Fernando del Paso siempre fue un hombre sofisticado, dandy contemporáneo de las letras mexicanas hasta su último aliento. Ayer falleció a los 83 años de edad en Guadalajara, Jalisco.

Premio Cervantes 2015, Fernando del Paso rompió los moldes de la novela histórica con Palinuro de México y Noticias del Imperio, aunque antes con José Trigo ya había alcanzado las alturas de Rulfo o de Joyce.

Todos somos Ayotzinapa”, lanzó del Paso con suficiencia en 2015 en medio de la vorágine por la desaparición de los 43 estudiantes en un país envuelto en la violencia y la matanza sistemática.

El último Premio Cervantes mexicano tuvo una carrera destacada, además de la literatura, como dibujante, académico y diplomático en Londres y París; ciudades en donde participó activamente desde la radio en la BBC y Radio Francia Internacional.

Barroco, estilizado, genio de la lengua española y sobretodo un gran crítico del sistema y sus abusos, dejó patente su rechazo al México violento en su discurso al recibir el Premio Cervantes

La muerte de Fernando del Paso es una irreparable pérdida para la literatura mexicana. Hasta hoy, era el mejor escritor vivo del país. En lo personal, nunca olvidaré el apoyo que me dio durante el desafuero. Mi pésame a sus familiares y amigos”, tuiteó el presidente electo Andrés Manuel López Obrador.

Contemporáneo de grandes escritores como Juan Rulfo –su maestro-, Salvador Elizondo o José Emilio Pacheco, a Fernando del Paso el lenguaje lo llevó a alturas insospechadas. La Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), de la cual fue habitué y, donde se presentaría en esta edición de 2018 ahora le rendirá un homenaje.

El Museo de Bellas Artes publicó un tuit, a manera de despedida, con un extracto del esplendor de su lenguaje manifiesto en su novela Palinuro de México:

Para envidia de nuestros amigos y enemigos, hacíamos el amor ilimitadamente, magistralmente, legendariamente. Para honra de nuestros padres, hacíamos el amor moralmente. Para escándalo de la sociedad, hacíamos el amor ilegalmente“.

Descanse en paz.

  • Foto: Cultura UNAM