Quería hablar sobre ‘Los Tigres de Borges’, banda de rock mexicana, dirigida por Julián Herbert y de la que recientemente tuve noticia. Esta es una banda en la que cada miembro aporta según su bagaje: artes plásticas, programación, diseño gráfico, promoción cultural y literatura.

Los Tigres de Borges  o  Madrastras son una derivación de ritmos como el funk, el soul, el jazz y el rhythm and blues que buscan dar una imagen anorteñada con corridos, cerveza y trocas; a esta mezcla se le suman letras poéticas bien pensadas, el título borgiano y el hecho de que Herbert sea el vocalista.

Un escritor como vocalista de una banda de garaje que se llama Los Tigres de Borges, es un nombre de banda estimulante. La finalidad literaria y las referencias al mundo griego no faltan, pero, insisto, no hablaré de la banda. De lo que vengo a hablar y por lo que escribo esta nota es por Julián Herbert y el Seminario Amparán.

Julián Herbert dicta la sesión del Diplomado en literatura que coordina Pedro Omar Rivera. Esas sesiones se dan e La Ibero León este septiembre. Esta visita de Herbert hizo que indagará quién es Herbert, el escritor de Coahuila autor de Canción de tumba o de La casa del dolor ajeno, publicadas por Random House.

Encontré un ciclo de conferencias en YouTube conocido como el Seminario Amparán. Resultó un encuentro serendípico ver a Herbet tras una laptop hablando. No miraba la cámara y soltaba palabras al aire. Fue hasta que escuché otra voz en el video que me percaté de que no le hablaba a un público salido de Comala.

Hay gente escuchando la metralla de ideas de Herbert

Seminario Amparán no sólo es ese ciclo de conferencias delante de una cámara, con un Herbert muy al estilo de Pedro Camacho, ese escritor de radionovelas de la novela La tía Julia y el escribidor de Vargas Llosa, que adopta una caracterización distinta, bien porque quiera llamar la atención, o porque se celebre algo aquel día.

Un disfraz distinto, un Herbert distinto. Camisa de cuadros termo del Tigres, casaca verde y boina con estrella roja; un inspector de traje y el fedora, o un hombre que se levantó, se puso la bata que lo acompaña todos los días y fuma un cigarrillo como desayuno.

Seminario Amparán es un proyecto que inició en Marzo del 2015, nombrado como el Seminario de Literatura Francisco José Amparán. Lo coordina desde entonces Julián Herbert.

La respiración es el nombre de la primera conferencia que uno puede revisar

Este es el inicio del ciclo de charlas que tendrá duración de un año. Los temas filosóficos-literarios, anecdóticos, académicos, impersonales, subjetivos y cómicos que abordará están en relación con el oficio de la escritura. Herbert se presenta con este primer tema.

Se sirve de diferentes medios para dar vida a su conferencia, libros, anécdotas, ejemplos, preguntas y respuestas. Asistimos a una Odisea al pasar por islas de Haikus, descendiendo al inframundo para recordar a Bukowski y terminar con alusiones a Mimesis de Auerbach.

El oficio del escritor es lo que interesa a Herbert. Su segundo tema: La rutina. Siguiendo el hilo de la primera que ha concluido con un: “Si quieres ser escritor, pues escribe” ya que afirma: “Al día escribo una hoja, y así sé que en un año tendré trecientas sesenta y cinco hojas”.

Herbert narra y describe su proceso de escritura y el de otros autores. Me resulta interesante la afirmación de que un escritor nunca se prepara para la crítica. Nos habla de Stephen King y su clavo en la pared que le ha servido para colgar cada uno de sus rechazos. Hay que seguir insistiendo, es la moraleja.

El Seminario Amparán es una nave que zarpó con esta inquietud de explorar el oficio de la escritura. Esta nota  es un esquife tratando de alcanzar al Herbert en su faceta de maestro que reflexiona sobre los procesos creativos que ya navega.

Las conferencias, para todos aquellos pseudopoetas e interesados en el ámbito literario, son referentes de consulta.

  • Foto: Noam Verdugo
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