A finales de septiembre, Mitzi Méndez se encontró impartiendo una particular clase virtual de barre, donde se combinan yoga, pilates y ballet. Sus alumnas, del otro lado de la pantalla de la computadora, eran cerca de 100 reclusas mexicanas reunidas en las aulas de dos penales.

Mitzi es una de las decenas de mujeres que, en las últimas semanas, han donado su tiempo y conocimiento a la primera Video Academia Penitenciaria en México, conocida como Dona 1 Hora.

La clase de Mitzi no se producía en cualquier fecha, sino el día en que su esposo habría cumplido los 40 años. Él la animó, hace pocos años, a abrir su estudio Shake Barre, ubicado en Morelia, Michoacán; pero falleció en un accidente el pasado agosto. Así que Mitzi buscaba seguir haciendo trabajo social, encontrar ánimo para ayudar a otras personas en situaciones desfavorables, cuando una amiga le compartió por las redes sociales un enlace con la convocatoria para participar en el nuevo programa de la Fundación Plan B, bautizado como Dona 1 Hora.

Reunidas en aulas de los penales femeniles de Almoloya y Nuevo León, las mujeres que tomaron la clase de barre emplearon solamente sus pupitres y sus cuerpos, porque Mitzi procuró que no necesitaran barra ni tapete.

La verdad es que ellas me ayudaron más a mí de lo que yo las ayudé. El hecho de saber que yo iba a estar compartiendo con ellas me ayudó a terminar el día animada, contenta, bien motivada”, asegura la también arquitecta y emprendedora.

La iniciativa educativa de la Fundación Plan B se inauguró el 9 de agosto de 2020, con el apoyo de la Administración Penitenciaria del gobierno del Estado de Nuevo León. Y plantea que, en los próximos meses, las mujeres mexicanas donen cinco mil horas de su tiempo, para compartir diferentes conocimientos con las más de 10 mil mujeres que se mantienen presas en todo el país.

Aunque el programa inició en las penitenciarias del Centro Federal de Readaptación Social no. 1 Almoloya, ubicado en el Estado de México, y por el Centro de Reinserción Social Femenil de Nuevo León, en el norteño estado de Monterrey, sus organizadoras aspiran a que se siga extendiendo.

La Fundación Plan B ha anunciado en su cuenta de Instagram que Dona 1 Hora ha llegado a una tercera prisión, aunque no han dado detalles sobre su ubicación

Uno de los pilares del proyecto educativo es cuidar la privacidad de las internas, tal como aseguran las donantes involucradas. Conversamos en exclusiva con siete de ellas, que han impartido clases recientes sobre temas que van desde jardinería hasta educación sexual, incluyendo historia del teatro y música. Todas cuentan su nerviosismo al iniciar la sesión, pero también la sensación de formar parte de una red de apoyo social y de solidaridad.

El día que se inauguró Dona 1 Hora, la actriz e influencer Tatiana Ortiz Monasterio, líder de la asociación civil Fundación Plan B, presentó la Video Academia Penitenciaria ante sus primeras alumnas.

“(Es) un espacio pensado y diseñado especialmente para ustedes. En donde el objetivo principal es crecer todas juntas, aprender todas juntas, transformarnos y encontrar nuestra mejor versión”, les dijo Ortiz.

En el mismo evento, la diputada federal Tatiana Clouthier, rememoraba el origen de la Videoacademia.

Hace cerca de un año, el 12 de agosto. Lo recuerdo muy bien porque era mi cumpleaños, estuvimos con muchas de ustedes ahí en un curso, en un curso de buscar cómo mejorar, cómo perdonarnos y cómo avanzar como personas (…) les prometimos que íbamos a hacer este esfuerzo”.

Tatiana Ortiz redondeó: “vamos a hacer una academia, o vamos a hacer un espacio, un salón para que ustedes tengan un lugar para aprender cosas distintas”.

Y después agregó: “Yo estoy segura de que nos va a ir muy bien, que todas ustedes van a crecer enormemente y sobre todo lo que vamos a lograr es que no solamente ustedes, sino sus familias puedan tener mejores circunstancias”.

La misma noche que inició Dona 1 Hora, después de que Clouthier convocara a las mujeres mexicanas a ceder su tiempo a través de un video en las redes sociales, el correo electrónico de la organización civil se sobresaturó debido a la cantidad de personas que querían involucrarse. Las organizadoras presentaron un comunicado al día siguiente donde agradecían el interés y comentaban que no podrían procesar todas las solicitudes. Reestructuraron de inmediato el proceso de convocatoria.

Crearon un cuestionario en su página web https://www.dona1hora.com/ que les permitiera responder a las miles de mexicanas que querían ayudar a las mujeres en situación de cárcel para alcanzar “bienestar emocional, intelectual y económico, para apoyar su reinserción a la sociedad”, tal como reza el objetivo de Dona 1 Hora.

Uno de los principales problemas del sistema penitenciaro mexicano es el elevado número de personas encarceladas sin haber sido sometidas aún a un proceso judicial

La falta de sentencias deriva en cárceles superpobladas. Pero también en un régimen injusto donde aproximadamente el 44% de las reclusas está pendiente de proceso. Esto significa que a casi la mitad de la población penitenciaria femenil mexicana no se la ha probado culpabilidad ante los hechos de los que se les acusa.

Por conocer las injusticias que se ocultan tras estas deficiencias del sistema y para tratar de combatirlas desde su propio espacio, Irene Trinidad Beltrán se sumó a Dona 1 Hora. Es maestra en educación básica en el Estado de Nayarit. Durante la pandemia del coronavirus, con más tiempo disponible para estar en casa, inició el proyecto Kiki hecho a mano, una página web donde asegura que reúne sus hobbies de bordado de punto en cruz y el cuidado de plantas suculentas.

“(Vi) el proyecto de Dona 1 Hora en Facebook, compartido por una conocida y me pareció muy interesante. Y lo primero que se me ocurrió fue platicar de estos ‘hobbies’ (…) fue una decisión rápida, no lo pensé mucho porque a lo mejor si lo pensaba mucho no lo hacía. No es la primera vez que trabajo en un proyecto así. Sí he ido a los centros penitenciaros de Nayarit, pero con proyectos más bien de tinte religioso.

Se me hizo más práctico hablar de las plantas suculentas y preparé unos videos en mi jardín y una temática muy general. Donde yo platicara características generales de las plantas suculentas, así con un poquito de teoría sobre los tipos y los cuidados. Pero también me interesaba mucho hacer en vivo ciertas prácticas. E hicimos la práctica de la propagación de plantas suculentas”, recuerda Irene sobre cómo llegó al proyecto y el día que dio su primera sesión.

El proyecto Dona 1 Hora es impulsado por la Fundación Plan B que plantea diversas actividades para las mujeres en prisiones de México, a través de la Video Academia Penitenciaria.

El formato es siempre el mismo: 45 minutos de exposición y 10 o 15 minutos para preguntas y respuestas que las alumnas. Las profesoras, o en este caso las donantes, expresan siempre sus nervios por enfrentarse a una audiencia desconocida.

En lo particular yo estaba muy concentrada del tema y me fijaba poco en las pantallitas del Zoom. Me daban nervios ver sus reacciones, porque como todo maestro me preguntaba qué tanto estaba atrapando a mis oyentes.

Me involucré porque, a veces, por ideas sociales, por ideas que ya traemos es muy difícil el trabajo social con personas en los reclusorios, a lo mejor prejuicios que tenemos”, continúa Irene “Pero me convenció ver la vulnerabilidad en mujeres que a lo mejor han cometido errores, pero a lo mejor no. Porque con nuestro sistema judicial podemos decir que muchas personas estás presas justamente, pero otras no”.

Según datos del Instituto Nacional de Geografía e Informática (INEGI), de las más de diez mil mujeres que se encuentran en situación de cárcel en México aproximadamente el 65% tiene estudios básicos, y solo el 3.4% no ha tenido ninguna educación formal

Las mujeres con educación media y superior suman más del 30% de la población de reclusas, lo que significa que el auditorio de Dona 1 Hora tiene diferentes niveles educativos, de ahí el corte plural de la Videoacademia.

Aglae Sabido Pérez, fundadora en 2019 de la Academia de Música Da Coda, cuenta sobre su experiencia.

Quise participar en el Programa Dona 1 Hora porque casualmente unos meses antes de conocer del proyecto estuve leyendo al respecto y me pareció que había muchas injusticias, mucha humillación y me refiero específicamente a las personas que están encarceladas por injusticias, por haber defendido a alguien que lo necesitaba, por fallos en la ley, por esa serie de cuestiones. Y también creo que, en realidad, el que una persona termine en prisión tiene mucho que ver con los círculos sociales en los que inicia su vida”.

Aglae se declara “partidaria de que la delincuencia se evitaría en gran medida si hubiera un poquito más de justicia social, de equidad, de oportunidades”.

En su clase habló de cómo vivir de la música y sobre el intercambio con las alumnas.

Mi ponencia se llamó La música como estilo de vida. Y los temas que traté fueron precisamente cómo generar un negocio rentable de la música, pero haciéndolo bien, ofreciendo calidad. Les expliqué la parte económica: de dónde sale y a dónde va, cómo se vende la música sin ser famosa. Les expliqué qué tenían que saber, cuáles eran los requisitos, dónde podían adquirir el conocimiento, cuáles son las ramas de la música a la que una persona se puede dedicar, sin que sean las únicas: se puede ser ejecutante, investigador, docente, músico terapeuta, director, compositor (…)

Fue difícil tratar de ponerme en sus zapatos, muy difícil. En realidad, yo creo que nadie lo logra, a menos que haya estado en prisión. Las mujeres están muy en silencio. Es difícil saber si les está gustando o no lo que estás haciendo, si les interesa o no. Pero al final algunas de ellas son muy agradecidas, muy explícitas en cómo la clase les cambió la perspectiva”.

Sin embargo, Aglae experimenta contradicciones similares a las de otras donantes.

También te das cuenta de que la satisfacción que sientes por ayudar, la sientes desde una perspectiva privilegiada, porque tú estás libre, tomas decisiones, y aunque esas decisiones no siempre son las mejores, sigues libre. Sabes que desde esa posición sientes que hiciste algo por alguien más. Creo que esa es la mayor lección que me llevo”.

Dona 1 Hora no solo favorece a las mujeres en situación de cárcel, sino que abre las puertas de los penales a mujeres de diferente formación, que se declaran ahora dueñas de una mejor comprensión de los problemas del sistema penitenciario en México

La directora de escena, actriz y también escritora de cine y teatro, Leslie Aldana, impartió la clase Teatro Breve.

Vimos la estructura dramática básica: Principio, medio y desenlace. Hablamos de los personajes, del conflicto. Así como del valor que tiene compartir nuestro punto de vista muy particular con el mundo como dramaturgas.

“Al escuchar a las alumnas, me sorprendió el gran interés y conocimiento que tienen del teatro. Me encantó que pidieran más clases de dramaturgia, de actuación, de técnica vocal, así también que me contaran, sobre los proyectos teatrales en los que han estado, los que vienen en el futuro”, confía Aldana.

Una sensación similar experimentó Rebeca Gómez, actriz, directora y productora, quien desde 1997 es la voz en español para toda Latinoamérica del personaje de Elle Woods en Legalmente Rubia. Durante su clase quiso transmitirles a sus alumnas de Dona 1 Hora el mismo poder que le dio a ella el dominio y conocimiento artístico de la voz.

(Quise) expresar lo que no puede a veces expresar Rebeca como parte de un sistema social. Cuando puedo expresarme a través de mis personajes, se produce una catarsis para la que no necesitas más que un texto que puedo tomar de alguien o crearlo en mi mente. Ni siquiera necesitas un papel”.

Gómez asegura que su mayor sorpresa fue encontrar las voces hermosas de sus alumnas, y descubrir en ellas una especie de tesoro oculto, como un tesoro enterrado, uno que le llevo a darse cuenta de que muchas de las mujeres en reclusión brillan con luz propia, con diversos talentos personales.

Aprendí a no juzgar” se sincera Rebeca “porque en México podemos decir que esas mujeres están en prisión a veces por justicia, pero a veces están en prisión por una injusticia”.

Nora Daniela habló en la Academia de La voz transparente, enseñó meditación, la comunicación entre diferentes partes del cuerpo, mientras que Evelin Iveth Valenzuela Villa, licenciada en Enfermería con la especialidad de Urgencias y Emergencias, impartió la clase Hablemos de cáncer de mama.

“(El) objetivo principal fue que las mujeres aprendieran los signos y síntomas de alarma, así como la técnica adecuada de autoexploración.

El proyecto va dirigido a una fracción de la población que normalmente está olvidada y sea cual sea la razón por la que están privadas de su libertar deben tener mejores oportunidades de aprendizaje para su reincorporación a la sociedad en su momento”, asegura Valenzuela, tras reflexionar sobre su participación de hace apenas dos semanas.

Mariana Ortega, estudiante de tercer año de medicina en la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), habló de educación sexual.

En México, la primera causa de transmisión del VIH es dentro de un matrimonio”, comenta la también graduada de Enfermería Técnica, que a sus 21 años se declara una defensora de la educación sexual como estrategia de salud y empoderamiento.

Y en lo que coincidieron todas, más allá de los temas de sus clases, fue en expresar su disposición de volver a donar una hora en cuanto la Fundación Plan B las invite.

Las clases de esta Video Academia Penitenciaria son solo una parte de los proyectos de la Fundación B. Se trata probablemente del que más impacto ha tenido en la sociedad civil, del que más personas ha involucrado en tan corto tiempo. Pero tiene como antecedentes donaciones de libros a las reclusas, la creación de una biblioteca en el penal de Almoloya, la mediación en la venta de piezas de tela elaboradas por las mujeres en situación de cárcel.

Dona 1 Hora tampoco es la única iniciativa de su tipo en México, pero sí una de las que más impacto ha tenido en medio de la pandemia del coronavirus.

  • Fotos: Especial
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