Pieter Brueghel el Viejo revolucionó la pintura mundial en el siglo XVI con un estilo que dejó influencias marcadas en personajes como El Bosco o Jan Van Eyck que llevarían a otro grado las alucinaciones pictóricas.

El mundo celebra a Brueghel el Viejo a 450 años de su muerte. En diversos países de la Unión Europea se realizan  exposiciones, artículos y un recordatorio general sobre la importancia de la obra de este pintor flamenco -nacido en Holanda- que supo retratar como nadie al pueblo, sus miedos y festejos.

En Ruleta Rusa no encontramos una mejor de celebrar su legado que invitándote a descubrir su obra con este breve muestrario de las piezas más simbólicas de este gran artista universal

En compañía de Franckert, a Brueghel le gustaba visitar a los campesinos, en las bodas o ferias. Los dos hombres se vestían como los campesinos, e incluso como los demás invitados llevaban regalos, y se comportaban como si pertenecieran a la familia o pertenecían al círculo de uno u otro de los esposos. Le encantaba observar las costumbres de los campesinos, sus modales en la mesa, bailes, juegos, formas de cortejo, y todas las bufonadas que podían ofrecer, y que el pintor supo reproducir, con gran sensibilidad y humor, con el color, tanto a la acuarela como al óleo, siendo muy versado en las dos técnicas“, ha dicho el pintor, poeta e historiador del arte flamenco-neerlandés Karel van Mander a propósito de la importancia social en la obra de Brueghel.

Un detalle importante en la obra de este maestro de la escuela de pintura flamenca es que fue el primero en pintar paisajes en el mundo Occidental, y descubre al hombre vinculado con su entorno directo y descubriéndose a sí mismo, en lo cotidiano, en el festejo, en el miedo a la muerte, en la cotidianeidad, en lo humano puramente.