Arturo ‘Chango’ Pons es un fenómeno ‘glocal’. Ha sido un ‘novato forever’ como su marca. Chacotero y conceptual, con Barcelona a cuestas y el Festival Internacional de Cine de Tokio. Hoy pelea por volver a demostrar de qué está hecho.

El corto ‘Desde el Fondo’ es una historia teatral. Un viaje interior que se manifiesta de entrada en lo profundo de una piscina. Apenas con diálogo. Profundamente visual. Tristemente real. El amor roto que duele desde dentro, desde el fondo.

Si bien no ganó en el festival de cine Fine Cut, en el cual competía hace unos días, su participación fue un manifiesto de que desde donde estés puedes intentarlo y hacer una diferencia.

Quizá el encuentro con un joven director etíope, en el Berlinale Talents en 2016, le marcó para siempre. Ese cineasta vivía en campo de refugiados e hizo la hazaña de llegar al festival internacional donde apenas llegan 300 personas de todo el mundo. Gracias a su talento.

Ahí me di cuenta que lo local vale madres”, suelta el Chango Pons para enfatizar que el lugar no determina lo que eres. Lo único que hace es fortalecerte ante la adversidad.

Chango Pons 2

Lo local vale madres

¿Pero qué orilló a Chango Pons a evolucionar así? Parece una pregunta sin respuesta fija. Pero el autor de esta historia tiene muchos más ‘cortos’ para narrar su historia personal en esta aventura donde el actor principal es su talento. Es la preparación de un siguiente golpe a la retina. Un par de nuevas películas, de largo alcance, de largo aliento.

*Aquí te dejamos un reel con parte de la obra fílmica de Pons.

‘La brújula la lleva el muerto’ es una película poco comercial… es como un ‘Esperando a Godot’,  pero en el desierto de México

La aventura de convertirse en director de cine comenzó con el patinar, con una parvada de rebeldes que hacían ‘ollie’ a ritmo de Bad Religion, y el ver correr la vida montado en la ola del movimiento. Hacer skateboarding en el Parque Hidalgo de León.

Le pedía la cámara a un compa para filmar lo que hacíamos”, recuerda Pons mientras posa orgulloso para la cámara que ahora le mira y registra sus gestos. “Aprendí a posar con el cine”, se sincera mientras siente el flash que le dará más luz al retrato donde se muestra parte de su mundo.

En la Ibero, donde estudió comunicación, Pons aprendió a amar el cine gracias a maestros como Rodolfo Hörner. Después de dedicarse a la programación computacional y ganar holgadamente dinero, decidió que tenía que conocer el mundo. Y se marchó a Barcelona.

Ahí decide que lo mejor que le puede pasar a su historia personal es que se convierta en director de cine. Así comienza su aventura. Y luego de inscribirse en el Centre d’Estudis Cinematografics de Catalunya, logra cumplir el sueño: ser director de cine.

Pons recuerda que en su formación fueron fundamentales maestros como Luis Aller, Michel Gaztambide y Xavi Puebla. A Gaztambide le guarda especial afecto porque le impulsó a concretar lo que sería su opera prima: ‘La brújula la lleva el muerto’.

Para mí ‘La brújula la lleva el muerto’ es una película poco comercial… es como un ‘Esperando a Godot’,  pero en el desierto de México. Tiene mucho del teatro, de Beckett o de Pirandello”, me dice sobre su primera gran obra Chango Pons en su local donde oferta patinetas, playeras y pegatinas de skate. Parte de su identidad.

Dos años, del 2007 al 2009 fueron de tocar puertas hasta que contactó con el productor Ozcar Ramírez González y la suerte le sonrió. Tras cinco duras semanas de filmación en Sombrerete, Zacatecas, en el desierto, apoyado por grandes actores leoneses como Bertha González y Eulalio Nava, y la música de otro gran talento glocal Edgar Barroso, concluye el trabajo de años.

En 2011 la suerte le vuelve a sonreír y entra seleccionado al TIFF de Tokyo, lo que le abre apoyo en cascada. La fama y la vuelta por varios festivales en el mundo.  La vorágine. Después un silencio profundo y un bloqueo.

Me tuve que ir a Cuba en dos meses, a San Antonio de los Baños –a la escuela de cine fundada por García Márquez- para poder volver a escribir”, recuerda sobre esa etapa de vida donde alcanzar un sueño le llevó a la presión de estar pensando en qué hacer para sostenerlo.

A final de cuentas, dice, terminó por dejar que las cosas fluyeran y se dejo ir. Mató a su ego. O al menos cree que así fue.

A mí lo que me gusta hacer es cosas, no me importa si las hago en Almeria o las hago en Japón, si puedo hacer las cosa aquí, OK, pero la verdad intento no pensar en dónde estoy

La verdad es que hubo un momento en que ya, sí, me deje de angustiar. Se de gente que estaban muy angustiadas por el ser primer cineasta, el primero en hacer… entonces yo me dejo de meter en ese vicio de querer ser.

A mí lo que me gusta hacer es cosas, no me importa si las hago en Almeria o las hago en Japón, si puedo hacer las cosa aquí, OK, pero la verdad intento no pensar en dónde estoy, quiero pensar en mis posibilidades pero sin que el lugar me condicione”, reflexiona sobre la nueva etapa de su vida en donde lo cotidiano lo asalta a cada instante.

En León, confiesa el Chango, no hay glamour, ni fiestas fenomenales o gente con la cual interactuar para generar la mar de ideas. No es Barcelona, donde vivió tres años, o la CDMX, es una simple circunstancia que hay que remontar.

Una mujer madura interrumpe la entrevista para preguntar por el precio de fijar un número en la playera para su hijo. El local donde el Chango deposita su vida cotidiana ofrece impresión de playeras, tablas de patinar, pegatinas, gorras, toda la parafernalia skate. En eso se le va la vida aquí en León. Además de estar trabajando permanentemente en la realización de cortos.

La verdad es que intento ir por mi propia vía. Cada año entro a laboratorios. No me preocupa el no ser profeta en mi tierra. Si me seleccionan bien, y si no pues no hay problema. Tampoco hago los cortos para los festivales. Yo los hago para mí, para hacer un ejercicio (…) y no lo haces porque ah! quiero irme a Cannes. No. Ahorita mi única pretensión es hacer. Las cosas van saliendo”, expone sentado en una banca hecha con recortes de patinetas.

Chango 3El epílogo de esta historia puede ser motivo de un corto, quizá. Y resume muy bien el estilo de Chango Pons y lo que vive cotidianamente. Me relata que un día patinando en el parque extremo de Delta, le reconoció una persona. Y le preguntó si era productor. Chango respondió que era director. Un jovencito que escuchó la respuesta no dejó de seguirlo durante una hora. Cuando Chango le preguntó por qué  le seguía, el joven skato le preguntó qué de cúal escuela secundaria era director porque quería cambiarse a estudiar ahí.

Como Chencho, el protagonista de ‘La brújula la lleva el muerto’, que termina por regresar a México después de un periplo sin rumbo fijo, aunque siempre hacia el norte, así le ha tocado regresar a Chango Pons a León. Valga este diálogo de la película para cerrar la historia.

Yo siempre he andado por aquí por la frontera, pero también he ido más lejos. Si no mira, hasta traigo unas piedras que vengo cargando desde Sinaloa.

¿Pa’ que las traes?

-Son las piedras con las que me he tropezado. Así ya no me vuelven a tirar.

 

Si quieres conocer más sobre la obra de este cineasta glocal, te dejamos estos enlaces. Que lo disfrutes.


https://www.youtube.com/watch?v=aWXKt-EIuY0

https://www.youtube.com/watch?v=Y91fq1uYe4M

https://vimeo.com/33269505

https://www.youtube.com/watch?v=yCP1cZJvBjg