La imagen de los tres cantantes tomados de las manos parece un acto de rebeldía. Es una instantánea tan común pero que ahora parece extraña, revolucionaria, como si se formara una bandera que significa la imbatible comunión de lo humano.

Luego de poco más de seis meses volvieron a escucharse las palmas, a mirarse unos con otros, sentarse juntos en parejas, acompañarse público e intérpretes en un mismo lugar, al aire libre, pero más juntos que nunca.

El primer concierto presencial del Forum Cultural Guanajuato se hizo en la explanada del Teatro del Bicentenario Roberto Plasencia Saldaña el sábado 19 de septiembre de los tiempos del Covid.

Un primer encuentro luego de días aciagos por haber confinado el convivio artístico. Y el nombre, la dedicatoria de este Canto por la esperanza, fue para los héroes y heroínas que han combatido y combaten la pandemia del coronavirus.

Cupo para 200 personas y casi se llena. No hay miedo, no se siente miedo sino alegría y gozo de escuchar las anunciadas arias de ópera, el programa variado, la conjunción del piano, las voces, todo eso que puede abrirse cual regalo enorme.

Se quita el moño y ahí están el tenor Alan Pingarrón, las sopranos Vanessa Salas, Edna Valles y el pianista Sergio Vázquez, pletóricos de volver, volver a acariciar lo inefable.

Hay gozo pues, un gozo que se alza como un hilo de Ariadna para resolver todas las incertidumbres y entregarse a la escucha de E lucevan le stelle… de la ópera Tosca, urdida por Puccini, que en una de sus frases catapulta los corazones: “Y nunca amé tanto la vida”, retiembla y los aplausos se suceden; Pingarrón luce una voz estupenda, expandida, que toca, toca mucho los corazones.

El cuerpo reconoce las conexiones y bastan los primeros minutos de concierto para enamorar a todos así, al aire libre, con la distancia, el viento y la única presencia de la voz

El Forum Cultural volvió a brillar con la presencia de gente que acudió al concierto al aire libre ‘Un canto por la esperanza’ , dedicado al personal médico de Guanajuato que ha enfrentado con heroísmo la pandemia.

Vendrían Barcarolle, Una furtiva lágrima y O mio babbino caro… con la enjundia de Salas y Valles, mujerones de recia presencia que no se arredran y componen un caleidoscopio emocional.

Enfundadas una en un rojo intenso, otra ataviada con un vestido donde pelean su lugar el rosa, blanco y negro como si de un embate amoroso se tratase, la dupla de sopranos y el tenor se envuelven en un torneo belcantista donde asoman Donizetti, Massenet y, de nuevo, Puccini.

Hay pantallas enormes que llevan a cientos la transmisión en vivo, pantallas donde se subtitulan las piezas y luego de un intermedio donde se repasó el legado operístico del siglo XIX, viene una tanda más dedicada a la zarzuela y la canción mexicana.

El frío comienza a arreciar en el Forum Cultural Guanajuato, pero el público no se arredra y permanece, algunos, pocos ceden y se van con el cubrebocas por delante.

Es tiempo de la segunda parte en que los aplausos son más intensos, “la falta de costumbre de nuevo”, se escucha por allí.

Edna Isabel Valles se encresta con La petenera,. Su interpretación es limpia, potente.

Cada uno de los cantantes luce alegre, con ánimo de estar, de ver, de sentir a esos otros de nuevo.

Los popurrís de música mexicana se suceden, llegan para calentar el ambiente, volverlo una fiesta porque los invitados sí llegaron.

Se va del Paloma querida al Si nos dejan, Un mundo raro o Cielito lindo; la canasta de compositores mexicanos en pleno para terminar con 80 minutos de concierto, pero aún había más, era impensable que el regreso en vivo culminara sin un pilón.

Llegó entonces con fuerza el “México lindo y querido”, que remató en “Granada”. El convivió había sido fructífero, este primer concierto en vivo del Forum augura un retorno festivo y seguro para todos los públicos.

  • Fotos: Forum Cultural
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