De Norte a Sur y viceversa, para regresar a Guanajuato como epicentro  y salir de nuevo disparado como un fuego artificial, el Ballet Folklórico de la Universidad de Guanajuato (BAFUG) se plantó de lleno en la Alhóndiga de Granaditas para celebrar el espíritu festivo de México.

Serían unas cuatro mil personas las que vibraron con cada coreografía del ensamble dancístico preparado por su director, Roberto Martínez Rocha, para esta edición 47 del Festival Internacional Cervantino (FIC), que puso en todo lo alto un abanico de emociones.

Las fiestas de México: una herencia cultural, pareció un nombre pequeño para el sincrestismo, la amalgama de color, movimiento y fiesta que inundó los ojos hasta el cansancio.

Enero comenzó con la celebración de la fiesta de Los Reyes Magos y de ahí pa’l real, no paró, no paró nunca el gozo con cada mes del año donde el coreógrafo propuso un recorrido vivificante de cada festividad representativa que se celebra en una u otra región del país.

‘¡Qué ganas de estar ahí! ¡Qué vida para vivirla de un jalón y con baile!’, suena en los altavoces la música mexicana

Bajo la dirección del Roberto Martínez el BAFUG se ha colocado entre los primeros cinco ballets folklóricos de México.

El BAFUG en pleno, con los 21 años ya de su trayectoria, sabe bien cómo meterse al público a la bolsa con su pulimento técnico, el cuidado de su producción y el empuje de casi 90 corazones (los integrantes) que hacen vibrar y seguirlos con la mirada sin descanso, imposible no hacerlo como la noche del pasado lunes en la Alhóndiga.

Vino entonces la Danza de los Cúrpites, que se celebra cada abril en Guerrero, luego la Procesión del Silencio y llegó  el tradicional Día de la Santa Cruz, para después unir danzas de los paloteros de Michoacán y Guanajuato.

Cada pieza, ovacionada al por mayor por el público, se revestía de un intenso mosaico de luces, música, canto, mucho canto donde se ameritaba, sobre todo en septiembre con su mariachi y fiestas patrias.

…Vuelan entonces las palmas, algunos se animan a ir más allá y darle gusto al cuerpo con el baile, la Alhóndiga es un micro cosmos o una macro explanada donde cabe todo México o un pedacito de él porque es imposible que tanto país tenga acomodo en un solo escenario.

Bien ganado su reconocimiento, el Ballet Folklórico de la UG ha sido nominado en tres ocasiones a las Lunas del Auditorio y sus coreografías se han paseado por algunos de los foros más importantes de México y varias ciudades del extranjero

La innovación y el colorido son ya marcas del BAFUG en todas sus presentaciones.

Acompañados de un contingente de 30 músicos y dos cantantes, la celebración de esta mixtura prehispánica, la amalgama religiosa, la depuración técnica de los integrantes y una apuesta coreográfica redonda, fue el saldo de la presentación que culminó con las danzas de Los Matachines, esos  guerreros chichimecas embrujados por el son de la tambora y el violín.

Diciembre, lleno de Posadas y Villancicos, es el ocaso del año y así, el Ballet puso punto final a la enorme fiesta que durante dos horas ofreció a su público, ese público que lo premió una y otra vez con sus palmas en una  celebración tan grande y como el propio Cervantino, como México.