Agustín Fernández Mallo (La Coruña, 1967) ha escrito un libro, mejor dicho, un par de libros brutales, con esa… ¿Prosa? ¿Poesía? ¿Narrativa? ¿Postpoesía?, que lo ha catapultado a ser un curioso objeto/sujeto de análisis literario o bien de teoría de la complejidad e incluso la semiología, para devenir en postulados de la física o el arte contemporáneo.

Y ha escrito esos libros inclasificables  casi a la par (así lo confesó y veremos cómo lo hizo), Trilogía de la guerra, (Premio Biblioteca Breve 2018) y el que trae presumiendo a México bajo el brazo, Teoría general de la basura. Cultura, apropiación, complejidad (Galaxia Gutenberg),  ensayo publicado a finales de 2018.

Interesado en temas múltiples, temas árbol que conectan la literatura, la física, el mercado, la publicidad, filosofía contemporánea y ciertos pensadores capitales, este físico y escritor larguirucho no se anda por las ramas, va de un nodo a otro nodo para conectar.

Fernández Mallo provoca, impele, hace de los residuos párrafos, ensayo, novela, una parrafada de pura poesía apocalíptica creada a partir de los “residuos de otros

PARÉNTESIS: (Antes de la presentación de su ensayo, el representante de la Generación Nocilla y de la Postpoesía, se sentó en su Mac para brindar una lectura performática -decididamente lúdica e imprevisible- de varios de sus poemas cargados con tintes proféticos donde las imágenes descontextualizadas, la ironía de los protagonistas involuntarios proyectados en video, su forma de arremeter contra los cánones o implicarse como un caminante astuto que va por las calles de Turín en búsqueda del caballo de Nietzsche justo en este 2019, cuando enfatiza a la audiencia que “me dirijo, en este instante voy caminando” …, no hace sino recalcar la poética collage del autor).

Volvemos al tiempo presente (luego de la lectura y antes de la presentación en la edición 30 de la Fenal) para hablar del arte.

Manolo García (MG): ¿Cómo concebir y entender el hecho artístico a partir de Teoría general de la basura?

Agustín Fernández (AF):Creo que el arte lo podemos entender como un resultado de ir a buscar inspiración y materiales no en la excelencia de quienes nos precedieron, sino en los residuos de quienes nos precedieron.

Es decir, la idea de que Cervantes no se inspira en la excelencia de los libros de caballería para hacer El Quijote, sino se inspira en los residuos de aquellos libros, en lo que no se entendía en su día, en lo que parecía basura.

Einstein no se fija en la excelencia de Newton para hacer su teoría de la relatividad,  se fija en los residuos de la teoría de Newton; bien, yo pongo estos ejemplos grandilocuentes pero creo que todos siempre estamos haciendo cosas inspirándonos en quienes nos precedieron, pero para hacer las cosas hay que ir a los lugares donde existen esos residuos que dejaron las grandes obras, porque las grandes obras por definición son excelentes, entonces ya no puedes avanzar más en ellas”.

Al seguir ese postulado, el autor de Ya nadie se llamará como yoLimbo, está convencido de que se crea a partir de la basura, esa basura simbólica que también puede ser física si se acude a algunas obras de arte contemporáneo que son producidas con los desechos orgánicos o inorgánicos de las sociedades.

“Estamos todos imbuidos en un conocimiento tan grande que yo creo que es imposible intentar hacer una obra total, intentarlo sería ridículo”

Agustín Fernández Mallo

Rechaza, como pudiera especularse, que su literatura y en particular este último libro, puedan concebirse como una estructura que intente abarcar todo el mundo contemporáneo, a la manera, ya que hablamos de arte, de ese concepto de obra de arte total que Wagner le puso a la ópera.

No creo, y si intentara eso sería ridículo porque hoy en día es imposible hacer una obra total. El mundo es tan diverso y como digo en el libro, el mundo está establecido en red, redes analógicas -aparte de Internet que es una pequeña red- y luego estamos todos imbuidos en un conocimiento tan grande que yo creo que es imposible intentar hacer una obra total, intentarlo sería ridículo.

Lo que sí es cierto es que mis obras sí que tocan muchos temas, eso es verdad, pero tocan muchos temas porque mi cabeza está así estructurada y no podría hacerlo de otra manera porque tengo muchas inquietudes. Este libro trata tanto de literatura como de ciencia, como de economía, de cocina o de antropología por ejemplo, y lo voy uniendo como en red, pero no es porque yo intenté una obra total sino porque me sale así, no sé”.

MG: ¿El lector cómo puede acercarse a un material como tu libro, hay pistas?

AF: Es un libro que vale para entender la complejidad del mundo contemporáneo y entender cómo estamos haciendo nuestras obras pero insisto, no solo en el arte, sino también en la economía, en las políticas, en todo; cómo el mundo ha cambiado desde hace unos 40 años y ahora vivimos en un mundo que fundamentalmente se desarrolla en red y esa red que permite conectar diferentes mundos que al principio parecía que era imposible conectar, pues se pueden conectar y este este libro vale para eso.

 

Realidad, ficción y fragmentación

Seguimos en el presente, pero después de la lectura de poesía, ahora en la presentación de su libro en la Feria Nacional del Libro en León (Fenal), ante una treintena de personas, donde este larguirucho de lentes y playera parece escuchar atento a su presentador pero luego se pierde o así parece y habla de esa lectura de spokenword, afirma que “no le gusta el teatro porque no lo entiende ya”, le parece una locura; eso sí, consume mucha televisión, pero su espectáculo con esos videos desopilantes han sido una auténtica lectura performática, variante de las teatralidades expandidas, así las cosas, involuntariamente ha hecho algo que se encaja en el concepto teatro o teatralidades.

Fernández Mallo habla ahora de la fragmentación, que para él no existe.

Lo que digo es que precisamente la fragmentación no existe, que nos están todo el día vendiendo de que el mundo está fragmentado, pero es que un mundo fragmentado el cerebro no puede entenderlo, necesitamos unirlo a través de enlaces ya sean físicos o ya sean metafóricos o ya sean lógicos.

Creo que pensar que vivimos en un mundo fragmentado o que existen obras de arte fragmentadas o literatura fragmentada, es un pensamiento conservador desde el punto de vista estético, porque si lo analizas bien, lo que te está diciendo quien te dice eso, es que hubo algún día en el que el mundo no fue fragmentado y que hemos roto al mundo y que  ahora estamos trabajando con los pedazos y eso no es verdad, el mundo nunca ha sido cerrado y completo, el mundo siempre ha sido igual de fragmentado, lo que cambia son las miradas con las que vemos ese mundo. Hoy sabemos que lo que creíamos que eran fragmentos, son nodos de una red y eso es lo importante, cambiar la óptica”.

NOTA: Fuma, fuma, el escritor fuma y si se osara entrar en su cabeza, podría encontrarse un torbellino.

Los grandes relatos de la historia y de la historia del arte son ahora el tema, donde la realidad y la ficción se diluyen para este ganador de una decena de premios por su obra poliédrica tanto en lo individual como en su conjunto

Yo tal como lo veo, en realidad todo es una ficción, pero bueno, lo matizo. Esto lo hablo yo en el libro, a partir de lo que yo llamo residuos duros, hechos como los que damos por ciertos, construimos partes blandas. Es decir, a esos residuos duros le sumamos una ficción siempre,  una metáfora para poder dar una explicación a las cosas.

De ahí que en mi opinión, la propia HISTORIA, con mayúsculas, no sea más que una ficción que un pueblo, toda una comunidad consensúa como cierta en un momento dado de la historia, pero pasan cien años y eso cambia”.

MG: ¿Cómo podemos consumir el arte a partir de tu mirada?

AF: Para empezar, con una mirada crítica, y yo creo que el libro lo que da son claves. El libro no intenta aleccionar a nadie, yo no pontifico y además me desagrada mucho la literatura que pontifica, no aspiro ser un pastor de ovejas ni nada por el estilo. El libro da claves para pensar críticamente, en este caso, el arte y la realidad. Creo que eso es lo importante.

 

  • Foto: EFE