La celebración del Aniversario 9 del Teatro del Bicentenario resonó con la ‘Misa de Coronación ‘de Mozart y el portento de violín de Francesca Dego.

A todo violín, así fue el concierto celebratorio por el Noveno Aniversario del Teatro del Bicentenario Roberto Plasencia Saldaña.

La inigualable, no se diga más, Francesca Dego se llevó todas las palmas la noche del sábado junto a la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato (OSUG).

Y no, no era para menos, la nacida en Italia lució radiante en una interpretación libérrima, fenomenal, del Concierto para violín en Re mayor, Op. 35, de Tchaikovsky, que es a decir de los críticos, uno de los más difíciles de ejecutarse, pero la violinista salió avante, tan avante que los aplausos le llovieron a cascadas en el recinto.

Antes, la audiencia pudo deleitarse con la  Sinfonía no. 41, en Do mayor, K. 551 Júpiter,  de Mozart, donde la bien ganada reputación orquestal cincelada a pulso por Roberto Beltrán Zavala, director de la OSUG, quien puso en alto las expectativas de los melómanos.

Se preparaba pues el escenario para la dicha, pues Francesca Dego, ataviada de fiesta, pero con una elegancia inglesa, dejando el solemne negro atrás y con la altura de una intérprete de primer orden, se impuso al primer movimiento del arco para enamorar con fuego al público.

El violín-mago, Francesco Ruggeri, de 1697 hizo alquimia con la mujer que osó perderse en la portentosa ejecución del concierto para volverse golondrina, musa, esbelta sirena con impecable técnica

La impecable dirección de Roberto Beltrán Zavala, al frente de la OSUG, logró el engarce perfecto con Francesca Dego.

No en vano, la italiana afincada en Londres, colabora en todo el mundo con las orquestas y directores  más renombrados y el del Bicentenario fue su tercer concierto en el estado, con el que coronó su gira por México.

En tres ocasiones el público aclamó a esta violinista para después continuar la velada con la Misa de coronación para órgano, coro, solistas y orquesta en Do mayor, de Mozart, una pieza clásica del repertorio del compositor austriaco y que fue estrenada al parecer en 1779 en Salzburgo.

La OSUG, con el Coro del Teatro del Bicentenario, dirigido por Jaime Castro, ofrecieron una interpretación contundente, lo mismo los solistas: Ivon Pino Leal, soprano, Frida Portillo McNally, soprano,  el tenor Plácido Ávila y el barítono Rodrigo Urrutia.

  • Fotos: Teatro del Bicentenario Robserto Plascencia Saldaña