Desde el fin de semana pasado la noticia corre como reguero de pólvora. Jair Bolsonaro, un militar ultraderechista podría ganar este domingo la segunda vuelta electoral y convertirse en presidente de Brasil.

El fin de semana pasado Bolsonaro obtuvo, en una primera vuelta electoral, el 46 por ciento de los votos frente al 29 por ciento del izquierdista Fernando Haddad. Este miércoles la firma Datafolha asegura que en la segunda vuelta de este domingo Bolsonaro ‘trae’ un 58  por ciento de las preferencias frente al 42 por ciento de Haddad.

Nada de esto sería extraordinario si Bolsonaro, un declarado admirador de Trump y la ‘mano dura’, no hubiese desatado una campaña de odio que ha dividido a Brasil.

Los episodios de violencia contra los ‘comunistas’ del Partido del Trabajo, integrantes del movimiento LGBTTTI, mujeres, y ataques contra periodistas se han convertido en algo cotidiano en Brasil a raíz del avance electoral de Bolsonaro

Mujer llora por la muerte de músico de ‘capoeira’ apuñalado el miércoles por un simpatizante de Bolsonaro.

El capitán de reserva militar de 63 años de edad, diputado en siete ocasiones y ahora candidato del Partido Social Liberal tiene un largo historial de declaraciones misóginas, homófobas y racistas.

“Soy un admirador del presidente Trump. Él quiere un Estados Unidos grande y yo quiero un Brasil grande”, apenas declaró ayer Bolsonaro en al diario La Nación, de Argentina, desatando una nueva polémica tras reiterar que cerrará las fronteras para contener la migración venezolana.

Partidarios de su política ‘dura’ han emprendido acciones violentas en la última semana aterrorizando a la población que no comparte las ideas del líder ultraderechista, lo que ha llevado a declarar a su competidor sobre el riesgo de que los brasileños elijan a Bolsonaro como presidente.

Yo soy una persona que conversa con todo el mundo político, incluso con quien piensa diferente a mí. No es el caso del diputado Jair Bolsonaro, que quiere fusilar a quien piensa diferente de él”, tuiteó Haddad, candidato del Partido de los Trabajadores (PT)  tras las declaraciones de Bolsonaro.

La violencia y la lucha de clases ha sido un ingrediente -al igual que en las elecciones de 2018 en México- que acompaña al proceso electoral brasileño. El pasado 7 de septiembre Bolsonaro fue apuñalado en el abdomen durante un acto de campaña por un presunto simpatizante del PT en la ciudad de Juiz de Fora. El ataque polarizó más la contienda y a los simpatizantes de ambos bandos desatando los nuevos episodios de violencia.

Tras la caída del candidato favorito Luz Inácio Lula da Silva, ex presidente de Brasil encarcelado por corrupción -y vetado para seguir siendo candidato en septiembre de este año-, Haddad no ha podido remontar como candidato emergente para gobernar Brasil, una poderosa nación con más de 207.7 millones de habitantes y una extensión que lo hace ser el quinto país más grande del mundo y parte del llamado bloque BRIC (Brasil-Rusia-Indi-China) que emerge poderoso en el nuevo orden mundial.

El 28 de octubre el destino del país podría quedar sellado con el arribo de un político que anticipa una feroz cacería contra todo lo que huela a ‘comunista’.

El ‘Trump brasileiro’ está a la vuelta de la esquina mundial.

 

Bolsonaro en frases

No merecería ser violada porque es muy mala, muy fea” –en referencia a una diputada de izquierda-.

El error de la dictadura fue torturar y no matar”.

No voy a combatir ni a discriminar, pero si veo a dos hombres besándose en la calle, les voy a pegar”.

No voy a dar ni un centímetro a las reservas indígenas”.

No hacen nada. Más de mil millones de dólares al año estamos gastando en ellos” –sobre la comunidad de ascendencia africana-.

Están bien educados” –respuesta al porqué sus hijos no se casarían con personas de piel negra-.