Durante la segunda mitad del año arrancan las ferias nacionales e internacionales del libro, en medio de una crisis editorial sin precedentes que pone al descubierto no solo su destino, sino también el azaroso de la industria editorial en México, donde el libro universitario ya ocupaba de hace mucho, cuando no de siempre, los últimos escaños del mundo editorial entendido comercialmente.

A saber, el actual escenario de la realidad del libro en México enfrenta una severa crisis y su principal red de librerías (Educal) está en grave riesgo: “Si no hay una inyección económica fuerte para Educal, por parte de la Secretaría de Cultura, puede entrar en una crisis peligrosísima”, dijo en días pasados Paco Ignacio Taibo II, director del Fondo de Cultura Económica (FCE), en la víspera de una inminente cancelación de la fiesta del libro más grande en México, la Feria del Libro de Guadalajara (FIL).

Pero, a decir verdad, ¿qué es hoy para nosotros una feria de libro? ¿Inspiración, negocios, grandes historias…? ¿Qué nos podemos encontrar en una feria universitaria del libro?, ¿qué nos ofrecerán durante los próximos meses como oferta las susodichas ferias?

Anteriormente, se llevaban acabo en un recinto feriales pero hasta hoy en México la mayoría de la ferias del libro no cuentan, a decir verdad, con ninguna oferta virtual ni con eventos digitales que actúen como verdaderos escenarios multimedia para expositores, autores y artistas creativos.

Esto es que al día de hoy, por ejemplo, ninguna universidad que yo sepa, ha unido o conectado editorialmente al libro universitario con industrias creativas en un espacio virtual.

No cuentan pues con sitio digitales, con el que poder conectarse desde cualquier parte del mundo. Ni siquiera con un espacio donde anuncien: Esperamos verte.

Este año, por ejemplo, en que las ferias pueden no sólo llevarse a cabo de manera mixta en recintos ferial, sino que pueden ser vista en todo el mundo, por el contrario seguirán sin contar con plataformas digitales  para llegar a un público más general desde la comodidad de sus hogares, en cualquier lugar del mundo, siendo gratis para usuarios y clientes.

Por ninguna parte vemos formatos digitales existentes para decir que se estén llevando a cabo en este momento verdaderas ferias de libro en México, ni qué ofertas virtuales ofrecen, o accesos después de registrarse como expositores digitales

De modo tal que, al menos en este rubro, todo sucede de manera honorífica y simbólica, más que real y sustantiva, y ocurre muy al margen de poder siquiera medir los beneficios del enorme alcance que podrían llegar a tener y de las verdaderas audiencias de participantes de los numerosos eventos que podrían ofrecer al público, al margen por supuesto también de las oportunidades que hay de emparejamiento.

Aún más grave, no hay siquiera mosaicos publicitarios de páginas web que muestren al menos las delicias del libro al lector, o cuáles son de menos sus perspectivas editoriales, o académicas, o cuando menos del libro.

Esto a decir, porque si uno observa más de cerca qué sucede en estos momentos con las verdaderas ferias internacionales del libro en el mundo, lo primero que advierte es que dichas ferias tienen más opciones que nunca y pueden presentarse en vivo a sus clientes en el sitio de la exposición, o digitalmente en todo el mundo, o en ambos.

Por otro lado, al día de hoy, las plataformas más importantes para expositores físicos y digitales, de hecho muestran directorios completos de sus expositores en estas ferias, que por su parte ofrecen muchas funciones y posibilidades nuevas, y aplicaciones y herramientas.

De hecho, este año hace que sea particularmente más fácil para los visitantes profesionales y privados de este tipo de ferias —empezando con la de Frankfurt, la del Salón du livre de París, la de Bologna o Londres, y en desescalada con las demás, pero de hecho ya sucede con la gran mayoría—, el que se llevan a cabo como edición especial: no sólo de las ferias, sino ahora también con extensos programas digitales a los que se puede acceder desde cualquier parte.

Las nuevas ferias digitales del libro internacionales son las únicas que ofrecen al día de hoy una serie de ofertas para el público en general, así como muchas nuevas oportunidades B2B para visitantes profesionales, como búsqueda de contactos, redes, y sobre todo catálogos completos en existencia, con temas de educación superior y comercio de derechos

De espaldas pues a enlaces de stands virtuales, calendarios de eventos, enlaces a los derechos disponibles, descargas de presentaciones, programas, muestras de lectura, reseñas o comunicados de prensa, integración de banners propios, botones para redes sociales, logos y videos…

La pregunta que uno se acaba por hacer en este caso, a pesar de estas tan visibles ausencias, es: ¿Cómo me convierto en expositor digital una feria del libro universitaria o comercial? No tengo la menor idea. Pero no creo que nadie lo sepa. La ausencia de estas consideraciones anteriores ponen en entredicho más bien si dichas ferias en realidad existen, o si debiese ser consideradas en lo futuro como ferias del libro.

Una feria de libro es ante todo una experiencia, y sobre todo una experiencia de la feria desde cualquier parte del mundo. Ese es el desafío a sortear, con lo antes dicho, para ésta y todo tipo de ferias. Vemos pues que la experiencia de una feria de libro es, desde ya, algo más que un paquete de serie, películas, videos y audiolibros que te ofrecen en los aviones o líneas de autotransporte como Primera Plus o ETN.

Al día de hoy, y con lo que se espera serán más de 300,000 visitantes que el año anterior, la Feria del Libro en Frankfurt de este año —de celebrarse del 13 al 18 de octubre— espera recibir a casi 7,500 expositores de poco más de 100 países.

Creo que la mayoría de las ferias del libro en México no tienen, hasta el momento, en absoluto claro qué es lo que ofrecen a los expositores de una feria, ni sus productos y presentaciones específicas para el comercio y para el público universitario. No tienen, de hecho, a su grupo objetivo en vivo en la feria y digitalmente en todo el mundo

¿Dónde hacer comercio académico internacional de derechos y licencias? Pues en las ferias de libro. ¿Donde hacer contactos comerciales, académicos y de negocios duraderos, navegar por perfiles y catálogos de editores, académicos y figuras del mundo de la ciencia y la tecnología; crear listas de favoritos personales, compartir capítulos de muestra u otros materiales de vista previa; así como enviar y recibir mensajes de colegas académicos o socios comerciales? Pues en las ferias de libro. ¿Dónde reunir a las autoridades en todas estas materias, con actores, derechos y licencias? Pues en las ferias de libros.

Nos referimos pues a un programa digital que cubriese una amplia gama de temas para casi todos los intereses y especialidades académicas que ocurran; que nos demuestre que realmente hay algo para todos en ese lugar, incluso para aquellos que no podamos visitarlo este año por motivos de la pandemia. Un programa digital en vivo, como el de cualquier feria internacional, que brindase a cualquier persona con una conexión a Internet la oportunidad de experimentar la sensación de la feria dondequiera que se encuentre y que pueda participar de ella de manera interactiva.

Una amplia diversidad de ofertas, cada una de las cuales se pudiese experimentar independientemente de las demás, en un día, o una semana, o en un mes… Pero no una feria como cosa inerte —como ya vemos a través de los programas de supuestas ferias del libro— que se nos presenta como un evento presencial al que no pudimos acudir, por los motivos que sean.

Como corolario diré que: tiempos sin precedentes exigen eventos sin precedentes. Y las ferias libro pueden ser, y de hecho creo que tienen ahora entre sus manos, una oportunidad enorme de reunir, en un solo concepto de feria, ciudad, y conocimiento (libro), en una visión integral de todo ello y en ofertas digitales, con aplicaciones actualizadas, con información sobre expositores, eventos, servicios, plano interactivo de pabellones, calendario de citas personales y listas de favoritos que para nada querrías perderte.

Lo que podría ser, por otro lado, la oportunidad definitiva para el libro, incluso para el libro universitario, de reinventarse o morir—así como en lo futuro, tal parece ser, el destino manifiesto de instituciones, centros de enseñanza y universidades con centros de publicaciones—; y por supuesto para el libro independiente, en general, de salir de su ostracismo comercial y medirse en los rápidos de la industria del libro.

No ser simplemente un sucedáneo y sumergido evento, uno más, ya no sólo en los anales comerciales de la industria del libro, sino ahora también en la más remota oscuridad de la web.

  • Ilustración: feriavirturaldellibro.es
OCT 2