El grabado es un arte popular que encuentra nuevos elementos para su transformación. Al menos así lo está demostrando un colectivo que desde León intentan ‘resucitar’ este arte en peligro de extinción.

Integrantes del Colectivo Descarnador.
Integrantes del Colectivo Descarnador.

Colectivo Descarnador es una apuesta por hacer que las cosas ocurran desde León, y para ello se han propuesto desarrollar nuevas técnicas. Ahora experimentan con materiales que utilizan los zapateros, como la baqueta o el cuero, por ejemplo, para integrarlos a los procesos de impresión.

El descarnador es un obrero que atiende una fracción del curtido de la piel cuya responsabilidad es retirar el excedente de carne  del cuero en proceso. Esta figura es tomada como referente de un grupo de artistas del grabado de la ciudad de León que buscan fortalecer sus procesos de identidad, de profesionalización y de vinculación con el entorno.

En León, a principios del siglo XX, José Guadalupe Posada uno de los más grandes grabadores mexicanos tenía su taller en la ciudad. Aunque el auge del grabado se alcanzó entre los años 60 y los 80 con los talleres del artista peruano José Apaza en la Casa de la Cultura.

Hoy el grabado aparece relegado. Al menos en León porque en las ciudades de Guanajuato y Salamanca existe un movimiento y espacios desde donde se impulsa a los artistas y su obra. Algo que el Colectivo Descarnador está tratando de que ocurra también en la ciudad de los cueros y el padrenuestro.

En los procesos de trabajo los integrantes están experimentando con nuevos materiales.
En los procesos de trabajo los integrantes están experimentando con nuevos materiales.

El grabado es un proceso identitario. Deberíamos sentirnos orgullosos de este arte, debería tener un papel importante. Estamos trabajando para que eso se consolide (…) una de las cosas que pretendemos, es provocar la reflexión en la autoridad para que se vuelva la vista al grabado y crear un acervo”,  comenta Juan José Huerta Gómez, líder del colectivo que se alista para traspasar las fronteras y llevar un arte que ha ‘resucitado’ en León.

Hace un año este colectivo comenzó a congregar a diversos artistas con la intención de devolverle al grabado su poder de arte popular utilitario, pues en sus orígenes el grabado tuvo una función social determinante para comunicar a las clases populares los acontecimientos. El grupo ya suma 8 exposiciones y un nuevo proyecto internacional en Estados Unidos.

Colectivo Descarnador dará un taller y montará una exposición de grabado en la Universidad de St Louis Missouri, entre agosto-septiembre

La técnica del grabado tiene su origen en China, los primeros grabadores que se conocieron datan del siglo XIII; la mayoría eran orfebres y plateros, o dibujantes expertos que realizaban grabados sobre metal. Sin embargo, es hasta el Barroco cuando se consiguen más avances en cuanto a la técnica del huecograbado. Estos nuevos métodos incluyen técnicas como la aguatinta, el punteado, el aguafuerte al barniz blando, la manera negra o mezzotinta y el crayón”, describe sobre los orígenes de esta técnica, en una investigación para la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, la maestra Rosa Maribel Rojas Cuevas.

De acuerdo a diversos investigadores la historia del grabado en México tiene su origen con la llegada del conde Claudio Linati, en 1826, que introdujo la litografía. Años luego, en 1895, sería José Guadalupe Posada quien comenzaría a popularizar este arte, que alcanzó un período de oro en los años 30 con el legendario Taller de Gráfica Popular.

Los trabajos del Colectivo Descarnador se han expuesto en diversas muestras del circuito independiente en Guanajuato.
Los trabajos del Colectivo Descarnador se han expuesto en diversas muestras del circuito independiente en Guanajuato.

Con el tiempo el grabado adquirió estatus de la mano de grandes maestros grabadores como Luis Nishizawa, de quien aprendió también con maestría el guanajuatense Jesús Gallardo

Después del declive de los talleres de Apaza en la Casa de la Cultura, se dio un resurgimiento entre los años 90 y hasta el 2010, gracias a que egresados de la Universidad de Guanajuato (UG) fortalecieron el trabajo de la Escuela de Artes Plásticas de León. Y en ese trabajo fue importante la tutela de Jesús Martínez, gran maestro grabador leonés.

Huerta refiere que León cuenta con autores renombrados en grabado como Jesús Gallardo, pero también jóvenes talentosos como Alejandro López. En el Colectivo Descarnador hay también mujeres, como Alejandra Mares, quien busca ‘romper el molde’ con su propuesta.

Alejandra Mares y Xavier Moreno, integrantes del Colectivo Descarnador.
Alejandra Mares y Xavier Moreno, integrantes del Colectivo Descarnador.

Esta licenciada en Artes Visuales, por la Universidad de Guadalajara, está experimentando con nuevos materiales y utilizando como prensa la clásica ‘máquina para tortillas’. Su iconografía es especial, pues utiliza los corazones como símbolo identitario.

Otro caso de experimentación en el uso de nuevos materiales y temáticas es el de Xavier Moreno, un licenciado en Diseño Gráfico, que busca la fusión de elementos mecánicos y orgánicos.

Busco trasladar lo biomecánico al grabado”, dice Moreno quien es uno de los creadores más avanzados en el Colectivo Descarnador.

Hoy en León, según refiere José Huerta Gómez, se está dando un nuevo impulso a este arte en las universidades y en galerías particulares. Aunque no en las instituciones culturales oficiales leonesas que se han inclinado por la tecnología y el diseño desde hace años.

El grabado tiene una función social y esa es una situación importante, porque como el muralismo tiene un enfoque de educación hacia las masas (…) es una manera de ofrecer una alternativa a lo jóvenes de los suburbios para que vacíen sus inquietudes en papel, y se acerquen a un proceso artístico, es mostrarles que no sólo las paredes son su única alternativa para expresarse”, resume Huerta sobre la importancia de que este arte popular tenga un mayor apoyo y difusión en León y desde León para el mundo.

 

AUTO-SEMBLANZA

Juan José Huerta Gómez

PEPE

Oriundo de León, Guanajuato, ha tenido la oportunidad de residir toda su vida en esta ciudad acumulando un orgullo por su propio gentilicio. Cansado de quejarse del desempeño de las instituciones encargadas del fortalecimiento a la identidad, en últimas fechas ha emprendido proyectos encaminados a identificar, documentar y promover los elementos identitarios de la ciudad… desde su propia trinchera: el grabado. Formado artísticamente en la Casa de la Cultura Diego Rivera y en la Escuela de Artes plásticas Antonio Segoviano, ha emprendido procesos de profesionalización en diversas instituciones que abarcan el Centro de las Artes de Guanajuato, el Instituto de Cultura de Aguascalientes, el Instituto de Investigaciones estéticas de la UNAM, la Universidad de Guadalajara, la Universidad de la Salle o el Taller de la Imagen del Rinoceronte. Ha desarrollado proyectos bajo la tutela de maestros como Jesús Martínez, Alberto Castro Leñero, Ismael Guardado, Pedro Ascencio, Guillermo Keyss y Plinio Ávila. Su obra forma parte del acervo del Museo de la Ciudad de León, y recientemente fue seleccionado en la bienal de grabado Armadillo. Ha participado en 49 exposiciones colectivas en México y Europa y en 16 exposiciones individuales.
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