El Britsh Museum exhibe un misterio revelado. Después de 2 mil años el rostro de un guerrero escita momificado por fin es visible bajo la máscara de arcilla gracias a la tecnología.

Dientes finos, bigote abundante, una oreja perforada, un agujero en el cráneo –por donde retiraron su cerebro- y una salvaje herida, bellamente cosida y curada, que va del párpado izquierdo a la mandíbula, son las características reveladas gracias a un escáner sofisticado.

La exploración de esta cabeza, que estará en exhibición junto a una colección de otros objetos y arte escita de septiembre de 2017 a enero de 2018 en el British Museum, se realizó en un hospital de San Petesburgo

Escaneado del cráneo de un guerrero escita momificado.

El curador de la exposición, St Jonh Simpson ha declarado al diario The Guardian que la cabeza real se asemeja a la máscara pintada y aporta detalles sobre la vida de este guerrero escita que fue encontrado acostado en una cámara de tumbas revestidas de madera. Y posiblemente su muerte no fue natural.

Hombres de “ojos azules y cabello color de fuego”, así describió el historiador griego Heródoto a este pueblo misterioso que habitaba las estepas de Ucrania y el sur de Rusia. Guerreros nómadas, los escitas eran temibles jinetes hábiles con el arco y con fieras costumbres, como beber la sangre del primer enemigo abatido o llevar las cabezas de sus enemigos para entregarlas a su rey.

Para dar una idea de su carácter, un relato de Heródoto describe que cuando el rey persa Darío, que intentaba conquistarles, envió a los escitas un mensaje para reprocharles su presunta cobardía, exigiéndoles sumisión, el rey escita Idantirso le reviró con un mensaje poderoso.

El arte orfebre escita alcanzó un gran esplendor luego de tener contacto con los griegos.

Yo jamás he huido por temor ante hombre alguno y, en estos momentos, tampoco estoy huyendo ante ti. Voy a explicarte por qué no te presento batalla: nosotros no tenemos ciudades ni tierras cultivadas que podrían inducirnos, por temor a que fueran tomadas o devastadas, a trabar de inmediato combate con vosotros para defenderlas. Pero si descubrís y violáis las tumbas de nuestros antepasados, sabréis si lucharemos contra vosotros. Por eso a ti, en lugar de ofrecerte la tierra y el agua, te aseguro que te vas a arrepentir”.

 El desenlace terminó con la huída de Darío que a duras penas logró evadir los ataques de los escitas

 La cabeza momificada del guerrero escita en el British Museum se acompaña de cinturones de oro y otras joyas y vestidos que fueron atesorados por el zar Pedro el Grande en el siglo XVII y que hoy pertenecen al museo Hermitage de San Petesburgo.

La exposición, ‘Escitas: Guerreros de la Antigua Siberia’, también tiene préstamos del nuevo Museo Nacional de la República de Kazajstán, el Ashmolean y la Royal Collection en el Reino Unido.

  • Fotos: British Museum/Hermitage de San Petesburgo