Dice Jazmín Ramírez que Agua de Lourdes, de Karen Villeda, la ha llevado a comprender la complejidad de “saberte en la otra”. Lo afirma con la seguridad de quien puede probar su dicho. Jazmín, que se especializa en acompañamiento a víctimas, mujeres, entiende la complejidad de hablar de las ausencias.

Estamos en el Salón Amparo Dávila de la 51 Feria del Libro de Aguascalientes. Es la presentación de la última obra de la tlaxcalteca Karen Villeda. La editorial Turner le ha publicado Agua de Lourdes: ser mujer en México. El devocional título es un texto que asume la tarea de tantear y evidenciar la condición de ser mujer en México a partir de un secreto jamás resuelto en la familia.

La desaparición de Karen, por quien Villeda ha recibido el nombre como una herencia no pedida, le sirve de idea inaugural a este libro. Jazmín, que conversa con los numerosos asistentes a la sala, se centra en su experiencia de lectura que comparte. Habla a Karen, la autora, que está a su lado en la mesa también. Conjuga un “confieso” para afirmar que ha sido difícil de leer este texto crudo porque hace llamadas a cada página hacia el presente en el que ser mujer en México es trasunto de la vulnerabilidad ante las condiciones de violencia, discriminación y abuso.

Villeda se empeña en la tarea genealógica ante el enigma trágico de la desaparición de una Karen de la familia, su tía. Al texto lo cruza la violencia, la colonización de la violencia en México en contra de las mujeres. Descubrir el secreto familiar es lo que hace que la autora de Dodo escarbe las preguntas enterradas.

No hallará nunca una versión definitiva, pero lo que acaba mostrándose es la reflexión sobre las condiciones culturales que propiciaron, y continúan consecuentando, el estado de cosas en el que priva la violencia, la desaparición y la trata de personas, un tema del que habla Villeda: “Tenancingo es el foco rojo de la trata de personas en México, incluso es una manera de demostrar hombría la de pertenecer a una cofradía de padrotes o proxenetas”.

Karen, habla del estado en que nació. Explica con detenimiento los rituales perversos del carnaval de Tenancingo que suena a una increíble historia que escalda el alma a quien la escucha

Karen Vileda y Jazmín Ramírez durante la presentación del libro ‘Agua de Lourdes’.

¿Por qué Agua de Lourdes? Es la pregunta que quiere desarrollar Villeda, que administra la versión web de la Revista Este País: “Es un homenaje a las mujeres de mi vida porque yo soy su fruto. Nuestra agua de Lourdes es cómo nos cuidamos”.

El libro interviene en la realidad porque la consigna y la indaga para hacer consciencia a través de la historia de nuestras mujeres. Es también una evidencia triste de que el ejercicio de la justicia en México es el de la impunidad (…) El acceso a la justicia para las mujeres es un verbo que no se conjuga en México”, suelta como una bofetada Jazmín Ramírez.

La conversación pone en la mesa un tema y una emoción de la que se tiene que hablar y hacerla visible, denunciarla; visibilizar, denunciar e incidir en contra del peligro que se vive ante la normalización de la violencia y de las prácticas culturales que vulneran a las mujeres en sus libertades absolutamente cancelando su dignidad humana.

El diálogo que tejen la autora y Jazmín, quien comenta las implicaciones que ha tenido para ella la lectura de un libro como éste, se extiende hacia el público asistente. El libro ha llegado a Aguascalientes. Los lectores se acercan a Karen, a Jazmín, siguen charlando, siguen con el tema en la mesa.

Karen Villeda ha hecho un libro desde las mujeres de su vida que refracta hacia todas las mujeres que se cruzarán con el libro. Esparce su discurso de resistencia y lucha. Ha asumido su lugar. Tiene la tarea de nombrar las cosas en un ejercicio reflexivo que busca incidir hasta acabar con el patriarcado que ha normalizado la violencia de género.

  • Ilustración: Ana Leovy
  • Foto: Luis Felipe Pérez