La cumbre del G-7 que agrupa a los países más poderosos ha derivado más que en acuerdos en lo que podría ser el inicio de una larga ‘guerra comercial’ propiciada por Donald Trump.

La industria automotriz parece que recibirá una gran sacudida por parte de Trump, quien ha fijado nuevos aranceles al acero y el aluminio, además de avivar la polémica por el Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN). La cumbre del G-7 en Canadá, anticipa una nueva crisis mundial ante la tozudez de Trump.

La irritación de Trump se avivó por las declaraciones del primer ministro canadiense Justin Trudeau, quien rechazó en directo las propuestas económicas de Trump y la forma en que quiere renegociar el  TLCAN, reporta el diario El Mundo.

Como respuesta a Trudeau, el presidente de Estados Unidos lanzó una ofensiva en Twitter –su medio favorito para hacer política- calificando al ministro canadiense de “sumiso y dócil”

“Justin Trudeau de Canadá se mostró tan sumiso y dócil en nuestras reuniones de @G7 solo para decir en una conferencia de prensa después de mi partida que las ‘tarifas de EU son un poco insultantes’ y que ‘no se dejará mandonear ‘. Muy deshonesto y débil. ¡Nuestros Aranceles son en respuesta a su 270 por ciento sobre lácteos!”, tuiteó Trump.

Al despedirse de la cumbre del G-7, Trump advirtió a los líderes de las potencias mundiales de Francia, Gran Bretaña, Alemania, Italia, Japón y Canadá, que cometerán un “error” si buscan tomar represalias comerciales a su propuesta de aumentar los aranceles a las importaciones de acero y aluminio.

En posterior conferencia de prensa Trump dijo que presionó a los países del G-7 a todos los aranceles, las barreras comerciales y los subsidios en sus prácticas comerciales.

Somos como la alcancía que todos roban y eso terminará”, expuso Trump, según reporta la agencia AP.

Diversos analistas y especialistas ven en la postura del presidente de Estados Unidos el inicio de una ‘guerra comercial’ sin precedentes, pues Trump desea que ninguna nación pueda suministrar productos si no son fabricados en su país.

México podría resentir de forma grave el proteccionismo que Trump está generando para la industria automotriz norteamericana, además del golpe directo que significa la renegociación del TLCAN.