El Auditorio Mateo Herrera del Forum abre de nuevo al público que celebra al genio de Bonn en un recital inolvidable.

Habían pasado ocho meses, ocho meses con sus 30 días en que no habían pisado un escenario con público y lo hicieron, lo hicieron el Auditorio Mateo Herrera del Forum Cultural Guanajuato, en un gesto que ahora parece extraño, lleno de rebeldía: el encuentro de los cuerpos en presente.

El Cuarteto Latinoamericano resonó alto y trajo a la memoria a Beethoven, un Beethoven rejuvenecido, vital, con sus 250 años a cuestas, pero urgente, necesario para abandonarse a la belleza.

Poco más de 30 espectadores en el segundo concierto en vivo en el Forum desde el cierre de los escenarios y hay emoción que se palpa, se sale  por la mirada escurrida por el cubrebocas que todos debemos portar como en una acción de performance interminable

Y no fueron los cuatro músicos, sino tres, Arón Bitrán en el violín, Javier Montiel en la viola y Álvaro Bitrán en el violoncello (faltó Saúl), quienes se empecinaron en hilvanarse un programa del músico alemán en sus primeros años.

Arremetieron sin duda con el Trío de cuerdas, Op. 9 N° 3 en Do menor , un deleite suave y salvaje por la madurez que a los 28 años ya mostraba este genio.

Los cuatro movimientos de esta primera pieza pasaron en un suspiro, con digitaciones precisas de los integrantes, una entrega amorosa, lúdica al instrumento.

Si bien estas piezas se interpretan poco, el Cuarteto Latinoamericano lo hizo con una delicadeza exquisita, la maestría que le ha valido ganar en dos ocasiones el Grammy Latino en sus casi cuarenta años de trayectoria.

Había gozo en el ambiente, un gozo palpitante por estar ahí, sin mediación de las redes sociales, las plataformas digitales o la televisión; el Zoom no lo es todo y será imposible que la tecnología transmitiera la emoción estética de esa noche de viernes,

Sin intermedios pero sí con aplausos incesantes, el recital iba armándose con el Trío de cuerdas, Op. 9 N° 1 en Sol mayor, compuesto de cuatro rabiosos movimientos a los que los músicos se entregaron sin tregua, con la hondura tal de quien deja la carne en el escenario, ¡y vaya que ellos han recorrido cuanto escenario mundial han querido!

Más este concierto era especial, el primero en vivo desde el inicio del confinamiento y lo hicieron para demostrar y demostrarse también que las salas de concierto y los teatros son sitios seguros donde puede habitar la mesura, la prudencia y colapsar la belleza necesaria al espíritu

Ellos, los tres músicos, con sus camisas blancas, sus corbatas meneándose de emoción, su semblante en éxtasis y las sonrisas y agradecimiento por volver a pisar un escenario, construyeron con el público un rito sublime, esos ritos que nos hacen humanos, decididamente sociales.

El alma lo necesita”, dijo una de las asistentes al concierto luego de que los aplausos no pararan hasta hacer volver en tres ocasiones al Cuarteto y arrancarles un encore.

Más de ochenta discos compactos grabados por este ensamble a la fecha no podrán sustituir ninguno de los 50 minutos de la música del presente que se escuchó el pasado viernes.

Este recital fue uno de los pocos que cumplió su fecha programada desde el inicio del año en que el Forum Cultural Guanajuato había previsto celebrar, como en el todo el mundo, el 250 aniversario de Ludwig van Beethoven (1770-1827), pues los demás que se habían previsto no pudieron cumplirse.

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