En el marco del programa ‘Cervantino para todos’, dentro de las actividades del XLV Festival Internacional Cervantino (FIC), el director de teatro Arturo Morell trabajó con internos del Centro de Prevención y Reinserción Social (Cepreso) de Guanajuato para la realización del montaje ‘Un grito de libertad’.

Con tres presentaciones en el Cepreso, durante una de las funciones le fue otorgada la carta de liberación a Eduardo, uno de los actores que agradeció su inserción a dicho proyecto que le sirvió para dar un cambio a su vida.

La puesta en escena retomó pasajes de Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra, como los episodios de la lucha contra los molinos o la declaración de amor a Dulcinea. En su discurso teatral Morell dijo que se propuso ir más allá de lo literario y usar la puesta en escena para enlazar las experiencias de los reclusos.

Todo lo que va ocurriendo en el proceso teatral lo relacionamos con la vida”, asegura Morell, quien es director y presidente de la Fundación Voz de Libertad A. C., plataforma de intervención cultural donde comparte las experiencias y estrategias para la transformación social.

Trabajamos mucho prevención del delito, reinserción social, equidad de género, violencia doméstica, y desde 2004 hacemos el proyecto Un grito de libertad, que consiste en entrar a un centro de reclusión a mover energía negativa a positivas a través de cantar, actuar, bailar, pero sobre todo de meditar”.

Al concluir la primera función de ‘Un grito de libertad’ el pasado viernes, el actor Eduardo, recibió su carta de liberación por parte de las autoridades penitenciarias

A mí siempre me gustó el teatro, la música; creímos que el proyecto era para cumplir con una palomita más; habíamos muchos que no creíamos en esto, pero varios compañeros nos metimos mucho, ensayábamos y nos convertimos en una familia”, comenta Eduardo.

Arturo Morell ha recorrido el país con su propuesta y ha trabajado con más de mil reos al interior de nueve cárceles hasta ahora. El proyecto incluso ha sido llevado a las pantallas a través de un documental que fue premiado en el Bright Minds Film Festival de Miami.

En la puesta en escena de ‘Un grito de libertad’ participaron 97 internos del Cepreso de Guanajuato.

Para las presentaciones dentro del Cepreso de Guanajuato se contó con la participación de 97 internas e internos, quienes realizaron desde la asistencia de dirección, producción, diseño y elaboración de escenografía, hasta la misma actuación e interpretación.

El proceso de montaje se realizó desde julio durante 30 sesiones en las que se realizaron talleres de canto, baile y actuación

Al igual que Eduardo, Sandra Martínez también obtuvo su libertad hace algunos años del Centro de Readaptación Social Santa Martha Acatitla y hoy se encuentra trabajando en la Fundación Voz de Libertad, A. C.

A pesar de que a mí me gustaba mucho el teatro, yo era una persona que no lloraba, no externaba ningún sentimiento y menos en un centro de reclusión, en donde no te puedes permitir el hecho de que te vean débil. Una vez que vas adentrándote en el proyecto, te sucede una catarsis, empiezas a perdonar y a llenarte de una magia y una nueva luz. Te vas sensibilizado y te demuestra que es más fuerte quien enseña sus sentimientos a los demás. Encontrarme y participar en este proyecto me devolvió a la persona que yo quería ser”, relata Sandra.

Morell destacó las estrategias de continuidad fuera de tiempos de montaje o del FIC, por ello Un grito de libertad  cuenta con una serie de instrumentos para dar seguimiento a las personas, tanto dentro como fuera de prisión, valorando las posibilidades de apoyo que se les pueda proporcionar.

El director de teatro celebra que este año se haya firmado un convenio entre la Secretaría de Cultura y la Comisión Nacional de Seguridad para impulsar este tipo de acciones. Y sobre lo que los reclusos necesitan para participar en el programa Morell lo resume así: “El requisito básico es contar con concentración, disciplina y tolerancia”.

  • Fotos: FIC
OCT 2