Anami Lee Tapia Torres, tienen 26 años y no nació siendo hombre ni llamándose así. Aunque sentía que no le correspondía su cuerpo de niña, pasaron muchos años para que pudiera tomar la decisión de ‘transicionar’. La sociedad mexicana aún impide que las personas transgénero se desarrollen plenamente.

A partir de la preparatoria comencé a cuestionar las cosas y a buscar respuestas. Tomé la decisión de comenzar este cambio hace no mucho, tres o cuatro años atrás (…) sí tengo integrantes de mi familia nuclear que me apoyan, pero también quienes no, como mi mamá, que dice que tengo ‘heridas en el alma’, piensa que estoy enfermo (…) y si escucha que alguien me llama en masculino lo corrige”, expone Anami Lee en entrevista a Ruleta Rusa mx.

Lee tiene una mirada tranquila. Es un joven rubio que desea vivir libre, como ojalá pudiéramos vivir todos.

II

Lee, como le gusta que lo llamen, es un muchacho inteligente. Se dirige con precisión en sus ideas y tiene claro que por encima de todo está el desarrollo humano. La integridad de las personas. Por eso siente una tremenda impotencia de no tener su título profesional pese a haber concluido una carrera universitaria.

Hoy tiene que trabajar como barista, empleo temporal que no le desagrada, pero que es evidentemente menor respecto a su preparación académica. El problema es que las leyes de Guanajuato no son adecuadas para atender a las personas que han decido hacer su cambio de nombre e identidad, como es el caso de Lee; y entonces la documentación con su nombre pasado ya no corresponde a su nombre actual ni su género, y nadie en Guanajuato sabe cómo manejar eso y un universitario está ‘retenido’.

Soy el primer caso que se presenta en Guanajuato. He tenido que pagar a unas abogadas, con dinero que no tenía, porque no tenía trabajo, por suerte me cobraron barato (…) No existe nada en Guanajuato que regule las cuestiones de identidad de género y me parece absurdo porque están truncando mi desarrollo académico y mi desarrollo personal y humano (…) tengo el título universitario y no puedo acceder a otro tipo de trabajo”.

III

Pienso que todos deberíamos de rebautizarnos alguna vez en la vida. Elegir por nosotros mismos algo tan importante como es el nombre. Todo perdemos, menos nuestro nombre.

Anami Lee me cuenta que él decidió estos nombres porque, el  primero significa “aquel de gran espiritualidad” y Lee, el segundo, basado en Avatar, el último maestro del aire que es desterrado. Ese personaje se llamaba Zuko, pero al huir y refugiarse en el reino de la tierra se cambia el nombre a Lee.

Me identifico mucho con este personaje porque al inicio busca la aprobación y el honor por parte de su padre atrapando al ‘Avatar’, sin importar el qué, pero posterior hay una lucha interna entre lo que es bueno y lo que no lo es para él”.

Anami Lee desea ser aceptado como lo que manifiesta que es.

Lee va ganando su lucha interior. El mundo va perdiendo en tolerancia, en respeto, pero si hay gente como Lee, pudiera existir una oportunidad

Nos falta mucha empatía e interés. Si no conoces algo atrévete a preguntar. De la manera más respetuosa que puedas (…) No es lógico que aún se use el nombre de Dios para excusarse y cometer actos de odio, de discriminación, porque al menos Dios pidió amarse los unos a los otros”.

  • Fotos: Ruleta Rusa