A Manuel R. Montes lo recuerdo algarábico hablando de literatura.

Lo pienso y se me viene a la mente ese día en el que explicaba unos párrafos de Joyce con el dramatismo de un primer actor haciendo monólogo. Esa imagen del zacatecano explica su pasión por el asunto de la escritura. Nos vimos en Puebla varios días a la semana, durante un año más o menos, charlamos en clase y en los pasillos de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Aún no emigraba a Cincinnati donde ha realizado sus estudios de doctorado con una investigación sobre los orígenes, la continuidad y la preeminencia del escritor como personaje principal en la novela en lengua española desde Miguel de Cervantes Saavedra hasta Enrique Vila-Matas. Todavía no nos escribíamos como islas, yo desde el Bajío, él desde Earlham College, Indiana, Estados Unidos, donde es profesor visitante actualmente.

Todavía estaba por venir un lustro de años en donde nos sucederían cosas satelitalmente relacionadas con pensar la escritura

Si con alguien he pasado tiempo charlando las hebras y los quicios, las mansedumbres y las orillas de cómo escribir o qué escribir, o para qué hacerlo ha sido con Manuel R. Montes que, desde que era universitario en Zacatecas, tenía inquietudes que llevó al extremo y quedaron para la historia, por ejemplo, en La cabeza del moro, esa revista que dirigió durante cuatro años junto a Aguillón-Mata.

Luis Felipe Pérez y Manuel R. Montes .

Lo primero que le leí a R. Montes fue El llanto de Lisboa, que le mereció, en 2007, el Premio Salvador Gallardo Dávalos. Vertebra la experiencia de la paternidad y la convierte en tema literario; se inscribe entre los escritores que exploran esta experiencia inaugural y siempre desconcertante.

Esta vez se acerca a México gracias a una invitación de la Escuela Normal Superior Oficial de Guanajuato para participar como tallerista en la I Jornada literaria de la ENSOG. Junto a Patricia Arredondo, que estará revisitando a los clásicos de la literatura y a Gilma Luque, que hablará sobre Obra Negra, su última novela, del sello Almadía, Manuel R. Montes, Premio Alfonso Reyes de ensayo en 2014 con Aurea Mediocritas, impartirá un taller a estudiantes normalistas.

Un diálogo abierto entre docentes en ciernes, en el que puedan atisbarse posibilidades de aprendizaje a través de la lectura de obras literarias escritas en lengua española. Más allá de apelar a formulismos de ciertas ediciones de corte académico que proponen metodologías para la mejor apreciación de un texto por parte de los estudiantes, se invitará a los participantes a reflexionar sobre sus nociones de lo que es la literatura y cómo dichas nociones pueden replantearse y ser un punto de partida para reconsiderar el papel que pueden jugar las obras literarias como complementos decisivos en sus prácticas pedagógicas, sobre todo al momento de transmitir a sus alumnos el ánimo de aproximarse a textos de cualquier naturaleza, no sólo literarios, con un cierto grado de apertura, sensibilidad y capacidad críticas”, son palabras del propio Manuel sobre lo que propone.

Manuel sugiere que hay que preguntarse, “en tanto que maestros, ¿cómo leemos obras literarias y cómo, frente a esta experiencia de goce estético, hemos de enseñar a otros a leer mejor?

Esas respuestas y esas enseñanzas y reflexiones son las que se podrán ver y debatir en el taller a realizarse con estudiantes de la Escuela Normal Superior Oficial de Guanajuato, este 13 de junio en las instalaciones de la institución ubicada en la carretera Marfil-Gto. a partir de las 9 de la mañana del veraniego día, en el marco de la I Jornada literaria de la ENSOG.