Luiz Inácio Lula da Silva, el presidente más querido en Brasil por sacar de la miseria a 35 millones de pobres durante su mandado, podría ingresar a prisión en unos días.

Luego de un reñido debate de 12 horas en el Supremo Tribunal Federal de Brasil se le negó a Lula el enfrentar en libertad el proceso judicial.

El próximo 10 de abril el ex presidente brasileño, un carismático ex líder sindical, podría estar tras la rejas para enfrentar una sentencia de 12 años de prisión. Tiene 5 días para presentar un recurso contra la acusación del tribunal de Porto Alegre que lo ha condenado por presunta corrupción y lavado de dinero.

Lula ha sido acusado de recibir sobornos por 1.1 millones de dólares para acondicionar un lujoso departamento de tres pisos en la playa de Guarajuá, con dinero entregado por la empresa constructora OAS, luego de interceder como presidente para que esta empresa obtuviera tres contratos millonarios de Petrobras. Aunque ya se comprobó que el departamento es propiedad de OAS, el juez que condenó a Lula asegura que el departamento es de Lula.

El veredicto altera el rumbo electoral de Brasil que en octubre de este año celebra elecciones presidenciales; Lula es candidato por el Partido de los Trabajadores

Ante la sentencia, Lula, quien se perfila como el favorito para ganar la elección, ha dicho que se mantendrá como candidato incluso estando preso.

Esta situación parece favorecer de forma inesperada a su competidor más cercano Jair Bolsonaro, candidato conservador y de ultraderecha por el Partido Social Liberal.

La crisis política brasileña se ha agravado por la presión de militares que amenazan con una intervención armada si no se da prisión a Lula, mientras en el país se suceden manifestaciones a favor y en contra del veredicto.

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