Hanna Arendt consideraba que el poder sólo es realidad “donde palabra y acto no se han separado, donde las palabras no están vacías y los hechos no son brutales, donde las palabras no se emplean para velar intenciones, sino para descubrir realidades, y los actos no se usan para violar y destruir, sino para establecer relaciones y crear nuevas realidades”.
De acuerdo a tal concepción de la filósofa alemana, bajo personajes como Donald Trump, Javier Milei, Giorgia Meloni, Benjamin Netanyahu entre otros especímenes modernos, el poder se ha degradado para darle paso a la cacocracia, expresión que se define como el gobierno de los malos, los más ineptos y peores personajes de una sociedad que además cuentan con el voto ciudadano desencantado de la democracia, pero que a partir de ella reconfiguran las peores pesadillas de un mundo que se presume igualitario y civilizado.
Charlie Kirk fue un joven activista de 31 años de ideas conservadoras ultraderechistas y uno de los principales promotores de la imagen del presidente estadounidense Donald Trump y responsable en buena medida, según el propio mandatario, de su segundo arribo a la Casa Blanca.
El pasado 10 de septiembre, Kirk fue asesinado por otro joven, Tyler Robinson (22 años), cuando una bala lo alcanzó en el cuello mientras se presentaba ante al menos tres mil personas en la Universidad del Valle de Utah
El caso de Charlie Kirk es representativo de una paradoja monumental y de un análisis del discurso sin desperdicio para ser estudiado incluso en cualquier escuela de comunicación en el mundo. Nadie en su sano juicio debe celebrar la muerte de Kirk y menos por la forma en que se dio, pero el gran absurdo de su sino y signo es que el joven fue un promotor de la violencia verbal, del odio hacia lo diferente, del desprecio total para todo aquello que consideraba dañino y que, según él, Dios aprobaría como discurso defensor de la patria: su adhesión al derecho a portar armas, su discurso xenófobo, su alergia al islam y su asco por la comunidad LGTBIQ+
Para Hanna Arendt, Kirk sería el representante perfecto de la utilización del poder para violar y destruir la posibilidad de construir relaciones dialécticas sanas y en contra del concepto de una democracia bien ganada por los Estados Unidos durante siglos que, a pesar de sus bemoles, podía presumir de una solidez cimentada y construida para hacer del país norteamericano un modelo de respeto e independencia para sus instituciones.
Kirk fue un personaje de enorme influencia en el electorado joven de los Estados Unidos, el activista logró una importante presencia, sin ser votado para ningún puesto de elección popular, en el entorno y confianza personal del presidente Trump y también en el círculo cercano del vicepresidente J.D. Vance.
Dime con quién andas y te diré quién eres, reza una conocida expresión que define la conducta y las acciones de una persona según sus relaciones interpersonales y que, de acuerdo con uno de los principios básicos de la comunicación, emite mensajes en función de sus afectos y filias predominantes.
Kirk y Trump se admiraban mutuamente y el joven Charlie no podía en consecuencia ir en contra del pensamiento retrograda del mandatario. ¿Quién eres entonces cuando sin cortapisas idolatras, apoyas y avalas las palabras y los actos de un delincuente?
El gran periodista y escritor argentino Martín Caparrós, junto al caricaturista Rep, creó una videocolumna para el periódico El País titulada precisamente Cacocracia y en ella hacía un perfil de algunos de los autócratas y ultraderechistas encumbrados en el poder más representativo del mal gobierno.
En el primer episodio de su videocolumna, Caparrós expresaba que cuando Trump empezó a dar visos de buscar la presidencia de los Estados Unidos, nadie creía en tal cosa porque aquello parecía un mal chiste, un empresario mediocre, decía Caparrós, un machista brutal, el sostén de las armas, el putero, el racista, el mentiroso, no tenía ninguna chance. El destino alcanzó a los norteamericanos y al mundo entero cuando vio como un personaje con todos esos epítetos endilgados por Caparrós a Trump, se encaramaba en la cumbre del país más poderoso del planeta.
Si analizamos a detalle las palabras de Charlie Kirk en sus arengas, nos puede hacer pensar que estábamos ante el naciente clon de Donald Trump y su forma de gobernar y asumir la vida, la patria y el nacionalismo a través de expresiones que un pensamiento complejo y de ideas modernas no podría admitir
Quién eres entonces si avalas las palabras de alguien que gobernará tu país, pero puede decir sin pudor alguno: “podría estar parado en la 5ª avenida y disparar a alguien y no perdería ningún voto ¿Ok? Es increíble”. O en temas arancelarios, quién eres si de manera contundente no reprobaste las palabras de tu mandatario cuando dijo: “Los países nos llaman, me besan el culo, están muriéndose por llegar a un acuerdo”.
Pero, sobre todo, quién eres y en qué te has convertido cuando tú mismo imitas al presidente en cuestión con expresiones como las siguientes:
Las mujeres más felices de Estados Unidos están casadas y tienen hijos. Las más infelices son las solteras sin hijos. Cásate y ten hijos. Ignora a los envidiosos. ¡Vive la vida al máximo!
Permitimos la masacre de un millón y medio de bebés al año con el pretexto de la salud reproductiva de las mujeres. Permitimos que cada año se lleven y se desechen bebés, simplemente diciendo que no son seres humanos.
Las personas blancas son más propensas a ser atacadas, especialmente per cápita, por personas negras en este país. La narrativa que han promovido durante los últimos diez años es que existe un ataque implacable contra las personas negras por parte de las personas blancas. Y los datos no lo demuestran. De hecho, ¡es exactamente lo contrario!
Volviendo a Hanna Arendt, cuando la filósofa alemana se refiere a Adolf Eichmann en su obra sobre los estudios de la banalidad del mal, Ricardo M. Rivas García escribe en la revista Intersticios: “Eichmann era completamente inepto para pensar autónomamente. Ello la conduce a denunciar la superficialidad, la liviandad con la que ‘horribles crímenes se convertían en actos de vicio’ y que se justificaban porque se estaban cumpliendo órdenes… este tipo de crímenes (el holocausto judío) es posible en los Estados totalitarios, ya que se caracteriza por volver superfluas a las personas. Esto frustra el pensamiento, pues se vuelven incapaces de acceder al bien, que es algo profundo”. (Intersticios. Publicación semestral de Filosofía de la Universidad Intercontinental. México. Enero-junio 2013)
No hay una pretensión de comparar a Kirk con Eichmann, pero el ambiente enrarecido que Donald Trump ha sembrado en su país y los modelos autoritarios de ultraderecha que planean el mundo entero, sí que hace pensar en la oscura noche del nazismo y sus seis millones de judíos asesinados en los campos de concentración
Es evidente o al menos eso parece, que Kirk no tenía la capacidad para pensar de manera compleja y por tanto, era completamente incapaz para pensar en la humanidad del semejante, del migrante, de las mujeres, de los que no tienen la piel blanca, del que piensa distinto, un inepto que “sin el pensamiento, argumentaba la filósofa alemana, es difícil dimensionar nuestros actos y permite que entonces, los hechos reprobables no sean vistos como un quehacer desviado del bien humano sino como una mera obediencia a las órdenes de un Estado en guerra en donde la seguridad nacional, la patria o incluso las revelaciones divinas justifican cualquier acto de sangre”. (Citado por el autor en referencia a la película La zona de interés. Ruleta Rusa. 1 de marzo de 2024).
Donald Trump y los dos centímetros que podrían haber cambiado el mundo
El primer episodio de la videocolumna de Martín Caparrós la tituló Donald Trump y los dos centímetros que podrían haber cambiado el mundo, el periodista argentino recordaba que el sábado 13 de julio de 2024, dos centímetros podrían haber cambiado la historia, hablaba del intento de asesinato en contra del entonces candidato presidencial Donald Trump en Pensilvania.
Un hombre llamado Thomas Crooks disparó con un rifle al ahora Presidente mientras este se encontraba en un mitin en el oeste de Pensilvania. Uno de los disparos de Crooks impactó una oreja del candidato, dos centímetros más hacia la cabeza del también empresario, quizá le hubieran arrebatado la vida y el mundo pudo haber cambiado para bien, para mal, quién sabe, no lo hicieron, expresa Caparrós.
El pasado 10 de septiembre del actual 2025, una bala disparada por Tyler Robinson se ahorró los centímetros y destrozó el cuello de un hombre joven que plenamente convencido dijo alguna vez: “Creo que vale la pena pagar el precio, lamentablemente, de tener algunas muertes por arma de fuego cada año a cambio de la Segunda Enmienda que protege nuestros otros derechos otorgados por Dios”.
Tyler Robinson dio en el blanco, justo en el cuello de un hombre joven que también alguna vez expresó: “el estilo de vida estadounidense es muy simple. Quiero poder casarme, comprar una casa, tener hijos, permitirles andar en bicicleta hasta que se ponga el sol, enviarlos a una buena escuela, tener un vecindario con baja criminalidad, no dejar que a mi hijo le enseñen la basura de lesbianas, gays y transexuales en su escuela”.
Kirk era un estadounidense que muy joven logró conquistar el estilo de vida y el sueño americano y eso está muy bien porque habla de lo que toda persona que aspira a la dignidad debe tener a lo largo de su existencia, pero lo que no pudo lograr y es espantoso, es serenar sus pasiones radicales de creer que Dios era el encargado de otorgar derechos, sus derechos, No los derechos de quienes eran diferentes a él.
Kirk se sintió con la patente de corso para despreciar a los negros, lesbianas, gays, migrantes y mujeres proaborto en una copia fiel del discurso revanchista de su amigo Donald Trump
Erika Kirk, la viuda de Charlie Kirk, en su mensaje posterior a la muerte del activista, dijo que los malhechores que asesinaron a su esposo “no tenían idea de lo que acababan de desatar”. Las palabras de la señora Kirk suenan a amenaza.
¿Qué desatará el asesinato de Kirk? ¿Un mundo mejor? ¿Un mundo más justo? ¿Una aceptación del que es distinto y no piensa como el que se siente superior moralmente? ¿O desatará la presencia de nuevos Charlies con discursos aún más enfurecidos? Si ya el presidente Trump dijo que “daría una paliza a la izquierda radical” por lo sucedido a su amigo, la última pregunta planteada es la que tiene mayores posibilidades de hacerse realidad.
Charlie Kirk sin embargo no merecía, pese a todo, morir como murió, a personas como él se les neutraliza no con las balas, sí con el lenguaje, con la palabra y el acto justo y razonado que permite el desarme de la intolerancia, con la consciencia colectiva que permite frenar el paso de los discursos de odio, esos mismos discursos que cuando tocan a los violentos, estos claman por el fin de la violencia…. El chiste se cuenta solo.
La gran paradoja
“Es el tiempo de la gran paradoja que Trump sintetiza como nadie, sintetiza sobre todo el fracaso global de un sistema político que para convertirse en caricatura ahora será dirigido por un delincuente condenado por comprar el silencio de una actriz porno. Está claro que ese sistema necesita cambios muy urgentes, se diría que es el momento de pensarlos mientras todavía podamos” (Martín Caparrós dixit).
- Ilustración: Ellie Foreman Peck