Pedro Vázquez Nieto ha vuelto por sus fueros. El poeta guanajuatense incendió a un auditorio abarrotado en el Mesón de San Antonio, con un espectáculo interdisciplinario de poesía, teatro, danza, música y pintura, desbordando un erotismo gitano.

La Virgen de la Macarena reina entre pequeño un bosque de claveles rojos y veladoras. El sitio se estremece con un lamento. Es una mujer que canta dolorosamente… “…porque la vida se acaba…”. Con canción de ‘La Cigarra’, se abre como herida el cursar de la poesía.

Pedro Vázquez  Nieto viste con un elegante traje negro, hecho a la medida, con solapas apenas perceptibles que lo hacen parecer de ‘cuello Mao’. Camisa negra y pajarita color ojo viejo al que adornan diminutas flores negras con centro blanco. Bebe un primer vaso de vino tinto, sentado a mesa donde arden las velas de un candelabro de tres brazos y un cuenco rebosa de fruta.

Entonces nacen los acordes de un tango-rumba que sacuden el cuerpo de las bellísimas ‘bailaoras’ que hacen estallar el tablao con una danza de tacón-punta-tacón. Y con ellas comienza el incendio

El amor desbordado es el protagonista en esta poética de Vázquez Nieto.

El poeta bebe otro vaso de vino tinto. Ya Borges cantaba sobre las virtudes de esta alegría: “El vino fluye rojo a lo largo de las generaciones/como el río del tiempo y en el arduo camino/nos prodiga su música, su fuego y sus leones”.

Sobre el escenario cuelga un lienzo de ‘Capelo’, donde los toros parecen revolverse en un rectángulo que les ciñe a una circular embestida eterna. Una bella composición de trazos con apenas negro y rojo. El poder del Arte.

Que si la boca tiembla/ que si el amor en ancas…”, entrega su poesía Pedro Vázquez Mena y con ella el poderoso fuego de la palabra “Junto a tu pelo el día/en tu cadera la noche…”.

Los ecos árabes también retumbaron en el Mesón de San Antonio.

El aroma del lugar es perfumado por el incienso que produce un paradójico estado de contemplación y alteración de los sentidos. Los ojos se llevan de flores y el fuego de las veladoras, de la pintura, de las caderas de Kitzia Torres que ejecuta una danza árabe; los oídos que se llenan de la música que el talentoso José Nabor Velázquez conduce pulsando con maestría la guitarra flamenca, de los murmullos entrecortados, de los olés. El alma se llena de gozo pues.

Y le hice saber al fin/por qué mi corazón se está viniendo a pique”, lanza nuevos versos Vázquez Nieto, que recibe una audiencia con el pecho trémulo.

Temblor que se agiganta con la desgarrada voz de la soprano Zaira Pereba que entona un poema hecho canción donde ese mismo y loco desesperado amor, engarza con lo que el poeta Vázquez Nieto manifiesta. Los ecos de Julio Jaramillo en versión flamenca: “te buscarán mis brazos, te buscará mi boca, y aspiraré en el aire aquel olor a rosas”.

El ensamble flamenco fue perfecto para ambientar la poesía de Vázquez Nieto.

“¡Ay, el amor mujer/tan cerca del dolor! (…) tu pecho tiembla en mis manos (…) y beso con beso me acabo”, grita el poeta Vázquez Nieto mientras se desarrolla un pequeño drama donde la actriz Yadira Vega se enfrenta por el amor gitano del poeta a las bailaoras Ana Karen Espinoza y Marianne Hernández. El poeta bebe el último vaso de vino con gravedad.

El sonido de las castañuelas restalla de forma  tal que anuncia la tragedia

El enfrentamiento de las mujeres termina con una de ellas degollada. Con cinco puñaladas. Con una música que se ha vuelto un caótico ditirambo, con un público electrizado y sufriente, con una puesta en escena pasional, con un poeta que logró hacer de una noche en Guanajuato otra noche más profunda.

“¡Sufro porque se fue por la noche!”, exclama el poeta que genuflexo llora ante la amada vestida de sangre.

El amor y la muerte, ‘leimotiv’ del espectáculo ‘Erotismo Gitano’.

En procesión, rumbo a la salida del Mesón de San Antonio, toda la comitiva parte con dolor. El poeta lleva entre sus manos una veladora. Los aplausos entonces estallan una y otra vez. Y se vuelca sobre el poeta una procesión de gente que le honra, con su abrazo, con palabras.

Con la producción de ‘Erotismo Gitano’ -donde se honró también la memoria de la maestra bailarina Nelly Ferro Vallejo-, y bajo la dirección de Javier Hernández ‘Capelo‘, Vázquez Nieto presentó lo más reciente de su producción poética que pronto será un nuevo libro donde busca ser una especie de puente entre dos tierras, la España de García Lorca, en especial, y la de México, la de un Guanajuato lleno de esplendor.

El poeta Pedro Vázquez Nieto.

La presentación en el Mesón de  San Antonio congregó las voluntades de la Universidad de Guanajuato (UG), y la Presidencia Municipal de Guanajuato, a través de las direcciones de Extensión Cultural y municipal de Cultura.

El trabajo de este poeta, fotógrafo y actor ha sido reconocido ampliamente, al igual que su carrera como catedrático y directivo de la Universidad de Guanajuato (UG). Entre sus libros están ‘Las noches del vampiro‘ y ‘El epitafio del vampiro‘, donde aborda el erotismo y la preocupación existencial

Me siento fresco…poderoso”, me confía entonces Pedro Vázquez Nieto cuando le pregunto sobre cómo se siente ser poeta a los 70 años. Y en sus ojos veo entonces el fuego. Lo que ha plasmado con ese ‘Erotismo Gitano’.

  • Fotos: Cortesía de la Dirección Municipal de Cultura de Guanajuato.