al cantante que se dijo honrado de pisar uno de los pocos escenarios que le faltaban en México.

Gozoso, el egresado con honores de la Universidad de Guanajuato, se empecinó en dar más y más con el encore de La malagueña y Caminos de Guanajuato, envuelto en esa aura que ha conquistado a los públicos mundiales y la crítica internacional.

Será tiempo, mucho tiempo de cantar.

  • Fotos: Teatro del Bicentenario
INFORME