Isaías García es un chico cualquiera. Excepto que no lo es.

Su sonrisa es el primer saludo que te recibe al abrir la puerta de Jackalope, el legendario centro recreativo nocturno o, como sus detractores lo llaman, El Burdel, sí, con mayúsculas, porque aún ellos reconocen la importancia de dicho lugar. Isaías es quién te recibe a la entrada al tiempo que te ofrece un trago de whisky, destilado por él mismo. Es buena idea prestar especial atención al calor del alcohol, ya que esto es lo último del mundo real que recordarás al atravesar el umbral.

Adentro te esperan tus mayores fantasías en bandeja de plata, o sobre la cama, la cocina, ¿el circo? Donde tú lo prefieras. Durante esta visita, una exuberante fauno de sonrisa fácil logra que olvide mi misión unos segundos. Su risa es apenas un murmullo cuando finalmente reaccionó para seguir a Isaías a la sala donde se llevará a cabo la entrevista.

Nos sentamos en un par de sillones individuales, uno frente al otro, en una pequeña y acogedora sala. Una pared está recubierta de libros de todos los colores y la otra llena de pinturas fantásticas de seres imposibles, tal y como él. Isaías es joven para un negocio con el éxito e impacto de Jackalope, pero él ignora este hecho con un simple: Si te dijera mi edad no lo creerías. Lo que me lleva a mi primer pregunta.

ー¿Cuándo naciste? ー inquiero. Siento que esta es una de las grandes incógnitas de este personaje.

ーNací durante una tormenta eléctrica con granizo ーresponde mirándome a los ojos.

ー Como te imaginaras, son muy escasas, tal vez esto te da una idea de mi edad ーrie.

ー¿Cómo se te ocurrió la idea de crear Jackalope?

ーJackalope siempre ha estado conmigo, las quimeras son nuestras primeras amigas y amantes, sólo quiero regresarle al mundo un poco de la fantasía que hemos dejado de ver.

ー¿Amantes?

ーExacto. ーSe inclina hacia adelante para continuar.

ー ¿Recuerdas tus primeros juegos? ¿Tu atención a los cuentos de hadas? ¿Cuántas veces te enamoraste del príncipe azul? ¿Cuántas veces no quisiste convertirte en sirena?… ¿Cuántas otras cosas no deseaste? ¿Recuerdas esos primeros amores?

Su voz tiene un tono hipnótico que logra proyectar sus palabras como una sucesión de imágenes, como un flashback de una película que ya habías olvidado.

ーEntonces, las quimerasーcontinuó tratando de retomar el hilo de la entrevistaー ¿Dónde las encuentras? ¿Son animales?

ーLes digo quimeras porque es lo que son, si fueran animales las llamaría animales. Y están aquí.

ー¿Aquí? ¿Tienes jaulas? ¿Cómo las.. ーme detiene con un ademán. Con su dedo índice me da un ligero empujón en la frente.

ーAquí. No en una jaula, sino en el mundo perfecto para ellas,

Relajándose sobre su asiento, ahora señala su sien.

ー Aquí ーrepite.

 

Un momento de silencio nos cubre antes de continuar con mi siguiente pregunta:

ー¿Cómo logras que interactúen con tus clientes?

ー¿Me estás pidiendo el secreto de mi oficio? ーreplica divertido.

ーNo, es decir, sé que no puedes decirlo todo… Pero ¿cómo?

ーDe la misma forma que respiras, piensas, sientes. Simplemente lo hago.

ー¿Te ha sorprendido la petición de alguno de tus clientes?

ーTodo es sorprendente, he visto mujeres dragón, centauros descarriados, incluso híbridos para los que no tenemos nombre todavía, ーuna sonrisa enigmática se dibuja en su rostroー lo verdaderamente increíble aquí es la fantasía de la humanidad, pero eso tú ya lo sabes ¿cierto?

Al escucharlo siento la piel aguada. Como un abrigo que te queda demasiado grande. Bajo la mirada y apenas tengo tiempo para ver desaparecer mis manos entre el pelaje. Mi cuerpo se empequeñece en mi asiento y agito la nariz en medio de la confusión.  Isaías se levanta y se dirige hacia mi. Con delicadeza me toma entre sus brazos.

ー Vamos, pequeña bestia, es hora de ir a casa.

  • Ilustración: Starpointe Studio