El hijo del patrón no gesticula. No hay una sola mueca en su cara. Visitó León para presentar la conferencia ‘Una historia para no repetir’

 

                        I


Relata que cuando cumplió cinco años, de su piñata caían fajos de dólares. Hace un chascarrillo para complementar la anécdota:

“Por supuesto que los que menos participaron de la piñata fuimos los niños porque los padres se abalanzaron por los dólares y no nos dejaron ni caramelos”.

El público ríe. Pero Juan Pablo Escobar no. Tal vez porque su vida ha sido dura. Tal vez por el hecho de ser citado por el Cartel de Cali a los 16 años y saber que lo querían matar. Posiblemente eso lo ha endurecido. Tal vez porque en esa ocasión era su abuela paterna y sus tíos los que lo entregaban:

“Mi abuela era sin duda una versión no tan tierna como la que muestran en Narcos II de Netflix”.

Está en León, Guanajuato, por primera vez. Su conferencia se titula ‘Una historia para no repetir’, y justo ahora la historia de su padre es viral. Se repite una y otra vez. Series de televisión y muchas más distribuidas por internet saturan el tema. Porque nos gusta la opulencia. Porque es un sueño prometido el despilfarro de lo que se gana pronto, sin reglas, sin límites.

“Quiero generar conciencia en la juventud de que la ‘actividad narco’ que están viendo hoy en las series de televisión no es real y les traería más pobreza y más infelicidad ”
Juan Pablo Escobar, a los jóvenes leoneses

Juan Pablo Escobar, que es arquitecto y cambió su identidad por un tiempo para poder exiliarse durante 14 años en Argentina (se hizo llamar entonces Juan Sebastián Marroquín Santos), trata de explicar algo sumamente complejo: todo se está contando mal y esa exasperada búsqueda masiva de audiencias hace mucho daño a la sociedad. Su cara, todo el tiempo, permanece estática.

No hay muecas tampoco cuando explica en su ponencia que nunca ha dejado de amar a su padre mientras la tarde cae en la Plaza de la Ciudadanía, sede de la charla, enclavada en un barrio bravo de la ciudad.

“Siento un amor por mi padre que no es negociable. Y de ninguna manera me atrevería como hijo a cuestionarlo a él porque fue un gran padre conmigo, sin embargo ese amor no me ha cegado frente a la triste violencia que terminó destruyendo una gran parte de nuestro país, de nuestra cultura, de Colombia”.

“Paradójicamente mi papá me enseñó a tener esos valores humanos al interior de la casa, tristemente afuera no los respetaba ni los practicaba”
Fragmento de ‘Una historia para no repetir’

                                                                                               II

Hay personas de todas las edades, unas doscientas, pero principalmente adolescentes. En los que Juan Pablo quiere incidir. Muestra diapositivas con imágenes y por fin escapa un tono diferente en su voz. Uno melancólico. “Este era mi hogar, y esta era mi familia tal como crecí en ella”. En la imagen aparece con su hermana menor, su madre y su padre. La foto fue tomada en la cárcel de La Catedral, una prisión de lujo construida por un acuerdo que logró Pablo Escobar con el presidente colombiano César Gaviria y de la cual escapó un año después.

 

Pablo Escobar en León

“En esta foto no solo se refleja el amor que había entre nosotros como familia, sino que también (está tomada en la cárcel de La Catedral) pone en evidencia el nivel de corrupción y violencia a la que mi padre sometió a Colombia. Él pudo construir su propia prisión, la financió con su dinero”.

 

En su nuevo libro ‘Pablo Escobar in fraganti. Lo que mi padre nunca contó’, revela loque casi todos intuyen: la participación de las autoridades en el crecimiento del narcotráfico es vital. Lo dice Roberto Saviano en su libro ‘Cero-Cero-Cero’: “Los centros del poder financiero mundial se han mantenido a flote con el dinero de la coca”. 

                  

                                                                                      III

Su plática está llena de anécdotas y detalles. Muestra las mansiones en su apogeo ahora derruidas. Enfatiza todo el tiempo en que de nada sirve el dinero sin libertad. El público por estos días es experto en narcotráfico colombiano. En la parte final, cuando llegaron las preguntas del público, toda la formación mediática sobre narcotráfico sale a relucir.

En la primera pregunta incluyen la célebre frase “plata o plomo”. En la segunda mencionan el apodo de su tío Roberto Escobar, en la tercera hablan de los Hermanos Rodríguez Orihuela. Para la penúltima pregunta, una señora se dirige a Escobar con la inocente familiaridad que ganan los televidentes con los actores de una telenovela. Con el libro en mano ‘Cierra los ojos princesa’, del periodista colombiano José Alejandro Castaño, la señora le pregunta en un tono de parientes por su hermana. El libro que lleva es una polémica biografía novelada de la hija de Pablo Escobar Gaviria.

Su charla es de reconciliación y acerca de la enorme necesidad de paz. ¿Qué religión práctica?, le preguntan también. De una responde: “la del amor”.

 

  • Foto: Luis Miguel López