El Partido de la Revolución Democrática (PRD) es un triste remedo de lo que representó en su momento: la esperanza de un cambio positivo para México. El último escándalo de su ahora ex lideresa Alejandra Barrales lo ha hundido aún más.

Ante la renuncia de Alejandra Barrales como dirigente nacional del PRD, la senadora Dolores Padierna –esposa del ‘señor de las ligas’ René Bejarano- ocupará su lugar. Lo cual ya comenzó a generar nuevas pugnas pues otro senador, Raúl Morón, la desconoce.

La cadena de noticias Univisión reveló en días pasados que la ahora ex presidenta nacional del PRD, y también senadora, Alejandra Barrales Magdaleno tenía un departamento en Miami con valor de casi un millón de dólares. La relevancia, además del precio exorbitado, es que nunca lo mencionó en su declaración de 3de3 ni ante la Contraloría del Gobierno de la CDMX.

Escándalo tras escándalo el PRD ha ido minando su credibilidad. Y la lucha por el poder ha terminado por corromper a sus líderes de ‘izquierda’.

En su debacle el PRD ha llegado incluso a ser un activo aliado electoral del Partido Acción Nacional (PAN); una mezcla de ‘agua y aceite’ que se ha logrado por la lucha del poder y el dinero

Apenas la semana pasada, el senador Miguel Barbosa renunció a la coordinación parlamentario del PRD en el Senado de la República, para apoyar abiertamente la campaña de Andrés Manuel López Obrador.

Acción que, con el nuevo escándalo de Barrales que sacude al llamado ‘partido del sol azteca’, ha generado que más militantes continúen abandonando las filas de ese organismo político para sumarse al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), partido que encabeza López Obrador -ex perredista también-.

Del PRD que se fundó  el 5 de mayo de 1989 en la Ciudad de México con figuras como Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Ifigencia Martínez y líderes históricos de la izquierda mexicana como Heberto Castillo, Gilberto Rincón Gallardo o Amalia García, sólo quedan cenizas en 2017.

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