Las elecciones intermedias en Estados Unidos muestran a un país polarizado por el efecto negativo de la política que ha emprendido el actual Presidente de ese país, Donald Trump.

El Congreso de Estados Unidos volvió a manos del Partido Demócrata que ocupa 220 escaños frente a los 194 obtenidos por el Partido Republicano, que sin embargo conserva el Senado con 51 espacios, frente a los 45 de los demócratas, y 25 gubernaturas frente a las 23 obtenidas por los candidatos demócratas. La Era Trump ha terminado.

Aunque aún están por definirse 20 escaños en la Cámara de Representantes o Congreso, y 3 en el Senado, los resultados no harán una variación sustantiva. Los demócratas dominan el Congreso y los republicanos el Senado.

Los efectos de la llamada ‘ola rosa’, un movimiento femenil apoyado por el Partido Demócrata, lograron lo que parecía imposible: que más mujeres ocupen espacios políticos. Muchas de ellas afroamericanas, inmigrantes o latinas. Además que por primera vez Estados Unidos tiene un gobernador abiertamente gay.

Los resultados de las elecciones no alcanzaron el amplio repudio del presidente Trump deseado por los demócratas. Pero sus victorias en la Cámara de Representantes aún anuncian serios cambios en Washington, ya que el partido se prepara para bloquear la agenda de Trump e investigarlo”, refiere The Washington Post.

Trump se había convertido en una figura omnipotente en el Partido Republicano desde hace tres años cuando candidato, y durante los últimos casi dos ya como Presidente; ahora su futuro político está en vilo

Trump vive una decadencia política que ha llevado al fracaso al Partido Republicano en las elecciones intermedias.

The Washington Post refiere que la estrategia electoral de Trump para las elecciones intermedias, y sus mensajes post- electorales han sido errados, según han aceptado sus propios colaboradores.

Quería una controversia, furia y temor que pusiera límites y obtuviera calificaciones, pintara una caravana de migrantes centroamericanos como una amenaza mortal y coloreara a los demócratas como sus co-conspiradores”, apunta el Post.

El fracaso del Partido Republicano, que se ve cercado por el Partido Demócrata para las elecciones de 2020 donde se define si Trump continua o se va a casa, ha supuesto un dedo en la llaga para los republicanos que ahora reconsideran si este polémico empresario venido a político les es benéfico a mediano plazo para las próximas elecciones.

Tremendo éxito esta noche. ¡Gracias a todos!“, escribió Trump en Twitter al conocer los resultados electorales la noche del martes.

Apenas esta mañana del miércoles, en conferencia de prensa, Trump ha salido a despotricar contra los demócratas amenazando que si intentan investigarlo no cederá ante ninguna negociación política, poniendo con ello en riesgo la estabilidad del país. Se dio tiempo además para agredir verbalmente al periodista Jim Acosta, de CNN, a quien le gritó: “¡Callate!” ante una pregunta.

¿Me van a hacer un ‘impeachment’ por haber logrado mejorar la economía como ningún Presidente antes? Esta gente que dice que van a hacer un ‘impeachment’ están locas“, bufó Trump ante la eventual ofensiva de los demócratas desde el Congreso para llevarlo a juicio y hacerlo renunciar si es necesario.

Trump no ha podido asimilar que ahora el Congreso está en manos de los demócratas, que ya no es omnipotente, que su carrera política está en dudas, que el fin de su era ha comenzado.