Ya desde ‘Seinfeld’ veíamos nacer en la televisión una especie de humor basado en los diálogos de la vida cotidiana, que generalmente, admitámoslo, no tienen lo más mínimo de profundidad ni de sentido.

Y es que, la mayoría de las veces, se habla sólo por hablar, por seguir conectando oraciones para pasar el rato. Sin embargo, cuando se tiene una cierta amistad con alguien, se puede lograr que estos diálogos oscilen entre el ingenio y el humor de una manera sumamente entretenida.

Sirens (2014-2015), una serie hecha por Bob Fisher (We´re the Millers, Wedding Crashers y Traffic light) y Denis Leary (Sex&Drugs&Rock&Roll y Rescue Me), nos entrega eso: el humor sin tapujos y sin corrección política. Porque, seamos sinceros, si algo ha hecho la corrección política es servir de mordaza para que los mejores chistes no se propaguen por la calle.

No obstante, algunos programas de televisión han hecho de la poca corrección política moneda de cambio, y por mucho reflejan con más acierto ya sea una crítica o bien una realidad más precisa que cualquier otro programa que se mantiene dentro de los límites de la censura social.

Sirens es un programa que resalta el humor de la cotidianidad, y desde este sentido se encuentra una sinceridad en los diálogos, un tono familiar en las puntadas que se acerca a lo que nosotros llamamos “carrilla

Los actores principales de la serie.

La trama de la serie es relativamente sencilla, sigue la vida de tres paramédicos en la ciudad de Chicago, Johnny (Michel Mosley), Hank (Kevin Daniels) y Brian (Kevin Bigley), en situaciones que se desprenden de su trabajo y vidas personales.

El personaje de Johnny es el típico hombre con problemas de compromiso, los cuales provocan altibajos constantes en  su relación con Theresa (Jessica McNamme), una policía que anhela la superación laboral y la seguridad de una relación estable.

Ahora bien, el personaje de Hank contradice el estereotipo que se presenta de manera recurrente de la figura del gay; Hank es un negro que no toma bebidas afeminadas ni baila ni canta, sino que se presenta como la versión de casanova que generalmente se atribuye al “macho”.

Brian, por otro lado, es el muchacho entusiasta e inocente que acaba de llegar a esta línea de trabajo; por eso, es el foco de los dobles sentidos y las practical jokes de los otros dos, pero también el que hace una especie de goma que los une. En realidad, es la convivencia con los compañeros de trabajo lo que refleja la idea de la familia moderna que se basa totalmente en el concepto de amistad.

Si no buscan un sentido profundo, una serie que los vaya a mover o los inspire a cambiar su vida (caminar senderos, trepar montañas o viajar, inesperadamente, a la India), Sirens, sin duda, se presenta como una opción para pasar un buen rato, reír y reconocerse en el humor de la vida cotidiana.

  • Fotogramas: Sirens