La matanza de estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, el 2 de octubre de 1968 es algo que en México no se olvida. Los medios de comunicación -en su momento- intentaron callar lo que era un grito a voces: que el Ejército había masacrado a jóvenes indefensos.

Ante lo ocurrido en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, Carlos Fuentes escribe a Octavio Paz el 20 de mayo de 1969:

“Pero México es una Gorgona con dos cabezas: la maravilla y el asco paralizan por igual. Regresa a la ciudad. Habla con las familias de los muchachos asesinados en Tlatelolco, familias humildes de burócratas, obreros y comerciantes que no se atreven a protestar porque al día siguiente (el 3 de octubre) la policía llegó a decirles: ‘Si quieren que no haya más que un muertito en la familia, se callan la boca’. Habla con los muchachos a los que se les formó cuadro de ejecución cinco veces en una noche para obligarlos a confesar “conspiraciones” inexistentes. Habla con los muchachos a los que desnudaron en los separos de la judicial y les pasaron bisturís por los penes, amenazándolos con castrarlos.

“Octavio: aquel margen de tolerancia o de diálogo que había en tiempos de Ruiz Cortines o de López Mateos ha muerto. Díaz Ordaz es un sicópata vindicativo. Heberto Castillo, que estaba protegido por Cárdenas, fue obligado a entregarse hace unos días; su oposición es tildada de sedición, robo, violencia. Cárdenas mismo no pudo protegerlo. La madre de Marcelino Perelló, una maestra española que llegó a México en 1939 y que durante treinta años se dedicó a la docencia, habiéndose naturalizado mexicana, se vio anular sus papeles de ciudadanía por el delito de ser la madre de Perelló; trató de ampararse; se dio cuenta de que la justicia ya no tiene sentido en este país, desistió y se fue a vivir… a la España de Franco, donde por lo menos cada uno sabe a qué atenerse, donde las leyes son lo que son y no esta charada ‘revolucionaria e institucional’ mexicana.

“Ha habido un crimen nacional, como los de Porfirio Díaz en Cananea y Río Blanco, y la herida está abierta. A lo que esto se parece es a la Italia de tiempos del asesinato de Matteoti. Hasta ese momento, Mussolini había respetado cierta oposición en la prensa y el parlamento. Como en Italia entonces, ahora en México la herida criminal no cicatriza, el régimen se endurece y adopta la fisonomía de un cinismo descarado, inepto, corrupto. El saqueo público es gigantesco; la opulencia, el boato publicitario, las páginas a colores de fiestas y saraos. Y el 55% de los mexicanos tiene menos de 25 años y muchos ya no quieren ser parte de esa sociedad podrida y de sus ridículos valores. ¿Qué van a hacer? ¿Irán de masacre en masacre?”.

Lo ocurrido el 2 de octubre de 1968 fue reflejado por diversos medios de comunicación con enfoques diversos, estos fueron parte de los encabezados de la prensa nacional tras la matanza

El Universal

Titular: “Tlatelolco, campo de batalla”. Agrega: “Durante varias horas terroristas y soldados sostuvieron rudo combate”. Sumario: “29 heridos y más de 800 heridos en ambos mandos: 1,000 detenidos”.

Portada del diario ‘El Universal’, el llamado gran diario de México.

 

El Heraldo de México

Titular: “Energía contra los alborotadores”. Agrega: “Represión inmediata de disturbios y escándalos”. Sumario: “Que los padres de familia cuiden de sus hijos estudiantes, pide el general Cueto”.

Portada del diario ‘El Heraldo de México’.

Novedades

Titular: “Balacera entre francotiradores y el Ejército, en Ciudad Tlatelolco”. Agrega: “Exhorta García Barragán a los padres de familia: no vamos a permitir que se repitan los disturbios”. Sumario: “Datos obtenidos: 27 muertos y 87 lesionados. El General Hernández y 12 militares más están heridos”.

Portada del diario Novedades.

El Sol de México

Titular: “Manos extrañas se empeñan en desprestigiar a México. El objetivo: frustrar los XIX Juegos”. Agrega: “Francotiradores abrieron fuego contra la tropa en Tlatelolco”. Sumario: “El gobierno abrió puertas al diálogo”.

Portada del diario ‘El Sol de México’.

 

Las voces, los políticos

¿Quién sabía de los movimientos del Ejército el 2 de octubre?

Habiendo estado siempre en contacto con el señor Secretario de Gobernación, con el señor Procurador de la República, con el señor Procurador de Justicia del Distrito federal, con el señor licenciado (Luis) Echeverría, por razones obvias, puesto que es el Secretario de Gobernación, y con los señores Procuradores, porque ellos son precisamente quienes pueden aconsejar jurídicamente en el gobierno, así hoy decidimos cuando estos desordenes ya tomaban proporciones que nos habían parecido hace unos días increíbles pedir el auxilio del Ejército para restablecer el orden”: Alfonso Corona del Rosal, regente de la Ciudad de México, sobre el contacto telefónico que mantuvieron los funcionarios durante la masacre.

Estoy muy orgulloso de haber podido ser Presidente de la República y haber podido, así, servir a México. Pero de lo que estoy más orgulloso de esos seis años es del año de 1968, porque me permitió servir y salvar al país, les guste o no les guste”: Gustavo Díaz Ordaz, presidente de México en el 2 de octubre.

Proporcionaremos a las Universidades y a los Institutos Técnicos los medios para que mantengan el conocimiento a la altura contemporánea. Respetaremos cabalmente su autonomía, porque sin libertad de pensamiento no existe creación intelectual”: Luis Echeverría, durante su discurso al arribar a la Presidencia de México, dos años después de la matanza en la cual se desempeñó como secretario de Gobernación.