Durante tres  días se realizó el Festival de Cómic, en la Biblioteca Central del Estado, evento que ‘pinta’ para ser uno de los mejores del Bajío.

El mundo del cómic está en su punto, un punto en el que ya nada lo puede parar. Y si algo se demostró durante los tres días, del 28 de febrero al 1 de marzo, en que se realizó el Festival de Cómic en la ciudad de León.

Es con toda justicia, la vitalidad de esta disciplina socarrona que se  ha trepado a los museos, las bienales, decenas de libros y plataformas digitales, premios internacionales y el reconocimiento de artistas y público la que le hace ‘pintar’ como una alternativa artística.

Al encuentro se apersonaron Bernardo Fernández (BEF), Paulina Márquez, John Marceline, Horacio García Rojas, Jocelyn Ojeda, Alejandro Herrerías y un contingente guanajuatense imbatible: Gastón Ortiz, José Luis Pescador, Ramón Salas, Horax e Ignacio García con mesas, presentaciones, talleres y charlas de lo más granado.

BEF por ejemplo, dio un recorrido por el mundo del cómic nacional y emocionó a los jóvenes con su desenfado, con esa terquedad que le ha valido ser uno de los mayores exponentes de la narrativa gráfica nacional.

En su conferencia, el autor e ilustrador realizó un destacado ejercicio de las publicaciones y los maestros del dibujo y del cómic mexicano, cuya potencia modeló gran parte de la identidad nacional.

Y no se quedaron atrás los hacedores de Guanajuato, quienes en su mesa cruzaron en la memoria los primeros años de su trabajo que ahora, en el caso de todos, ha pisado otros idiomas con decenas de publicaciones, donde destaca el aporte de José Luis Pescador con su Marambo Cómix y La caída de Tenochtitlán o Ramón Salas y su webcomics o Gastón Ortiz y Horacio, centrados también en la caricatura política y la ilustración y proyectos televisivos para diversas firmas.

En el Festival de Cómic hubo una mayor visibilidad al trabajo de las mujeres en este universo y la charla sobre narrativa gráfica e ilustración femenina demostró la variedad de propuestas que pueden encontrarse

Ignacio García, BEF, José Luis Pescador, Gastón Ortiz, Horax y otros artistas que participaron en este encuentro.

John Marceline cautivó con su desenfado, esos temas imposibles que maneja, el dibujo cuidado, las historias oscuras con personajes que seducen, mientras que Paulina Márquez develó su pasión por el Manga, la tortura (por lo apretado del tiempo) que fue el trabajo de la novela Tormenta de mayo, que le valió el Premio Nacional de Novela Gráfica 2019.

Pero como se ha dicho que el lenguaje del cómic puede trascender, llegó el protagonista de la serie Diablero, original de Netflix,  este thriller sobrenatural de terror inspirado en la novela El diablo me obligó , de Francisco Haghenbeck, y se echó al público a la bolsa con la carretada de anécdotas sobre esta producción que abreva de toda la estética del cómic, tanto, que recientemente se editó el primer número de Mundo Diablo,  donde el universo que habita Elvis Infante es el mismo que creó Edgar Clément para Operación Bolívar.

La cosa no paraba ahí, pues además de talleres, revisión de portafolios y una muy nutrida variedad de títulos que catorce expositores pusieron a la venta para los amantes del cómic, sendas presentaciones editoriales acapararon la atención no solo por la calidad de las publicaciones y autores sino por ese deseo de compartir y revelar los intersticios de cada uno de los libros que fue “parido” con un amor infinito y creencia por lo que se hace.

Un camino de leyenda, de Alejandro Herrerías, cuenta la historia de Ángel, un joven pintor, que va encontrándose con personajes misteriosos que pondrán a prueba sus creencias y lo lleven a replantear el rumbo de su vida.

Mientras en Tormenta de mayo se habla de Manu y Dani, dos niños que viven en un pequeño pueblo junto a un río en medio del bosque y…hay que comprarla.

El salto del cómic al mundo digital también tuvo su momento en la charla que Gastón Ortiz tuvo desde España con las creadoras de Tebeox, por ahora la primera editorial digital de novelas gráficas.

En la recta final, el colectivo La Patográfica, de Guadalajara, puso en perspectiva en voz de Jozz Ojeda, cómo un grupo de jóvenes con intereses tan diversos pueden ponerse de acuerdo para urdir un sin fin de productos y una revista que hace patente la potencia del trabajo que se desarrolla en Guanatos.

Con apoyo del Instituto Estatal de la Cultura (IEC), este primer Festival del Cómic que apostó a un carácter más formativo, plural e incluyente, dejó un buen sabor de boca para que la fiesta del cómic nacional no termine.

  • Fotos: Biblioteca Central Estatal
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